Artículo sobre el corona virus musical en el pasado, presente y futuro. En esta tercera parte se trata de la SS, la Industria Cultural y el azar eterno.

Joan Gómez Alemany
1 julio 2020
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LA INDUSTRIA CULTURAL Y LA SS

En nuestro sector, la llamada cultura, las voces no han faltado en apuntar el caos inminente. Ya que si la bolsa cae, el arte cae… parece ser que uno existe para el otro. Son como recién enamorados! El arte oficial (el de la industria cultural), ya tiene sus directrices marcadas, es decir, la ideología capitalista y su economía. El que no es oficial, como por desgracia también está obligado a desarrollarse en la misma sociedad que combate, también se le obliga a hundirse si no es totalmente autónomo.

La Sociedad Supervisora del arte (la SS) ha anunciado que el valor (económico) de la creación, no tiene precio. Así que está para ayudarnos en lo posible (económico). El valor de cambio es el único valor de uso. El valor como fin en sí, la autonomía y libertad de creación, etc. son conceptos que la SS nunca ha entendido. Como no los entiende, ni los combate. Simplemente los deja de lado o los margina. Entonces, la represión resulta más fácil y sencilla. Es así que la SS para paliar los efectos económicos de los artistas gestionados por ella, ha entregado una Carta al Estado para negociar la grave crisis que “nos afecta a todos” (obviamente no dice que a algunos más que a otros…). Ya que los artistas se ven afectados por el “cierre de teatros, salas de concierto, discotecas, locales y cancelación de todos los eventos”. Aunque la SS dice dedicarse al sector del “arte y la cultura”, mientras el dinero “se disfrace de artista”, todo es lo mismo y cabe en mismo pack. Claro, ¿Por qué iba ser diferente? El dinero que aparece en su cuenta bancaria no tiene porqué poner de donde proviene. Tiene el mismo valor el dinero que se obtiene vendiendo pan, que el dinero que se obtiene vendiendo armas. La diferencia es de cantidad, no de calidad… Obviamente para la SS resulta más interesante la segundo opción, ya que es muchísimo más lucrativa. Para los números, es lo mismo una obra teatral de Bertolt Brecht, la última música disco o una papeleta de heroína. Todo se puede comprar y vender, esa es la ley del intercambio abstracto-matemático capitalista.

La Carta de la SS dirigida al Estado finaliza diciendo, que hay que “proteger a nuestros creadores y su actividad por su valor económico y estratégico para nuestro país”. De nada sirve disfrazarse o guardar las formas… Sin tapujos, ni refinados modales, hay que proclamar en todos los continentes, que aquí Estamos para lo que Estamos! La terminología militar de la SS muestra sus claras estrategias y valores en la creación militar. Para que ocultar las verdaderas intenciones… La verdad, a veces es más lucrativa que la mentira. Lo que todo viene a resumirse en su slogan, que encabeza el programa de nuestros tiempos víricos:

“Las industrias culturales en su conjunto suponen más del 3 por ciento del PIB español.”

Qué lástima damos… Los que estamos en el sector, sólo ocupamos un más! del 3% del PIB Nacional. Es decir, le damos muy poco a nuestro querido país… No pudiendo competir ni igualar a otras industrias. Tal vez deberíamos optar por otros «métodos» para tener mayor éxito, como hacen las «industrias de la economía sumergida».  Esas que con el trabajo ilegal, representan en España más! de un suntuoso 20% del PIB. En donde entran oficios tan variopintos y pintorescos como el narcotráfico, la prostitución, la venta de documentación falsa, la mafia, la corrupción (de todo tipo), contratos basura, etc. En definitiva «trabajos víricos» que con el Corona seguro que no se han detenido ni desaparecerán. Recordemos que hace poco uno de los Corona, “se le descubrió” que le gustaba mucho la CocaCorona…

Nadie entiende por qué ha de existir una organización como la SS para poder crear, y vivir de ello. Bueno, nadie lo entiende excepto ellos mismos… Si uno es dependiente (no se puede auto-gestionar), es siervo, se le pueden cobrar “impuestos” y beneficiarse a costa de ellos, “teóricamente a cambio de un servicio”. Que siempre va a los mismos o muchas veces se queda en los mismos bolsillos de sus dirigentes corruptos. El monopolio y concentración de bienes (en este caso los culturales), roba mucho más, de lo que pretende dar.

La cultura parece ser que solo sirve para engordar con su ridículo porcentaje el PIB Nacional. Lo que no se entiende es por qué la SS no se encarga de incluir a los artistas que hacen arte con el narcotráfico y la pornografía. Sin duda hay “mucho arte en esas artes!”. Crean sus propios ejércitos y sindicatos de gangsters, tienen espléndidas estrategias para no pagar impuestos y sacar los máximos beneficios. Todo esto no tiene igual! Utilizan el crimen del sexo, y el sexo del crimen para conseguir adeptos allí donde nadie se los espera. Plácida Pregunta, podría ser uno ellos! Y qué decir de sus artimañas para evitar que los capturen y de esa forma explotarlo todo, incluso sacando dinero del aire. Sin duda son dignos de las mayores alabanzas. Qué pena que el Estado no les premie… Si se incluyera a todos estos en el “team de los creadores”, entonces su PIB ya no sería tan ridículo. Y orgullosamente seguro que alcanzaría un número de dos cifras y no de una.

Pero volvamos un poco a la seriedad… La auténtica creación libre no debería medirse con las herramientas del Capital. Lo que debe hacer un artista es vivir de su trabajo como cualquier trabajador honrado. Con modestos medios y sin apenas beneficios. Si aspira a entrar en la Industria (con mayúsculas), por fuerza convertirá su trabajo en una vulgar mercancía de masas sin ningún interés artístico, que sólo produce un público gregario como un ejército. Tal vez esa mercancía industrial tiene un interés en la «cotización bursátil». Pero la cosa es más sencilla. Si de verdad le interesa la cotización bursátil, en vez del arte, que se dedica a la industria del crimen y el sexo, que sin duda son con las que más beneficios se saca. Es evidente que la SS, en vez de apoyar a todos por igual, tiene sus claras preferencias. El Führer siempre está a la cabeza… Para ellos, obviamente es una cuestión de supervivencia del más inteligentemente lucrativo, frente al tontito de raza inferior que no sabe hacer negocios. En resumen, darwinismo capitalista para el interés nacional. Pero cuando uno estudia profundamente la Historia del Arte y sus relaciones con el Mercado del Arte. Salta rápidamente a la vista sus desacuerdos, mucho más que sus acuerdos. Pero eso le da igual a la SS. Para ellos sólo cuenta los artistas que más dinero tienen (que gestionan para especular con él) y llevan su logo y su bandera hasta la muerte. Aunque desde el punto de vista artístico sean los menos interesantes. A la SS, le gusta las proporciones inversas… Escriben Horkheimer y Adorno en Dialéctica de la Ilustración publicada por primera vez en 1944!, “Los dirigentes no están ya en absoluto interesados en esconder dicho armazón; su poder se refuerza cuanto más brutalmente se declara. El cine y la radio no necesitan ya darse como arte. La verdad de que no son sino negocio les sirve de ideología que debe legitimar la porquería que producen deliberadamente.[1]

La industria cultural, término inventado por Theodor Adorno y Max Horkheimer con un sentido claramente despectivo, ahora es utilizado por los mismo agentes de la industria cultural, como un término aceptado sin cuestión y algo meramente de hecho. No hay que ocultarlo, para ellos el arte, es básicamente (o enteramente) un negocio. ¿Qué hay de malo en ello? Parece decir la SS, y con eso eliminan el valor peyorativo que tenía en origen el concepto. En El cine y la música, editado en 1947 escribían Adorno y Eisler «bajo las actuales circunstancias resultaría ingenuo explicar a los potentados que lo que importa no es el dinero, sino el arte.»[2] Después de tanto tiempo, en la actualidad sigue siendo lo mismo, o incluso peor… Y los autores continúan escribiendo «Pero lo que se puede hacer es poner en duda la misma idea de «it’s non commercial». Para ello habría que argumentar que nunca se ha realizado seriamente y a gran escala la prueba de lo contrario». Hoy más que nunca y de forma más eficiente gracias a internet, se podría plantear la misma cuestión a gran escala que en aquellos tiempos no resultaba tan fácil y poco costoso como ahora. Y obviamente, nunca se hará… Por lo que parece ser que queda claro, más que antes, que el arte y los buenos negocios, no suelen ser buenos amigos. La industria cultural simplemente, no hace cultura, hace industria. La alienación, que se aliena a sí misma. A la industria cultural le resulta imposible la diferencia entre arte y dinero, como entre arte e industria y negocio. Queda más que demostrado hoy en los tiempos víricos de la moneda corona y el pánico que suscita «la pérdida de negocios relacionados con el arte». El arte y los que se dedican a ello de forma sincera, ya hace algunos siglos (definitivamente luego de las revoluciones burguesas y su toma de poder), que se han dado cuenta que si el arte es bueno y auténtico, no puede hacer grandes negocios ni ser representante de la «Economía Nacional», incluso en mínimos porcentajes. «El lugar en que el espíritu artístico se eleva por encima de lo meramente existente es la idea que no capitula ante la mera existencia de los materiales y procedimientos.»[3]. Es decir, no se puede capitular ante el materialismo del dinero y sus exigencias de la oferta y la demanda. Que luego los marchantes prostituyan las verdaderas obras de arte o al artista muerto (convertido en una mercancía espectral) y saquen enormes beneficios en sus prostíbulos. Eso es otra historia: la del mercado del arte y sus centros, la mafia que lo sustenta, el valor simbólico de la obra de arte ausente en las mercancías ordinarias, la supremacía actual del valor de cambio frente al valor de uso ejemplificado en la obra de arte, la inversión estable en la especulación artística frente a otros negocios especuladores inestables, etc. Las excepciones de un artista vivo que haga una obra de calidad y pueda vivir de su arte, sólo son raras excepciones que confirman la regla.

DEL AZAR ETERNO EN NUESTRO TIEMPO CONCRETO

Con el corona virus, pasa los mismo que con el capital. Cuando la sociedad es un desastre y el caos abunda, más se expande y fortifica. Con ello nos damos cuenta de la potencia de la nimiedad. El azar (dicen que el innombrable virus que nadie sabe que es, ha sido producido fortuitamente por un animal que por casualidad contagió a un humano) es capaz de desencadenar lo que ninguna acción humana controlada (por ejemplo si el origen del virus fuera un siniestro complot internacional), es capaz de pensar. Lo absurdo del instante incontrolado (lo aleatorio), produce lo absurdo de toda consciencia en acto. Y a su vez el azar nos habla de lo incontrolable de la libertad y su bien. “Las teorías acerca del progreso y del “genio que siempre acaba apareciendo” proviene del hecho de que resulta insoportable imaginarse que lo más valioso del mundo esté supeditado al azar. Precisamente por ser insoportable, debe tenerse en cuenta. La creación es eso mismo. El único bien que no está sujeto al azar es el que está fuera del mundo. Esa vulnerabilidad de las cosas valiosas es hermosa porque la vulnerabilidad es una marca de existencia.”[4]

Las palabras se nos escurren de las manos. Ya han perdido todo significado y valor. Nadie puede entenderlas ni nadie quiere hacerlo. “Es hermoso el poema que se escribe manteniendo la atención dirigida a la inspiración inexpresable en cuanto inexpresable.”[5] El virus nos ha transformando a todos, la locura es el pan nuestro de cada día… Dice Paul Valery: “En todo lo inútil, hay que ser divino. O no mezclarse en ello en absoluto.”[6]El virus lo corrompe todo… Por fin la vida empezó a ser como debería ser… En el supermercado el flip para limpiar los cristales, sirve para «limpiar de virus» la máquina que cobra con tarjeta. Las cintas policiales ya no están en la calle, sino en el interior de los espacios para guardar las distancias y que nadie se toque. Toda la gente va disfrazada de médico o de trabajador en una central nuclear. Este mundo se parece a una «muralla del dinero salpicada de sesos«[7] El virus republicano ha provocado que las calles hayan vivido y amado el silencio, allí donde las máquinas aman el ruido (decía Rilke). Por fin la poesía gobierna en este mundo. Que dure para siempre!

Notas

  1. ^ Horkheimer, Max y Adorno W. Theodor. Dialéctica de la Ilustración. 1998. Editorial Trotta. p. 166
  2. ^ Adorno, Theodor y Eisler, Hanns. El cine y la música. 2014. Editorial fundamentos. p. 104
  3. ^ Adorno, Theodor. Teoría estética. 2014. Akal. p. 58
  4. ^ Weil, Simone. La gravedad y la gracia. 1994. Editorial Trotta. p. 87
  5. ^ Weil, Simone. La gravedad y la gracia. 1994. Editorial Trotta. p. 82
  6. ^ Valverde, José María. Breve historia y antología de la estética. 2009. Editorial Ariel. p.236
  7. ^ Breton, André. Manifiestos del surrealismo. 2001. Editorial Argonauta. p. 10.

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