Embarcados en conocer el proyecto Sónec, una mirada rápida de la plataforma nos conduce intuitivamente a buscar una definición que enmarque aquello que estamos curioseando; de modo que para nuestro cuerpo virtual, «SÓNEC, sería una Sonoteca digital online de Música Experimental y Arte Sonoro dedicada a la investigación, recopilación, documentación, mediación y difusión de artistas situadxs en el territorio chileno que aborden el sonido y la experimentación como elemento central…”  Y bien, el marco no miente, sin embargo esta estructura puede desgranarse de forma más familiar, al ser testigos del largo camino que nos ha traído hasta aquí.

Noelia Muñoz Galindo y Miguel Hernández Aguirre
1 julio 2020
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El origen de la idea proviene del año 2012, cuando Miguel Hernández, –músico, gestor y archivero de la ciudad de Valparaíso, siente la inquietud de crear una fonoteca, concepto que en aquel momento le parecía académicamente correcto. Un par de años después la fórmula de Sónec irrumpía en la escena chilena. Su fundador y director entenderá que el término Sonoteca es más fresco y apropiado  para lo que después resultó ser un proyecto pionero en su campo. Ya desde sus primeros pasos, Sónec  marcaba una clara tendencia a la experimentación y desarrollo del ámbito de lo sonoro, con muchas ganas de aportar más elementos a la confabulación del panorama latinoamericano que se estaba gestando en aquel momento.

En 2014, asistíamos a la popularización de la cultura libre en el espacio virtual, al tiempo que se manifestaba un gran interés en generar y consolidar  redes de colaboración locales, para favorecer el desarrollo de la producción artística y la teoría de lo sonoro en Chile. Es por ello, que sobre el panel programático de ese año podemos encontrar un panorama en ebullición donde encontramos; al  Festival Tsonami en Valparaíso , el festival Aimaako de la Cech comunidad electroacústica, la plataforma Anilla en el Museo de Arte Contemporáneo, la formación que ofrecía el  postítulo en arte sonoro de la Universidad de Chile en Santiago, así como algunas iniciativas subterráneas coetáneas que representaban los conciertos de Productora Mutante, el ciclo Sonoridades Disociadas –del que Hernández era gestor-  y las acciones del colectivo Eunk, entre otras.

Las raíces del proyecto se nutren transversalmente de distintos ámbitos; parte de entornos como la archivística y la biblioteca, desde una perspectiva de revisión y crítica hacia estos, (Tello, A.M., 2015), al tiempo que adopta estrechos lazos con el camino alternativo que cruza la música popular en Chile, al considerar la música experimental como una de sus vertientes contemporáneas. También convive con la frontera que le marca el Arte Contemporáneo, en cuanto al arte sonoro se refiere.

Estas cualidades han mantenido a Sónec en un espacio intermedio, alejado de las lógicas de trabajo de la institución tradicional. Apoyado por comportamientos de hibridación, que beben de la gestión comunitaria. Una mirada ampliamente  compartida, con la comunidad de artistas y colaboradorxs que conforman su acervo. Esto marcó profundamente a Sónec, como a otros proyecto de su generación que se inclinan por la proyección y el desarrollo de la cultura libre, los códigos abiertos y las licencias Creative Commons, (Casacubertas,D., 2003.) y (Costa, F., 2012), es por ello que prefirió establecerse primeramente en el espectro digital. En 2014, los objetivos del proyecto apuntan a la necesidad de recoger y salvaguardar la producción artística digital en un espacio concreto, que no existía. Portando así aquellas obras generadas que no se encontraban en lugares como; el Centro de Documentación de Artes Visuales CEDOC y el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional. Por ello el estandarte de los primeros años será el levantamiento de información y la presencia de un archivo contemporáneo especializado.

La elección del formato virtual nos conducía a elaborar el lenguaje de la salvaguarda digital, una acción intuitiva ya instaurada en nuestras sociedades, –por uso de cloud computing y el intercambio de formatos-, desde nuestro entorno era necesario cuidar la trazabilidad de los soportes para otorgar calidad y futuro a estas obras y documentos. Dada la cualidad del entorno, la Sonoteca ofrecía una relación distinta al usuarix con el objeto de consulta, de acuerdo a la versatilidad que permitía el acceso a la web, distaba mucho de la vivencia tradicional del archivo y su círculo de expertos.

El contenedor

Contener; tener [una cosa] dentro de sí otra que se expresa.
Definición robada a la red.

El contenedor es el corazón de Sónec, cuando contenemos a alguien le prestamos  apoyo o simplemente le damos ánimos. Desde esta metáfora orgánica podemos entender la trascendencia que toma esta estancia para el proyecto. Su diseño también involucra la imaginaria del paisaje industrial del puerto de Valparaíso, donde contenedores y grúas son reconocidos de forma familiar.

El contenedor es el espacio donde se depositan y albergan colecciones, seleccionadas en base a hitos de distinto carácter: Histórico, geográfico, formal, estético o estilístico sin olvidar su particular maneras de hacer. Todas estas cualidades desde nuestro criterio nos hacen sentir que son medios representativos de la diversidad que muestra la producción chilena hasta el momento.

Las colecciones son un objeto a disposición de cualquier usuario destinadas al  estudio, investigación, difusión y creación del entorno de lo sonoro en Chile, permitiendo la posibilidad de gestar una nueva narrativa a partir de la combinación de sus elementos. Es por ello, que desde el contenedor se extienden las demás  líneas de acción del proyecto.

Su organización se estructura en comunidades, que determinan los distintos órdenes de expresión: La comunidad sonora, contiene archivos de audio pertenecientes a obras de música experimental y arte sonoro. Por su parte la comunidad audiovisual, recoge registros de performances sonoras y obras  audiovisuales. La colección de ensayos y artículos digitales con reflexiones de artistas y teóricos, se alberga en la comunidad documental. Mientras que la comunidad de prensa; guarda hitos periodísticos y archivos de prensa sobre el circuito nacional de música experimental y arte sonoro. Y finalmente, se reserva un espacio para guardar todos aquellos carteles y afiches que generan los eventos artísticos en la comunidad gráfica. Por tanto, mientras que las primeras comunidades, resguardan y muestran piezas artísticas, las tres comunidades siguientes están destinadas a fundamentar y registrar las pruebas y reflexiones de esas experiencias estéticas.

Archivo extendido

La necesidad del archivo por alcanzar nuevas cotas de comunicación en busca de nuevos públicos,  ha llevado a muchos medios a desplegar su presencia a través de sus líneas de extensión como un medio de retroalimentación permanente.

En nuestro caso esta vertiente de trabajo ha coexistido siempre con el contenedor como una línea paralela de trabajo. Su fórmula se inclina por la toma de contacto a través de convocatorias temáticas que ofrece la oportunidad a la participación y asociatividad que permite identificarnos  y ejercitar nuevos vínculos entre la plataforma, lxs creadorxs y las instituciones.

Desde las distintas áreas hemos logrado planificar una agenda anual variopinta con amplia acción en diversos puntos geográficos del país. Ejemplo de ello son las actividades que se dan desde el área de mediación y circulación como son: La Estación/Archivo Móvil, el laboratorio Radio Streaming y los talleres.

Desde lo editorial destaca el espacio ((En))clave sonora. En el ámbito de la creación, han surgido iniciativas como: El Mapa Sonoro de Valparaíso, Los Ensayos Sonoros del Chile Actual o la próxima edición fonográfica La Escucha Vaciada.

El espacio dedicado a las actividades involucra de forma más lúdica al público, ofreciendo conciertos y sesiones como: Encuentro de Sonido y Experimentación Musical o las Sesiones sonoras. Finalmente no queremos olvidar los espacios de reflexión conjunta con la comunidad artística del país, que en ocasiones se dan en eventos concretos como: El día mundial de la escucha, presentaciones en seminarios, conversatorios y congresos acerca de temas de actualidad.

Estos aparatos le permiten al archivo una constante fusión con el medio que los transita, es por ello que a medida que el tiempo pasa, la conexión con el público y los colectivos de artistas, músicxs y colaboradorxs ha ido madurando nuestra forma de trabajar. A partir del 2017 se lanzan propuestas adaptadas a la complejidad del medio que vivimos como La Estación Archivo/Móvil, un dispositivo instalativo enfocado a su residencia en lugares destinados a la labores pedagógicas, museos o centros de cultura donde el usuario puede acercarse a Sónec y sus distintas colecciones de forma fácil y accesible. Estas propuestas nacen de los diversos cambios de concepción que el proyecto tiene del territorio chileno como una realidad cambiante y volátil.

La circulación de los dispositivos, ofrece también la oportunidad de observar la multiplicidad del contexto. Es por ello, que donde un día se quiso levantar un archivo para difundir la obra sonora chilena, hoy se tamiza la idea de país desde la multiculturalidad que ofrece la migración, y la residencia flotante de nacionales en el extranjero. Todo esto ha ido desplazando, deconstruyendo y afectando la idea inicial.

Encuentros virtuales como Audiored, celebrado desde el año 2016, ofrecen un punto de encuentro entre artistas y público en una experiencia de corte radial y simultánea citando a artistas de la escena chilena, que conectan desde cualquier punto del mundo, para ofrecer una obra sonora. Propuestas como estas han ido matizando la nueva idea de una producción hecha a propósito de o pensando Chile.

El año 2019, nos ha traído acontecimientos ensordecedores, tras la revuelta del 18 de octubre, nosotros también intentamos caminar en post del país que creemos que la sociedad merece, apoyando la transición cultural que se da del individualismo al cooperativismo. Dónde se han visto fluir un sin fin de actuaciones, conversatorios y obras para reconfortarnos y conversar de la crisis social que vivimos.

El Covid-19, ha llegado también, reforzando esa unión que ahora nos tiene sentados en frente de las pantallas, creando desde el nuevo escenario de incertidumbre que plantea confinamiento. En este caso, Sónec se ha involucrado a seguir generando actividades y proyectos, que no sólo relatan las circunstancias que atravesamos, sino que además, logren proponer un espacio de distensión cultural.

…..

Con su forma de trabajo Sónec, ha perseguido el objetivo; de ser generador de puntos de encuentro entre colectivos y públicos, donde su intervención efímera, se da desde la observación, la escucha y la disposición de medios que lo retroalimentan. Desde el año 2014 a la actualidad, la Sonoteca ha tratado de congregar el trabajo de los creadores para efectuar su puesta en valor y difusión, con el objetivo de elaborar una narrativa de la trayectoria de lo sonoro.

En los próximos artículos, les invitamos a seguir conociendo el proyecto.

REFERENCIAS:

  • Casacuberta, D.: Creación colectiva;  en internet el creador es público. Gedisa, España, 2009.
  • Costa, F.: Políticas tecnológicas y pulsión del archivo. Arte, archivo, y tecnología. Universidad de Finis terrae, Santiago, 2012.
  • Tello, A. M,: «El arte y la subversión del archivo». Revista digital Aisthesis, n. 58, Santiago dic. 2015.

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