En esta sección dedicada a la reseña y la difusión de publicaciones, presentamos en esta ocasión unos extractos del libro En busca de lo audible: Ensayos críticos acerca del Tratado de los objetos musicales de Pierre Schaeffer, de Claudio Eiriz. En concreto, del capítulo 11 del libro mencionado.

Claudio Eiriz
1 abril 2020
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En busca de lo audible

«Cuando mucha gente se pone acuerdo para considerar sin importancia un problema, es porque generalmente la tiene».
Roland Barthes

La dialéctica objeto-estructura

Recordemos lo que ya hemos escrito acerca del objeto sonoro. Schaeffer lo define por lo que no es. El objeto sonoro no debe ser confundido con la fuente material que produce el sonido, es decir, el instrumento. Tampoco debe confundirse con el fragmento de cinta magnetofónica donde el sonido queda inscripto, ni es un estado de ánimo, en el sentido de hecho individual e incomunicable. (Schaeffer, 1988:57)

Pero además, el objeto sonoro es el correlato de la escucha reducida. Sólo hay objeto sonoro si la posición de escucha es reducida y para ello, son necesarias ciertas condiciones. En principio, el sonido debe estar fijado en cinta o archivo y ser repetido una y otra vez igual a sí mismo.

Es posible pensar que el objeto de estudio schaefferiano designa el conjunto de todas las unidades sonoras, cada una de esas unidades y además, sus atributos.

Para desarrollar esta idea de que el objeto es uno y a la vez múltiple, quiero rescatar lo que considero una suerte de sintagma olvidado en el Tratado: la pareja objeto-estructura.

Cuando examino los mecanismos de la percepción –escribe Schaeffer-  estoy obligado a referirla (a la nota) a un nivel superior donde aparece como objeto en una estructura, y si la examino por sí misma aislada de esta estructura, se volverá a cualificar como estructura, permitiendo identificar los objetos de nivel inferior. (Schaeffer, 1988:171).

Hemos defendido la tesis de que estamos frente a un problema general relativo a la dialéctica de todo objeto de estudio, de toda producción de sentido y de toda percepción  Y sugerimos que estos conceptos constituyen una de las claves para comprender la dialéctica del objeto sonoro y -en consecuencia- toda la teoría schaefferiana del objeto.  Aportaremos más pruebas de ello.

Por una reversión del sentido, –insiste  Schaeffer- tal objeto nos es dado por la estructura superior que permite su identificación, pero sus propiedades, como se ha dicho, quedan enmascaradas. De suerte este objeto de la estructura a la cual pertenece: luego  deviene estructura él mismo y no se puede más que apreciar mediante su resolución en objetos de nivel inferior. (Schaeffer, 1966:279).

Es decir que, en la investigación acerca del objeto sonoro de Schaeffer, se “ponen en danza” por lo menos tres niveles distintos de integración, estructurados jerárquicamente. En otras palabras, cuando nos centramos en un determinado nivel de análisis hay por lo menos otros dos niveles como trasfondo: uno sub-ordenado y otro supra-ordenado o contexto.

Centremos nuestra observación en el nivel de la nota. El nivel supra-ordenado estará constituido por la melodía de la que esa nota forma parte: su contexto. Y el nivel sub-ordenado por las propiedades de esa nota, su organización interna, sus partes constitutivas (altura, timbre y duración).

Vista las notas desde la estructura melódica la organización interna de la misma queda cancelada, conservada y superada (Schaeffer dice “enmascarada”), no se retiene más que su altura. Pero cuando me detengo a examinar la nota como un todo, emerge su organización interna. Como si retornara aquello que había quedado reprimido.

Como se puede observar, la definición del objeto sonoro schaefferiano –según se extrae de lo expuesto anteriormente- tiene su lugar de aposentamiento en el nivel en que estamos focalizando el análisis.  Y por otra parte –que es lo que en este capítulo me interesa remarcar- la dialéctica objeto-estructura implica los dos principios fundamentales –que según Juan Samaja (2000:86)- pertenecen a la ontología de la complejidad: la discontinuidad y la jerarquía.

Discontinuidad porque en el universo de significaciones todo acto cognitivo está necesariamente constituido por elementos discontinuos (una nota, un motivo, etc.). Estos elementos discontinuos surgen de una intención de delimitar qué cosa va a ser objeto de nuestra observación.

Jerarquía porque el análisis de la significación se hace imposible sin tomar en cuenta  la estructura jerárquica de niveles de los cuales Schaeffer parecería querer plantear su dialéctica objeto-estructura.

Para avanzar en esta idea voy a  presentar el siguiente gráfico:

UA——-Variable

                —————

               Valor – Valor

La estructura anterior de “variable, valor- valor” gira en torno a las atribuciones que podemos hacer acerca de algo. Ese algo es el sujeto. El sujeto -en este caso- es aquello de lo cual predicamos alguna cosa. Y aquí sujeto significa objeto de estudio o unidad de análisis de nivel de anclaje.

Supongamos que nuestro objetivo es estudiar tipología melódica (o perfil melódico) de la especie de música X. En lenguaje de variables la matriz es la siguiente:

  • La Unidad de Análisis de anclaje es la Tipología melódica de la especie musical X.
  • Las Variables, Direccionalidad; Ámbito; Cantidad de notas, etc.
  • Los Valores de la variable “direccionalidad” (elijo una sola para simplificar la explicación) serán: Ascendente; Descendente; Recta; y en Arco.

Pero para averiguar qué tipo de perfil tiene cada melodía -es decir, qué valor va a adoptar la variable ”Direccionalidad” en cada caso- es necesario que describa estas melodías haciendo referencia a su “situación”; tipo de movimiento;  etc. Entonces para determinar qué valor  le corresponde a una melodía dada de acuerdo a su Direccionalidad, no me queda otra alternativa que averiguar previamente, el comportamiento de sus partes. Se hará necesario que averigüe cuál es la situación, es decir, qué lugar ocupa cada nota en la escala a la que pertenece. (do4, la3 etc.).

  • La Unidad de Análisis  Sub-unitaria, será ahora la  Direccionalidad.
  • Las Variables serán la  Situación, tipo de movimiento, etc.
  • Los Valores a tener en cuenta serán cada una de las alturas: Do, re, mi, etc.

De este modo, podemos entender cómo el estudio del tipo de diseño de una melodía -unidad de análisis de anclaje-  es tributario de un estudio previo de sus componentes (notas) , unidad de análisis de nivel sub- unitario.

Pero además la Tipología melódica  es a su turno una variable de entre otras, para describir las características  de la especie de música X.

  • La Unidad de Análisis contextual será entonces las “características de la especie de manifestación musical X”.
  • Las Variables, Tipología melódica; pero además, tipos de escala, texturas, ritmos, etc.
  • Los Valores de la variable Tipología melódica incluirán los tipos: en arco, ascendente, descendente, etc.

Si pretendemos utilizar para toda la construcción teórica schaefferiana este marco, acerca de distintos niveles de estructuración, y si acordamos que toda la tipomorfología  schafferiana es posible de explicar a partir de la pareja objeto-estructura, es una consecuencia de ello que las nociones empleadas sean relativas a la posición que estamos focalizando. En otras palabras, si tenemos  en cuenta esta dialéctica lo que en un momento es variable (criterio) a su turno podrá ser valor, unidad de análisis, etc.

Bibliografía

  • Eiriz, C. (2016). En busca de lo audible: Ensayos críticos acerca del Tratado de los objetos musicales de Pierre Schaeffer”. Buenos Aires. Ugerman Editor
  • Samaja, J. (2000). Semiótica y dialéctica: Seguido de la Lógica breve de Hegel. Buenos Aires: JVE Editores.
  • Schaeffer, P. (1966). Traité des Objets Musicaux: essai interdisciplines. Paris. Éditions du Seuil.
  • Schaeffer, P. (1998.). Tratado de los objetos musicales. Madrid: Alianza.

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