Una reflexión a través de la escucha de algunas narraciones sonoras que surgieron durante el confinamiento.

Laura Romero
1 junio 2020
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En tiempos de distancia, lo sonoro nos sigue tocando

Es curioso: la última vez que escribí para Sul Ponticello hablé de un salón como el lugar del hogar donde compartir sesiones de escucha . Lancé esa invitación con la mayor de las ilusiones. Y entonces llegó 2020 y en lo que llevamos de año hemos pasado casi más tiempo en el salón del hogar que en cualquier otro lugar…

El año 2020 estaba lleno de expectativas. Fue declarado Año Internacional del Sonido  por la International Commission for Acoustics, una iniciativa global para resaltar la importancia del sonido en relación a las ciencias, las tecnologías y la sociedad. Se celebra, además, el centenario de algunas de las primeras transmisiones radiofónicas del mundo. En Argentina, fue en agosto de 1920 cuando desde la terraza del Teatro Coliseo de Buenos Aires, se inició la que se considera la primera transmisión en español por Los Locos de la Azotea – ¡sí, en una terraza, al aire libre! – . Eligieron como arranque la ópera Parsifal de Richard Wagner. Poco antes, en Canadá, el 20 de mayo de 1920 la estación XWA comenzó sus transmisiones regularmente, desde Montréal. ¿Dónde llegarían esas señales de radio enviadas precisamente hace cien años? ¿Se recibirían en algún otro planeta?¿Escucharían a Wagner?

2020 es una cifra imponente, con ese veinte insistente, ese dos y ese cero que se suceden, un bucle que parece adentrarnos hacia otra era. Un espejo, o dos espejos que enfrentados, forman infinitos… ¿Qué nuevas posibilidades nos trae todo lo que nos está aconteciendo? Muchos queremos creer en este tránsito como una oportunidad, un renacer, a pesar de que lo dudemos incluso a cada segundo.

Paramos. Gestionamos la pérdida, la pausa repentina de nuestra actividad habitual, la cancelación de nuestros planes… Cuando empezó el confinamiento varios amigos me compartieron la misma sensación: que quizá íbamos muy deprisa. Quizá nos excedimos acumulando y contribuyendo a la acumulación: de experiencias, de proyectos, de horas de trabajo, de productos, de viajes, de consumo, de sensaciones, de aventuras, de eventos, de tweets, de adicciones, ¡de podcast! de, de, de, de…

Y seguimos haciéndolo… Eso sí, ahora desde la red.

“Sólo quería quedarme quieta y escuchar a los pájaros”, comenta Eleanor McDowall en relación a su estado de burnout, el síndrome de sentirse quemada, de agotamiento, de apenas poder encontrar la energía y la concentración para más a pesar de que uno siga amando lo que hace. McDowall, productora de Short Cuts en la BBC Radio 4, tuvo la idea de crear el podcast Field Recordings  cuando empezó a sufrir este estado. Las  publicaciones arrancaron casualmente a principio del mes de marzo, y pronto adquirieron especial interés con el avance de la pandemia. A podcast where audio-makers stand silently in fields (or things that could be broadly interpreted as fields…). Así se define el proyecto Field Recordings, que reúne postales de lugares con sonidos suaves y cotidianos, lo cual se ha convertido en una constante durante el aislamiento. McDowall invita a la búsqueda de paisajes sonoros y detalles que ayuden a vaciar la mente y acariciar el cuerpo, permaneciendo en silencio, desplazando el exterior hacia el interior.

Uno de los primeros audios que escuché fue el de Daria Corrias, productora de la emisión  Tre Soldi en RAI Radio 3, dedicado al radiodocumental. Niños y adultos cantan, confinados desde Roma, la canción Volare mientras sus voces se reverberan y mezclan junto a las campanas y otros hechos sonoros, casi como un susurro, un intersticio en la narrativa, representando aquéllo que una vez escribió Clarice Lispector: “Los hechos son sonoros, pero entre los hechos hay un susurro. Es el susurro lo que me impresiona”.

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Durante el aislamiento, se ha comentado mucho acerca de la ecología acústica de las ciudades y de la “oportunidad dorada” que hemos tenido para escucharlas sin la presión de la actividad frenética que nosotros mismos provocamos. El conocido proyecto de mapa sonoro global Cities and Memory dedicó una serie especial bajo el título #StayHomeSounds.   Creo que estos audios han ayudado a quienes los han grabado y también a quienes los hemos escuchado, son una forma de mantenernos conectados a través de las distancias, registrando “un momento histórico”. Pero si lo pensamos bien,  cada milésima de segundo es histórica, es irrepetible y es efímera. Todo lo es. La diferencia es que en circunstancias especiales, como ahora, es cuando nos damos más cuenta. Lo sonoro tiene la capacidad de “visualizar” muy bien esto: da cuenta del tiempo y por tanto crea una memoria en movimiento. Incluso crea una nueva memoria y un nuevo espacio-tiempo cuando se escucha un audio –no olvidemos que una grabación convierte el sonido en “audio”, es, por tanto, nuevamente una representación, pues nunca sabemos exactamente lo que sonó y cómo sonó-.

Alguna tarde me ha apetecido escuchar lluvia dentro de casa, alguna noche he necesitado escuchar un bosque tropical para adormecerme. En internet, lo tenemos todo. Representaciones de todo. Acumulación. Virtualidad. ¿Control o libertad? ¿Estamos probando nuestra propia resistencia a la distancia y al mundo físico? E inconscientemente, ¿desde cuándo estamos en este enredo? La capacidad de inmersión sensorial ya es posible con todo tipo de tecnologías, muy alejadas de la piel. Y así, cada noche en soledad y aislamiento se tornó menos vacía.

Quizás a eso se refería Ramón Gómez de la Serna en una de sus greguerías onduladas cuando decía  “en el fondo de los auriculares siempre es de noche”. En la intimidad de la noche, el manto estrellado nos envuelve así como lo sonoro nos sumerge. Nos toca. Bachelard señaló que la noche amplifica las resonancias auditivas que compensan la aniquilación de colores. Seguramente, durante el aislamiento muchos nos preguntamos más de una vez: ¿ya es de día?

Ha sido difícil distinguir un martes de un sábado durante el confinamiento, ¿acaso se puede escuchar un domingo o un viernes? La autora Rilo Chmielorz comparte estas reflexiones y el paisaje sonoro alrededor de su hogar en Berlín. Lo ha hecho junto a más narradores que, por invitación de Rubén Barroso, forman parte de la serie People Listening de la Fonoteca de Sevilla. Relatos desde la intimidad del hogar en primera persona: Rodrigo Figueroa desde Caracas, Carole Texier en París, Rocío Calvo en Burdeos, Mari Paz del Toro en Santander, etc.

De una manera similar, desde el Centro de Producciones Radiofónicas en Argentina, y en colaboración con toda su red internacional, se lanzó rápidamente, el 16 de marzo, la serie Nuestras Cuarentenas, un collage de voces desde diferentes países contando su experiencia de aislamiento: “Preguntamos a amigos cómo lo vivían. Como una forma de volver a vincularnos, aunque sea en lo sonoro”. Un podcast coral que respondió rápida y urgentemente a la necesidad de compartir la experiencia y la reflexión.

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– ¿A qué se va a parecer el mundo de después?

– ¿El mundo de después? Es como el mundo de antes, ruidoso, maloliente, caótico, efímero, carnívoro, va directo al desastre […] Así que bueno, el mundo de después… Voilà, vamos allá, ¡vamos todos!

Con esta pregunta el documentalista Olivier Minot comienza el episodio Gilets Jaunes et masques Vuitton,  publicado en Arte Radio el pasado 20 de mayo. Cada miércoles publica una episodio de Dépeche !, un podcast que descuartiza la actualidad de los periódicos a través de su micrófono en las calles y de un minucioso trabajo de collage sonoro. En esta ocasión, Olivier Minot descubre “le monde d’après” (o la nueva normalidad…) en el centro de Lyon: consumidores desorientados que se frustran al encontrar un McDonald’s cerrado junto a miembros envejecidos del movimiento de los “chalecos amarillos”. Todos, ignorándose mutuamente. Dos animalistas intentan educar a los clientes que acuden en masa a Louis Vuitton, la policía advierte a los manifestantes mientras el ayuntamiento distribuye máscaras a las que califican de “demasiado feas”. El absurdo continúa…

Olivier Minot ha registrado manifestaciones de todo tipo con su micrófono desde hace más de veinte años. En su documental sonoro La Révolution ne sera pas podcastée  (Prix Italia, 2016)  relata su relación ambigua con las protestas, desde el humor y la nostalgia, entre eslóganes y canciones recopiladas en horas y horas de archivo. Una inmersión divertida y rítmica que evoca un recuerdo tan íntimo como colectivo: el recuerdo de la lucha. Olivier se cuestiona ¿las protestas siguen siendo útiles? ¿cuándo son espontáneas y cuándo organizadas por grupos políticos?: “Ir a la mani es como ir al estadio: formamos una masa unida y fuerte, encontramos nuestro equipo y luchamos contra un gobierno, un ministro, una reforma…Y bueno, claro, muchas veces perdemos, quizá por eso hay más gente en los estadios”.

NOTA: Una transcripción bilingüe inglés-francés de este documental está disponible aquí.

En tiempos de distancia, la revolución no será televisada, ni radiada, ni podcasteada.
No será un live stream.
No será acumulación.
No será el silencio
ni el ruido.

La revolución será piel a piel, en vivo,
será sentirse,
sentirse a salvo,
será sentirse de nuevo.

@lauromvall
@lauraromerovall

Referencias:

  • Bachelard, Gaston (1957). La Poètique de l’espace, Paris, PUF. citado por Corbin, Alain (2016) en Histoire du Silence, Albin Michel.
  • Lispector, Clarice. A Hora Da Estrela. Ed. de 2002, Relógio de Água.

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