Sarah Vacher es sobradamente conocida por su labor editorial con sellos como Luscinia Discos o Ruidemos. Ahora lanza un nuevo proyecto, el netlabel Fortín, un subsello de Luscinia que se estrena con un registro del compositor, artista sonoro y visual Pedro Linde. Charlamos con ella para conocer esta nueva iniciativa y también su visión sobre esta labor esencial para el mundo musical y sonoro.

Redacción
1 mayo 2020
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Entrevista a Sarah Vacher

Sarah Vacher

Sul Ponticello: Llevas desde 2005 publicando música experimental, primero con el net label  Ruidemos.org, después con Luscinia Discos –como sello en formato CD- y ahora lanzas un subsello, Fortín. ¿Ves esta trayectoria de edición como un proceso?

Sarah Vacher: En Ruidemos y Luscinia sí hay un proceso. Ruidemos nace como primer paso, para adentrarme en el panorama, abrir puertas, ventanas, que entre el sonido, y poder comenzar a ofrecer discos con portadas y contraportadas muy cuidadas con la pretensión de que se imprimieran y los audios se pasaran a CD. Luscinia ha sido un segundo escalón al respecto, y una meta al poder ofrecer discos fabricados profesionalmente. Fortín, sin embargo, nace de manera diferente y al rescate de una pobre editora que echa en falta su oficio. Es un hijo con su propia idiosincrasia, bastante suyo.

S.Pont.: Hay una vuelta al netlabel en tu trayectoria como editora, ¿cómo observas este formato hoy, su futuro, especialmente en este momento en el que la distancia ha cobrado una importancia vital? Recordamos que en una entrevista en 2015 te preocupaba el hecho de que las referencias fueran dependientes de internet para existir…

S.V.: Desde el comienzo fui buscando la fisicidad y recorriendo el camino hasta ello. El disco de vinilo, la cinta cassette y el CD fueron los soportes audio con los que crecí, y por consiguiente con los que me he identificado durante mucho tiempo, sobre todo el CD, puesto que es muy cómodo. Hoy en día y tras las dificultades que me plantea el seguir en el formato físico, la solución que puede hacer revivir mi labor de editora es el netlabel. Creo que el netlabel tiene un futuro garantizado por cómo se está imponiendo internet en la vida diaria, e incluso laboral. De hecho, gran parte de los oyentes se acercan a la oferta musical y sonora a través de internet, y el primer contacto que tienen con una obra es por este medio. Son nuevos hábitos y hay que mirarlos de frente.

S.Pont.:¿Qué identidad te has planteado para el nuevo sello, o subsello? ¿Qué carácter le has dado, que pueda diferenciarlo del sello principal Luscinia Discos? ¿Hay algún aspecto de línea estética o de carácter estilístico?

S.V.: Fortín es en cierto modo una ruptura, editorialmente hablando, con la actividad anterior, aunque evidentemente habrá puntos en común respecto a ciertos estilos y autores. Una de las grandes diferencias es que no habrá portadas, por una explicación muy lógica, y es que ésta tiene una existencia natural cuando el disco es físico porque éste tiene superficies que podemos aprovechar para plantear una ilustración. Es decir, la portada es algo bastante inherente al formato físico. El formato online no te pide naturalmente la portada, si está presente es más bien por una inercia o herencia de procedimientos anteriores y porque puede llamar la atención o gustar. Con Fortín quiero ir a lo esencial: el sonido. Sin embargo de ningún modo pondré una barrera a lo visual, audiovisual y textual; todos los archivos, sean imágenes, vídeos o textos, con los que el autor quiera complementar o extender su obra tendrán cabida, pero no será ningún requisito del sello, ni definirán la obra, ni tampoco estarán en un primer plano. En relación a una línea estética, me interesa cierto experimento, evitando lo concienzudamente ruidista: músicas de sensaciones sonoras particulares con un interés especial en su construcción, sus timbres, su originalidad poética y el bienestar o enriquecimiento que produzca la escucha.

S.Pont.: Uno de los aspectos diferenciadores de Luscinia era el cuidado en el diseño, así como la concepción del CD como objeto en sí mismo, como objeto que implica una reflexión sobre él mismo y también en relación con su contenido sonoro. ¿Cómo ves esto en relación a Fortín?

S.V.: En Fortín todo lo visual y gráfico tendrá que desarrollarlo el oyente en su mente (o ejecutarlo con los medios que vea conveniente) a partir de la esucha, si siente la necesidad. Tanto en Ruidemos como en Luscinia la parte gráfica ha sido primordial pero Fortín es de otro calado y su sentido más despierto es el oído.

S.Pont.: Iniciáis Fortín con un registro de Pedro Linde que trabaja sobre una grabación histórica de poemas de Jim Morrison, grabados por él. ¿Qué nos contarías sobre este primer lanzamiento?

S.V.: Es muy bello, equilibrado, interesante documentalmente y una conjunción perfecta entre el entorno popular, la poesía y la electroacústica. Es una síntesis perfecta. Pedro Linde es un autor que me encanta por su lenguaje sonoro siempre muy construido, preciso, justificado, sólido pero a la vez muy libre y sin prejuicios, acariciando la ligereza. Esos aspectos me fascinan. Y la obra que nos ofrece, Lizard King Poems, me parece ideal para empezar con una clara identificación del sello al aunar todos esos rasgos.

S.Pont.: La incorporación de unos vídeos que hacen de teaser para este primer título de Fortín, ¿podría abrir también al formato audiovisual, al vídeo, este nuevo proyecto? De hecho, en Luscinia ya había alguna edición en DVD, como Música imaginada de Eduardo Polonio y Santiago Torralba…

S.V.: En principio Fortín es un proyecto de audios, y por lo tanto no va a considerar obras audiovisuales. Sólo se hará presente el vídeo como complemento si el autor lo precisa. Yo soy una enamorada de las artes gráficas y plásticas y fue un lujo publicar parte de la obra audiovisual de Santiago Torralba, y más si cabe con la música de Eduardo Polonio. Ese DVD es un gran tesoro en Luscinia.

S.Pont.: Volviendo a la idea de objeto artístico, hay algunas corrientes que entienden el formato vídeo, reproducido online, como la obra en sí misma. Es decir, no como un registro visual de una obra que se representa en un espacio físico (el concierto, el teatro…) sino como el formato único y real de ésta. De hecho, la electroacústica fija siempre tuvo ese horizonte, al menos en lo que respecta a la no dependencia de un intérprete. ¿Cómo ves esta idea? ¿Te ves participando en algún proyecto en este sentido, ahora que lanzas un sello cuyo medio es precisamente internet?

S.V.: Comulgo totalmente con esa posibilidad de producto artístico y obra final audiovisual en internet, me parece una opción muy natural. Pero ahora estoy muy centrada y pendiente de los cauces sonoros, en los que hay mucho aún por hacer, explorar, descubrir y disfrutar, y espero aprovechar la oportunidad de este nuevo proyecto para reunir una colección de trabajos sonoros dignos de una atenta escucha.

S.Pont.: Por último, esta crisis sanitaria nos está haciendo vivir un momento dramático en muchos aspectos y no queríamos terminar esta entrevista sin preguntarte. En lo que respecta a la situación de aquellos que componen el contexto del arte, en España sin ayudas específicas y con un claro déficit de atención por parte de las administraciones, empezando por el Ministerio de Cultura, la situación es muy difícil y el futuro realmente incierto. ¿Qué te ronda por la cabeza cuando observas la situación? (No te preguntamos sobre cómo va a quedar el mundo artístico después porque entendemos que no tienes una bola de cristal…)

S.V.: Tenemos que tener mucha paciencia hasta que volvamos a un estado de normalidad. Las soluciones y respuestas ahora mismo son muy complicadas vistas las prioridades sanitarias obvias. Tenemos que seguir creando, e interactuando por la red y probar sus posibilidades, algo que tampoco es nuevo, puesto que ya se venía haciendo desde bastantes años atrás, aunque se puede explotar mucho más. En cuanto a las ayudas, espero que el gobierno y las administraciones encuentren la manera de proteger el arte y a sus agentes. En mi caso particular, me he movido siempre de manera independiente porque no vivo de esto, aunque por supuesto me preocupan aquellas personas que viven o luchan por vivir honestamente de la música. Siempre ha sido difícil, así que ahora… Ojalá que lo que está ocurriendo sirva como sacudida para poner las cosas en su sitio en muchos aspectos de la sociedad y niveles de nuestras vidas. No hay que dejar de actuar, cada uno en su medida y con responsabilidad.

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