En este nuevo artículo de Sónec: Espacio Abierto, hemos dedicado nuestra atención al universo de la representatividad estética –por considerarlo un escenario en crisis-, observando la aportación de los mapas sonoros a la tarea de la ruptura de la percepción unitaria. Un efecto que contesta a las herencias visuales que la ciencia cartográfica ha traído a nuestro siglo desde el Mapamundi a Google Earth, destilando una imaginaria occidental del mundo sobre la que trabajar.

Noelia Muñoz Galindo
1 octubre 2020
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Centrados en la Ciudad Puerto de Valparaíso, nos encontramos con una cartografía sonora creada por Sónec en 2016, que ejemplifica los dilemas del mapa acerca del supuesto objetivismo que le viene dado. Planificar su diseño enfrenta aquí un trabajo de deconstrucción de arquetipos facilitado por la percepción fragmentada que ofrece el sonido. Tejer la representación de la red urbana de Valparaíso, responde a un ejercicio de reconocimiento de flujos y transformaciones de la urbe, que recaen en el discurso desarrollado sobre la identidad y el esfuerzo de adelantarse a la desaparición del patrimonio sonoro.

PROBLEMÁTICAS DE DESCRIBIR EL MUNDO

REPRESENTAR

Hacer presente una cosa en la mente por medio de signos, palabras, imágenes, sonidos…
Definición robada a la red

Hay una gran barrera entre la compresión del mundo visual y el sonoro, nuestro aprendizaje reside principalmente en la cultura visual, algo que nos ha hecho poco conscientes de las unidades de sentido que contienen lo sonoro. Esto no ocurre por contar con una falta de discriminación auditiva, si no porque, en nuestro universo cotidiano la atención no se dirige a la percepción de sus capas representativas. Constantemente nos enfrentamos a reproducciones del mundo, sin embargo cuando se habla de cartografía, la acción de representar ostenta grandes responsabilidades en cuanto su fidelidad, función y nivel de alusión a dimensiones de orden socio-político o cultural.

Por otro lado, ser consciente del interrogante oculto tras las representaciones nos hace considerar su supuesta objetividad, ya que el desarrollo de estas en una cultura, resulta trascendental. En el origen de la ciencia cartográfica se observan grandes efectos de la representación visual que han sido legados desde la cultura occidental al resto del mundo, algo que ha provocado lecturas tergiversadas de la forma de los continentes que se encuentran al sur del ecuador. Por otra parte, las transformaciones del terreno que se observan en el trabajo sonoro, han convertido los mapas en un espacio natural de contestación a estos errores, logrando desconfigurar las lecturas coloniales con el uso de la anécdota, útil para mostrar una realidad fragmentada.

Fernández Ramos (2015) pone en discusión la dimensión de afectación socio-política que alberga la cartografía tradicional, advirtiendo como su dimensión ideológica ha diseñado la imaginaria del mundo que hemos adjuntado en nuestro repertorio. Estas alusiones van dirigidas a la Proyección Mercator, un sistema de representación creado en el siglo XVI  por Gerhard Mercator para el diseño de cartas náuticas destinadas al desarrollo de la empresa colonial transoceánica. La proyección cónica empleada en su fórmula, resultaba válida para sus funciones en el mar, pero al ser aceptada para la construcción de mapas mundi exportó sus grandes falencias.

Mapa de Gerhard Mercator, siglo XVI

En esta proyección todo elemento que no se acercara a la perspectiva norte del ecuador se encontraría acusado de una deformación matemática consciente. De modo que la aceptación de los errores de Mercator, se popularizó en manuales, libros y mapas mundi. Un ejemplo gráfico del agravio representativo quedará en las deformaciones a las que se somete los continentes del hemisferio sur. India, Sudamérica y África están expuestas a errores de escala caricaturescos en comparación con las medidas usadas para el hemisferio norte. El continente africano aparece en el Mercator, representado con las proporciones de la antigua URSS, cuando en realidad en su interior albergaría a: India, Japón, Estados Unidos, China, Europa todos juntos.

La trascendencia de estos errores reside en nuestra forma de imaginar el mundo ya que son aprendizajes asimilados, afincados en nuestra conciencia por siglos donde la tradición afirma que unos continentes son más grandes en detrimento de otros o incluso que algunos están ocupando el centro del mundo frente a la creación artificial de una periferia.

La estela de estos fenómenos ha llegado a plataformas digitales de nuestro tiempo como; Google Earth, Google Street View y Wikipedia donde resulta enigmático que Mercator esté presente ante la posibilidad del uso preciso de imágenes satélite. Incluso encontramos que aún Google Maps insiste en seguir sin representar ciertos lugares de África por carecer de interés comercial. Ante estas realidades Fernández Ramos (2015) advierte del impacto psicológico global que tiene convertir estas representaciones en verdades irrefutables que se interiorizan y aprenden tomándose por fieles.

OTRAS OPORTUNIDADES / CARTOGRAFÍAS SONORAS

Tras identificar la incidencia en la herencia cartográfica, los mapas aurales parecieran ofrecer más indicios de cercanía representativa, por su capacidad para describir repertorios culturales en base a la captación de paisajes sonoros de distinta índole.

Los registros sónicos tienen la particularidad de mostrar realidades multicapa, que con el predominio de las marcas y referencias sonoras, van articulando una red de diferencias para el tejido concreto. Murray Shafer, subraya el valor simbólico y afectivo que las marcas sonoras poseen para describir una comunidad, su acumulación va estableciendo fronteras no determinadas visualmente, pero si legibles gracias a la identificación de sus diversos movimientos, logrando intersecciones que combinan trazas sonoras.

En consecuencia captamos diferentes zonas de tránsito, lugares intermedios que traducen las aparición residual de la no-ciudad (periferia) o las zonas de fricción entre la urbe y los espacios naturales. La anécdota va narrando las actividades domésticas del lugar, al tiempo que se deshace de las imágenes tópicas internas. Algo que trae la posibilidad de alternar varios discursos sobre un registro sonoro, debido a la facultad colaborativa propia de las convocatorias abiertas para construir cartografías sonoras.

Los ejercicios de captación ambiental han ido ofreciendo otras formas de relacionarse con el medio que se habita, el situacionismo francés encontró una vía en la psicogeografía y presentó la idea de “la deriva” que ha personificado el trabajo de la toma de registros como un camino sin rumbo al encuentro del suceso.

A pesar de lo sugerido, se ha indicar que la cartografía sonora tampoco representa una total  fidelidad con la realidad, Cerda Josep (2012) asegura que como la cartografía tradicional, el mapa sonoro corresponden a un contexto concreto, sin embargo en este caso se va modificando sobre el mismo formato. La aparición de registros de un mismo lugar facilita contemplar su transición, la lectura de sus flujos y trayectorias descubre que los elementos  aquí presentados se elevan sobre una red oculta de relaciones. Dando cuenta del abismo que existe entre la mirada visual unitaria, y escucha fragmentaria del sonido.

En la búsqueda de la construcción de la red cartográfica Atienza Ricardo (2008) presentaba dos franjas de distinción en la panorámica de un lugar: El paisaje patrimonial, aquel en el que confluye la masa sonora considerada la esencia del lugar y el paisaje ordinario aquellos sonidos que formaban parte de la realidad interna de los lugares. Sin embargo, en la naturaleza de algunas zonas estas definiciones se convierten en un tótem híbrido.

La cartografía sonora nutre su diálogo identificando registros propios de zonas de conflicto que ejemplifican afecciones tales como la gentrificación, zonas de sacrificio etc.. Así como también, se presta a observar los cursos migratorios o la vida que tiene lugar en las zonas de fricción entre lo urbano y lo natural. Todos estos fenómenos son materia de estudio de la ecología acústica, inmersa en el tramado de transformación del espacio público, a la carrera por adelantarse a la desaparición del patrimonio sonoro provocado por el avance del neoliberalismo y la globalización.

MAPA SONORO DE VALPARAÍSO

Dos mundos unidos por escaleras, barandas y ascensores
A Valparaíso, film de Jorís Ivens

Valparaíso, 1948

Valparaíso es una ciudad puerto, capital de la región del mismo nombre ubicada en el centro de Chile, conocida por sus impactantes paisajes, colores y su rica arquitectura. Fue nombrada Ciudad Patrimonio de la Humanidad en el año 2003 por la Unesco, dado el importante testimonio histórico que esta aportaba al desarrollo global del siglo XIX , al ser puerto líder del Pacífico en la ruta naviera sudamericana. La ciudad es también un importante centro administrativo, universitario y cultural que incorpora la influencia foránea que llegó a Valparaíso atraída por sus costas.

Su red urbanística se divide entre el plan y los cerros; el primero cuenta a su vez con tres zonas; Barrio Almendral, Barrio Puerto y Sector Yolanda, mientras que sus cerros han llegado ha cuantificarse en un total de cuarenta y dos, sin contar con los transformados y desaparecidos, siendo el lugar principal de residencia de sus habitantes. La urbe involucra algunas localidades cercanas como Placilla y el pueblo de Laguna Verde.

De forma habitual se usa la metáfora del anfiteatro para explicar cómo su valle sumamente poblado se abre ante la bahía. Los cerros son una parte importante de la identidad de esta tierra, así lo han destacado numerosos estudios sobre su historiografía urbana, marcando el origen de la urbe en su desarrollo habitacional el cual presenta un heterogéneo catálogo de edificaciones de diversa regulación y manufactura. La colonización vertical se inició en las primeras terrazas cercanas a la línea horizontal del plan y posteriormente se poblaron las quebradas –lugar de paso de agua- hasta cubrir lugares de difícil acceso.

Urbina Carrasco (2016) aporta dos ideas centrales a esto: Vivir en una realidad vertical en Valparaíso poco tiene que ver con el estrato social al que se pertenece. Mientras que por otro lado, afirma que en esta ciudad no hay forma de ocultar nada, toda realidad queda expuesta a la mirada del resto.

La formación de los cerros ha dado lugar a un paisaje de apiñadas casas, que ofrecen un mosaico de peculiares formas y colores. Este símbolo de Valpo, como coloquialmente se la conoce, lo comenta Calderon Alfonso: Cuando Darwin en su paseo de 1834 exclamó: “Valparaíso no consiste sino en una larga calle paralela a la costa, pero cada vez que un barranco abre el flanco de las montañas, las casas se amontonan a uno y otro lado”. (Calderon, Alfonso, 1986, pp.170)

Cerro Artilleria, 2020

SENTANDO REGISTROS

En el año 2016 surge el mapa sonoro dedicado a la ciudad de Valparaíso. Fue una iniciativa impulsada por Sónec Sonoteca de Música Experimental y Arte Sonoro como parte del programa de proyectos colaborativos destinados a la investigación y valoración del patrimonio sonoro que tenía el fin de fomentar la escucha y la identificación de nuestro territorio.

La idea inicial de la cartografía se enmarca en una amplia lectura de la ciudad, que va más allá de la realizada por impacto turístico o el avance la transformación del espacio urbano. Es una forma de encontrarse y reconocerse a través de un lenguaje propio ya que la obra tiende puentes para que unos y otros puedan escucharse en su cotidianidad. De este modo se contribuye al razonamiento de las lógicas que intervienen en la identidad sonora porteña. Su estructura está compuesta por un sistema de trazas que detectan las marcas particulares insertas en su paisaje sonoro, algunas referencias despiertan la memoria con mayor velocidad, ante sonidos de un fuerte nivel simbólico o psicoemocional. Valparaíso conserva su fricción entre el espacio rural y el urbano, algo que muestra respuestas  sonoras híbridas en ocasiones.

Nos introducimos en un lugar costero, por el efecto sonoro que indican localizaciones del Muelle Prat, las sirenas de buques, la actividad de lanchas dirigidas al molo o el seguimiento de acantilados y playas. Las alusiones al agua también repara en las corrientes de agua dulce del Tranque de la luz o las residuales de las cañerías en las quebradas.

El mapa continúa su narración salpicando estímulos de la zona conocida como “el plan “ –segmento plano que acoge los edificios públicos y comercios-, descrito por los registros de  la plaza de Anibal Pinto o la fuente de Neptuno. Para desplazarnos después al Mercado de Cardonal y las cercanías al rodoviário donde se dejan sentir eventos sonoros que nos presentan un domingo en “el Mercado de las pulgas”. Entre las tomas dedicadas al sector de –Playa Ancha, zona universitaria-, podemos encontrar ubicaciones del equipo de fútbol Wanderers, nombrado patrimonio por su estrecho vínculo con el puerto, agrupación que cuenta con la mayor antigüedad del país.

Cerros de Valparaíso, 2020

Sin embargo, el diseño de la cartografía inclina su mayor atención al paisaje sonoro de los cerros, que cuentan con el fenómeno acústico de la resonancia del valle. Aquí se escuchan marcas esenciales como ladridos de perro, obras en construcción u otros eventos sonoros como; el vendedor de gas o algunos acontecimientos en desaparición como el que representa el vendedor ambulante de escobas artesanales.

Muchos de estos sonidos han sido captados en itinerarios de deriva, mientras que en otras ocasiones la atención se ha dirigido a puntos concretos de la ciudad; exponiendo las zonas de tensión o conflicto que Valparaíso padece. Hablamos de las disputas por desatención económica nacional al patrimonio, en contraste con la acumulación de los efectos han causado los recurrentes incendios, en suma a los movimientos de tierra que afectan a todo el país. En esta mención no puede faltar el gran tema de la gentrificación, ya muy avanzada en algunos cerros, su repercusión subraya la falta de calidad de vida puesta a prueba con una difícil convivencia, producto de un malentendido turismo que en ocasiones provoca el desplazamiento de sus propios vecinos.

El formato abierto a la colaboración del Mapa Sonoro de Valparaíso, permitirá en un futuro hacer mayores evaluaciones de la situación, al ejercer comparativas de una masa de registros más abundante que muestran la línea de avance en sus temporalidades e intervalos, para que la comunidad pueda entender las transformaciones que se van gestando en su lugar de origen.

Link Sonoteca: http://www.sonecarchivo.org/
Link Mapa: http://proyectosonec.org/mapa-sonoro-de-valparaiso/

Referencias:

  • Atienza Ricardo,  Identidad Sonora; Tiempo, sonido y proyecto urbano. Européennes de la Recherche Architecturale et Urbaine EURAU¨08: Paysage Culturel, 16-19 Janvier, Madrid, 2008. https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00379907/document
  • Calderon, A.:  “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”. Memorial  de Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1986.
  • Cárdenas-Soler, R. N,  Martínez-Chaparro D,. El paisaje Sonoro, una aproximación teórica desde  la semiótica. Rev. Investig. Desarro. Innov. Vol.5, No. 2 Enero – Junio. México, 2015.
  • Fernández Ramos, Juan Carlos. Mapas e ideología: una proyección del imperialismo occidental, Intersticios, Revista Sociológica de Pensamiento Crítico, 2015.
  • Gortari Ludlow, Jimena.  La representación cartográfica de los sonidos.  Congreso Euroregio, Oporto, Portugal. 2016.  http://www.sea-acustica.es/fileadmin/Oporto16/44.pdf
  • Josép Cerda, Observatorio de la transformación urbana del sonido, La ciudad como texto, derivas, mapas y cartografía sonora. Arte y Políticas de Identidad, Vol. 7: Entre el Arte sonoro y el Arte de la escucha ( 2012), Universidad de Murcia.
  • Murray Schafer, R.  El Paisaje Sonoro y La Afinación Del Mundo., Traducción de: Vanesa G. Cazorla Intermedio editores. Madrid, España. Edición original, 1977.
  • Urbina Carrasco, Ximena. La colonización vertical en Valparaíso: Etapa inicial.  Valparaíso: la escritura de la ciudad anárquica, Vol. 7 N° Especial. Hybris. Revista de Filosofía. Valparaíso, Chile. 2016.

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