Julius Eastman: Femenine. Talea Ensemble & Harlem Chamber Players. Chris McIntyre, sintetizador y dirección. Thomas Fichter, productor. Ryan Streber, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 71:59 minutos de duración grabado en el estudio Oktaven Audio de Mount Vernon (Nueva York, Estados Unidos), el 15 de mayo de 2021. Kairos 0015116KAI.

Paco Yáñez
26 febrero 2024
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Como señalamos el pasado enero, en nuestra reseña discográfica dedicada a la música del compositor iraní Arash Yazdani, la política editorial del sello Kairos ha ido evolucionando desde unos años fundacionales en los que los nombres más relevantes de la contemporaneidad europea dominaban casi exclusivamente su catálogo (con una cuota mayoritariamente masculina) hacia un abanico hoy mucho más amplio y heterogéneo, en el que se incluye no sólo una presencia de compositoras más prolija, sino a un creciente número de compositores procedentes de Asia y Latinoamérica (si la memoria no me falla, África está todavía pendiente), tal y como ha dejado constancia Joan Gómez Alemany en las páginas de Sul Ponticello, por medio de sus textos sobre la creación musical de Samuel Cedillo, uno de los compositores mexicanos cuyas partituras podemos escuchar en el sello austriaco.

Avanzamos, en marzo, un paso más en esa apertura a la pluralidad musical del mundo que el catálogo de Kairos parece haber abierto, sin posible marcha atrás, y en la que el disco que hoy reseñamos incorpora la cuestión racial, dando voz a Julius Eastman (Nueva York, 1940-Búfalo, 1990), compositor, pianista, vocalista, bailarín y coreógrafo afroamericano que en numerosas ocasiones se manifestó de forma activa por la reivindicación de los derechos civiles de tantos colectivos sociales como son marginados en los Estados Unidos, algo de lo cual son paradigmáticos ejemplos trabajos de Julius Eastman como Dirty Nigger (1978), Evil Nigger (1979) o Gay Guerilla (1980).

Aunque muy activo en los años setenta y ochenta en la ciudad de Nueva York, tras sus estudios en el Curtis Institute of Music de Filadelfia Julius Eastman combinó su labor compositiva e interpretativa con la docente en la State University of New York at Buffalo, ciudad en la que habría de fallecer (compartiendo con Morton Feldman no sólo docencia en dicha urbe, sino itinerario vital, el haber nacido y fallecido ambos en las mismas ciudades). De su heteróclita actividad artístico-musical da fe el hecho de que Eastman colaboró desde con Pierre Boulez y la New York Philharmonic en el Lincoln Center hasta con Cornelius Cardew o Mederith Monk, completando un crisol que refleja a la perfección la unión de cultura oficial y vibrante underground que el Melting Pot neoyorquino de los años setenta ofrecía a quien estuviese atento a sus múltiples voces y posibilidades, como fue el caso de Julius Eastman (basta comprobar su tan receptivo oído para los que fueron primeros pasos del Minimalismo estadounidense).

Sin embargo, y a pesar de esa posición, la música de Julius Eastman es hoy en día mucho menos conocida de lo que ello podría dar a entender; en parte, por sus progresivos roces con algunas de las principales figuras de la composición neoyorquina de finales del siglo XX, como el propio John Cage; pero, también, por sus propios métodos de notación: tan abiertos y repletos de procedimientos aleatorios, que hicieron que buena parte de su música necesitase de intérpretes altamente involucrados no sólo en dar-las-notas, sino en conferir su forma final a las partituras e instrucciones compositivas dejadas por Julius Eastman, incluidos los numerosos elementos dramatúrgicos que solían comportar, así como sus mensajes políticos, sexuales y raciales.

La primera mirada del sello Kairos a la música de Julius Eastman se centra en Femenine (1974), partitura que, dentro de los pares compositivos que tanto gustaban a Eastman para expresar, precisamente, la tensión dialéctica de los procesos sociales, se asocia con otra obra estrictamente coetánea, Masculine (1974).

Para dar su forma final a la versión de Femenine que escuchamos en este disco, tras la pandemia fueron dos conjuntos neoyorquinos, el Talea Ensemble y los Harlem Chamber Players, quienes se pusieron en contacto con Chris McIntyre, compositor, director, trombonista y teclista norteamericano que cuenta con una larga experiencia en la recuperación y difusión del legado de Julius Eastman, además de haber formado parte, en diversas ocasiones, del S.E.M. Ensemble, conjunto con el que Eastman trabajó en su día. Desde el año 2006, McIntyre se encuentra preparando ediciones que posibiliten el tocar la música de Julius Eastman, incluyendo sus realizaciones de piezas como Trumpet (1971) o Stay On It (1973), además de su participación en festivales dedicados al compositor afroamericano, como el Julius Eastman: That Which Is Fundamental, celebrado en Filadelfia en el año 2017, y en el que Chris McIntyre lideró al Arcana New Music Ensemble en su propia realización de Femenine, pieza que ahora ha recuperado para este lanzamiento del sello Kairos.

En la grabación que hoy reseñamos, en la que Chris McIntyre se integra como componente del Talea Ensemble, tocando el sintetizador, se parte como referencia de la versión registrada el 6 de noviembre de 1974 en la Academy of the Holy Names de Albany, a cargo de un S.E.M. Ensemble del que el propio Julius Eastman formaba parte, tocando el piano. Era, aquél, un registro histórico —publicado décadas después, en 2016, por el sello finlandés Frozen Reeds (fr6)— cuyo rescate no sólo facilitó a McIntyre las líneas maestras para su edición ejecutable de Femenine, sino que precipitó todo un revival de la obra, con sus sucesivas interpretaciones a ambos lados de Atlántico, dando lugar a distintas grabaciones que ofrecen una notable pluralidad de realizaciones: fruto de los márgenes de apertura y aleatoriedad que Femenine posibilita.

Coordinando al Talea Ensemble y a los Harlem Chamber Players, Chris McIntyre apuesta aquí por una versión rotundamente esencializada de Femenine, rehuyendo los ornamentos o cualquier enrevesamiento contrapuntístico, para centrarse en líneas melódicas básicas y en células que repite, cual mantra, una y otra vez, con ligeras variaciones en agrupaciones instrumentales (y, por tanto, tímbricas), así como en dinámicas, pero manteniendo un tempo muy estable a lo largo de los 72 minutos que alcanza esta versión, grabada el 15 de mayo de 2021 en estudio Oktaven Audio de Mount Vernon.

Puesta en perspectiva histórica, la realización de Femenine que Chris McIntyre nos presenta en Kairos se convierte en todo un antecedente del Steve Reich de la entonces inminente Music for 18 Musicians (1974-76), una obra de mayor enjundia cuyas ideas improntan (lanzando una mirada retrospectiva informada por lo que después sería el Minimalismo) a la lectura de Chris McIntyre al frente de Talea Ensemble y Harlem Chamber Players. Versión, por tanto, suspendida, extática y con un punto de sensualidad en cuerdas y vientos, que le confiere heterogeneidad cromática a una partitura ciertamente monocorde, tal y como aquí se expone; por lo que, en global, me quedaría (dentro de las versiones recientes de Femenine) con la interpretación que en el sello belga Sub Rosa (SR501) reunió al ensemble 0 con el AUM Grand Ensemble, en una lectura con mayores relieves y personalidad en cada una de las voces instrumentales involucradas, frente a una versión, ésta que ahora nos llega de Kairos, más monótona.

En todo caso, y aunque contemos, asimismo, con otra versión meritoria en el mercado discográfico: la del ensemble británico Apartment House, publicada por el sello inglés Another Timbre (at137), tanto este registro como los de Kairos y Sub Rosa palidecen ante la versión original del S.E.M. Ensemble grabada en 1974: muy superior en estilo, definición, ímpetu y personalidades dentro del ensemble, dejando en un segundo plano a cualquiera de las realizaciones modernas de Femenine, que se antojan planas y demasiado contemplativas, frente a la profusión de detalles que nos dejó el S.E.M. Ensemble hace ahora medio siglo. A mayores, hay en la grabación que incluyó al propio Julius Eastman en el teclado ecos mucho más acusados de otras músicas urbanas entonces en boga en la vibrante Nueva York de los años setenta, como el propio jazz, cuyas reverberaciones se escuchan con más sustancia (por ejemplo, en la presencia vocal que incluye el S.E.M. Ensemble), frente a una realización de Chris McIntyre que incide quizás de forma exagerada (ensombreciendo esas otras muchas marcas estilísticas que se entreveran en la versión de 1974) en el ya citado minimalismo en la órbita de Steve Reich.

Por tanto, y más allá del interés de conocer otras posibilidades de realización y lectura contemporánea de la obra, si lo que queremos es disfrutar de Femenine en su más viva y genuina forma, adonde hemos de remitirnos es a la edición en Frozen Reeds que recupera la prodigiosa versión del S.E.M. Ensemble, una realización, por otra parte, de duración análoga (72:37 minutos) a las de Kairos (71:59) y Sub Rosa (71:16); mientras que la de Apartment House resultaba algo más rápida (67:22). Pese a esta similitud en lo cronométrico, tanto la energía como la pluralidad estilística y la belleza desgranadas por el S.E.M. Ensemble en 1974 nos dan la sensación de que su lectura fluyese más rápido, así como con una calidad que la convierte en referencia incuestionable de la obra (a lo que se suma la legitimidad filológica de ser la versión que incluyó al propio Julius Eastman, mientras que los posteriores acercamientos son recreaciones, en buena medida, a partir de lo allí escuchado —aunque quedándose gran parte del espíritu por el camino—).

Además, el sonido de las sucesivas reediciones publicadas por Frozen Reeds a partir del año 2016 (de las cuales, la última de la que tengo constancia es el del 2023, en formato LP) me parece mucho más pertinente para el estilo interpretativo del S.E.M. Ensemble, confiriendo un impacto y unos relieves a cada instrumento, así como al conjunto, más vívido que la toma de sonido ahora presentada por Kairos, tan límpida, digital y precisa, pero sin el alma de la grabación analógica original de 1974.

Por lo que a la edición se refiere, ésta es la habitual del sello Kairos, con bellas fotografías de Julius Eastman y notas a cargo de Chris McIntyre en las que nos relata su proceso de edición de Femenine. A éstas se suman las biografías de compositor e intérpretes, así como un texto de Ellie M. Hisama e Isaac Jean-François en el que se adentran en algunas de las claves históricas para poner la música y la figura de Julius Eastman en contexto, reivindicando su personalidad y sus luchas (tantas de ellas, por desgracia, aún vigentes).

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