Continuamos con la colaboración con el proyecto Chileno Sónec, Sonoteca de Música experimental y arte sonoro, en este caso con un texto de Renata Carrasco.
Comenzaré contando que vengo de una familia cargada de mujeres y al tener dos abuelas profesoras, la profesión se instaló desde siempre como una prioridad. Por tanto, la maternidad era algo que no estaba en nuestras conversaciones veinteañeras de primos y primas. Más bien, como un momento más de la vida y que los primeros años de una personita, se acompañan, por ser pocos en relación a su vida entera.
Mucho de lo que se plantea en este texto escrito en primera persona, oscila entre la apreciación íntima y la colectiva. Es ineludible tener ambos espacios y ámbitos casi al unísono. En la memoria auditiva comienza a existir un universo personal que buscará salir de alguna manera al colectivo. Todo aparece como si siempre hubiera estado ahí y que también deja una sensación de novedad constante. Es muy difícil describir solo un estado, solo desde la madre o solo desde el niño y niña, porque van dialogando constantemente sin pedirle permiso a nadie. Es un vaivén permanente, una escucha continua.
No me es fácil entender el concepto del “no abandonarse” como mujer cuando seas madre, porque tuve muchos años para dedicarme a mí y a mi profesión. Ahora, todo se ha transformado, no perdido. Entonces, disfrutar a mis hijos pequeños ha sido un presente lúdico de mucha autodisciplina, que me nutre en lo musical. De eso hablaré en este texto; sobre las nuevas sonoridades que surgen de ellos y cómo voy cultivando la escucha en sus minúsculos oídos nuevos, que me ayudan a relacionar de manera más íntegra sus vidas y mi vida.
Estudié Composición Electroacústica en París con la compositora Christine Groult y el compositor Marco Marini, porque esa carrera no existe en Chile, y al haber realizado toda mi escolaridad en colegio artístico, tenía una necesidad imperiosa de ir más allá en lo musical. Cruzar fronteras de estilos musicales más fácilmente. Entonces, la grabadora portátil se hizo mi amiga y compañera de viaje. No todos los viajes que hice pude grabarlos, pero sí escribir sobre lo que oía, para llevarlo a mis composiciones.
El paisaje sonoro puede ser definido como una imagen audible. Hoy sí me cuestiono la visibilidad de los sonidos. Pienso que sí se ven. Que deben oírse con nitidez; como si fueran colores, formas, tamaños, etc. Los idiomas son monumentos invisibles. La electricidad genera un sonido específico, único. Mezclar los lugares y momentos con sus transformaciones a través de efectos eléctricos, es lo que me interesa componer en una pieza acusmática y crear un artificio acústico. Otro detalle muy hermoso de la composición acusmática, es el uso del L y R (oído derecho y oído izquierdo.) Podemos grabar estéreos asimétricos utilizando cables de 5 metros y una grabadora con entradas para micrófono. Con esa técnica, una escena puede tener varias tomas audibles. Se cuenta una historia que busca ilustrar el espacio y tiempo que tienen los sueños. Algo real pero que está escondido en el subconsciente.[1]
También, como cantante experimental, pude apreciar la interpretación en vivo y lo relevante que es sonar bien de esta forma. Gracias a tocar y en varias ocasiones en diversos escenarios y asistir a conciertos, llegué con mucha paz al embarazo. Tenía horas y horas de escenario en el cuerpo, que quizás me hicieron buscar inconscientemente, guardarme un tiempo para que decantaran los viajes y conciertos.
Mucho de lo que voy a relatar del universo sonoro de la maternidad, se inició en el parto.
Durante el primer trabajo de parto, canté improvisaciones, y al pujar, ese canto se convirtió en un grito. Con mi segundo parto no tuve el impulso de gritar, solo cantar. Ahora, con la tercera, la experiencia auditiva será otra sorpresa. El llanto del recién nacido es algo muy predecible. Quizás lo más predecible de todo este viaje sonoro. La voz se expresa después de parir y ayuda mucho a realizar un ejercicio de vibración concreto, tanto para el cuerpo materno como para el nuevo ser que está naciendo. En las salas colectivas, escuchas a otros recién nacidos, y en las individuales, puedes oír con mayor claridad el sonidito del tuyo.
Describir estos años de maternidad, ayuda a entender que el sonido es tan relevante como lo que se ve en un nacimiento. Estamos muy invadidos de lo visual; los colores de la pieza, de la cuna, de la ropa, etc. Y no nos detenemos a pensar, como quiero sonar siendo madre, qué quiero que escuche mi bebé cuando juega. Y ahí aparecen todos los desaciertos sociales en relación al sonido con los niños, niñas y recién nacido/as. No nos preparamos al sonido del nacimiento. E incluso, habiendo escuchado su corazón desde que tenía semanas en el vientre. Las salas de parto podrían tener música elegida por la madre o padre que acompañara toda la tecnología médica que se ve desplegada. Buscar ser igualmente de sofisticados en lo que es auditivo e “invisible”. Podría haber talleres de canto para madres. Pienso todo esto porque la predominancia de lo visual es mucha en relación al sonido y cultivar la audición de una persona es un regalo para la vida. Considero que la comunicación verbal de la madre al hijo o hija, debe ser algo que se prepara conscientemente. Nos enseñan a tomarlos, a darles pecho, pero nada relacionado a cómo hablarle a tu recién nacido, como cantarle, qué canción quieres cantarle, o qué músicas tener en casa.
Como los bebés buscarán imitar lo que escuchen, una busca decirles algo fácil de replicar vocalmente. Reaparece el protagonismo de la voz. Un sonido característico de los primeros meses de vida que realizaba diariamente para comunicarme con ellos, eran sonidos de nota constante alterando el tono en forma de glissando, haciendo agudos o graves, muy despacio. Es un canto muy simple para que aprendan a cantar antes de hablar, o aprendan a hablar cantando.
Claramente el uso de la voz como instrumento musical y fotografía audible de alguien, es una herramienta que puede servirle a algunas mujeres, además porque habrán muchas horas de quietud por amamantamiento o hacerles dormir, entonces, cantar podría ser un mecanismo de autoconocimiento, desahogo o recreación.
Pienso que si preparar el parto significa preparar la voz cantada, quizás podríamos drenar con más naturalidad y armonía nuestros pensamientos y liberar al llanto de tanta responsabilidad. Como si fuera el único acto de liberación, además de aprender a cultivar nuestros buenos hábitos auditivos, de la misma forma en que se cultiva hoy la salud mental, la alimentación o el cuerpo.
¿Qué pasa con toda esa verbalización de estados alterados de la madre post parto?
Los juguetes infantiles sonoramente correctos e incorrectos Creo que es una cosa de gustos.
Aparecen juguetes regalados que llegarán como una invasión acústica al hogar. No sabemos cómo va a sonar aquello tan atractivo visualmente. En lo que a mí respecta, considero que los juguetes infantiles con sonido, no logran una atracción auditiva real, son chillones, escandalosos y hasta medios ridículos. En cambio, cuando conecto el micrófono con efectos, mi hija juega improvisando vocalmente con la máquina y le encanta, además de los ukuleles, accesorios de percusión o teclado.
Otro ejercicio muy enriquecedor es improvisar melodías dependientes de la ocasión. Si quiero que se relajen y duerman, evoco melodías no muy efusivas pero que al mismo tiempo sean atractivas e hipnotizadoras. Quiere decir, el uso de pocas notas o intervalos no clásicos a tempo lento y nota constante. Claramente no como un sólo de jazz.
A través del baile mientras los tienes en tus brazos, es efectivo para transferir el concepto del tiempo y coordinación. Les encanta que sea efusiva. Por otra parte, aparece una larga lista de “acurrucamientos” verbales, como apodos ridículos o sonidos de inmensa y boba ternura. Por ejemplo, fonemas como “poripori”, nené, chochita.
Más adelante, el paisaje sonoro de casa se pone más áspero, empiezan los gritos, los llantos con rabia, el estrellamiento de objetos y contaminación acústica que, como músico, me ha hecho crecer enormemente. Aprender a cuidar mis cuerdas vocales, mis oídos y también mi alma. Es aquí cuando aparecen los silencios de negra, blanca, redonda y estos, ligados por largos compases. Continuando en la dinámica y matices, ¡Por supuesto aparecen también los Forte (f) y Fortísimo(ff)! Sin duda, es como una partitura con mucha indicación. Que requiere de una intérprete atenta a los matices y que sea a la vez, directora de orquesta.
La obra materna en casa, es dramática, romántica y muy operística. Eres primer violín y segundos violines. Así, existe una sensibilidad auditiva que es única para cada ser humano. Somos todos únicos y eso, sin duda, se traduce al sonido. La música electroacústica tiene tantos subgéneros y libertades para estructurar obras, que ejemplifica muy bien el universo de cada compositor. Existen obras que usan muchos sonidos anecdóticos; otras que transforman esos sonidos al máximo para no reconocer la fuente sonora; hay obras con armonías muy brillantes y otras disonantes. Están las obras muy electrónicas y las más cinematográficas. Aquello que él o la compositora busca plasmar corresponde a su mundo y los niños, empiezan a desarrollar sus universos musicales y sonoros a gusto. Por tanto, si bien las madres y padres somos ejemplos a seguir en muchos ámbitos, en casa estamos atentos para reconocer sus intereses y guiarlos, el proceso es cíclico permanentemente. Una acompaña, pero también guía. Ese diálogo requiere de mucha escucha personal. Es como tocar en una banda; ¡No puedes arrancarte con los tarros solo! Debes ir haciendo sonidos y/o música escuchando a los demás instrumentos. Es sincronizarse. Eres la directora de orquesta, la intérprete principal y la intérprete secundaria. Y ese rol secundario, no significa acatar órdenes de tus hijos, significa que, conscientemente eliges observar desde un costado y que ellos guíen una obra que va bien encaminada. Eso sí, se requiere de técnica, como todo arte.
El año 2007, no siendo madre, viví en un departamento en el centro de París y convivimos con Maira que tenía cerca de 1 año. Entonces le pasé el micrófono grabando y lo usaba como si estuviera contando una historia. Así, salió esta pieza acusmática: https://soundcloud.com/renataanaya/kaleidoscopio-de-maira
Por otra parte, las videollamadas fueron entretenidas, hasta que nos dimos cuenta que contaminaban acústicamente. La respuesta de ciertas frecuencias a través de los aparatos, es anulada o modificada, muchas veces por configuración o simplemente insuficiencias tecnológicas. A escala humana, el oído sigue siendo el mejor micrófono-audífono, así como el ojo, el mejor lente.
Las películas también se eligen fijándonos en cómo suenan y, en la actualidad, algunas producciones que son muy masivas, tienen una carga auditiva espantosa. Ponen nerviosos a los niños y niñas.
Aquí, si ya me pongo quizás más estricta en ese cultivo auditivo al que me refiero anteriormente. Porque sí quiero que mis hijos puedan descifrar y desarrollar criterio auditivo, con independencia a que se dediquen o no a la música. El universo audiovisual ha crecido mucho y las películas y dibujos animados vienen con sus propuestas musicales o de diseño sonoro que a veces no son muy agradables al oído.
En las visitas a museos y centros culturales en los que, en general, los adultos no andamos gritando porque son lugares cerrados, pues los niños y niñas, sí. Hablan fuerte, emocionados, efusivos y prueban la reverberación del espacio. Cuando estamos en parques o plazas hay de todo, niños y niñas que se expresan con mucho grito y otros que no. Todo lo que suena alrededor de los juegos infantiles, son sus maneras entusiastas de dialogar entre ellos.
También, están las instalaciones de instrumentos metálicos que vibran al percutirlos en lugares como el Cerro San Cristóbal o el Parque de la Infancia en Recoleta. Menciono estos dos porque les he escuchado sonar bien. Otros en cambio, están pésimamente instalados y suenan desafinados. Nuevamente el concepto de “se ve bonito, aunque suene feo”. Quiere decir que la fabricación del objeto que va a funcionar como instrumento sonoro no está calibrada o probada. Pareciera que la tecnología visual no se relaciona con la auditiva, siendo el propósito.
No puedo dejar fuera a algunos conciertos de bandas infantiles los cuales han sonado pésimo, ya sea por la acústica del lugar o por los decibeles (volumen). El oído de los niños es delicado, por eso es relevante que el volumen no esté muy alto. De hecho, así se apreciaría mejor.
Mi maternidad ha sido muy urbana, vivimos en el centro de Santiago, por tanto, han estado muy expuestos a muchos estímulos auditivos y algunos contaminantes. Lo que deja fuera la relación directa o cotidiana con paisajes sonoros menos intervenidos. Las salidas a la naturaleza son excepcionales y les genera tal nivel de emoción, que no hemos hecho aún el ejercicio de escuchar con atención aves silvestres o el sonido del mar. Detenerse y entenderlo.
Justamente, uno de los ejercicios que más he tenido que desarrollar a nivel sonoro en mi maternidad, ha sido enseñarles a escuchar. Pero no solo con la típica frase: “silencio” o “no interrumpas”, sino más bien, tratar de que se escuchen ellos mismos o como nos enseñaban en clases de composición electroacústica, escuchar las capas, la tridimensionalidad de los sonidos al unísono, ir por aquel que apenas suena pero que, si no está, todo cambia. Hacer consciente la orquesta de los sonidos, que, por ejemplo, cuando estamos fuera de casa, nuestras voces se sumarán a un océano de sonidos y también a ruidos. Entonces, que aprendan a que entrar a un espacio es también entrar a escuchar códigos audibles que pueden y deben reconocer. Desde muy chicos les enseñamos a taparse los oídos cada vez que una sirena pasa cerca y a reconocer automóviles acercándose. Todo muy urbano y necesario hasta para su sobrevivencia.
Sin duda, siento que la crianza auditiva en la urbe consiste en enseñarles un lenguaje para dialogar con la contaminación acústica, a diferencia que, si estuvieras criando en lugares más naturales, se disfrutaría con menos alarmas y alertas.
Desde este lugar de escucha, sigo considerando que la experiencia y trabajo de “expertos” en el ámbito sonoro, musical, artístico, cultural infantil, tiene mucho aún que trabajarse en una ciudad como Santiago de Chile. Porque es más fácil montar una exposición o juegos y esperar a que lleguen a verlos e interactuar. En cambio, el universo musical y sonoro es más delicado porque necesita de amplificación o ciertas condiciones para apreciarse. Es un evento, empieza y termina. La instalación sonora para niñas y niños, casi no existen en los museos, como si, muchas exposiciones visuales. La tiranía del ojo o la mirada, sigue su dominio.
Me hago este cuestionamiento porque sabemos la repercusión positiva que tiene el sonido en el cuerpo humano. ¿Por qué lo visual tiene tanta relevancia si hay tantos estudios que revelan lo fundamental que es la música y el conocimiento del sonido para las personas? Los y las niñas pasan muchas horas en los colegios o fuera de su casa, entonces: ¿Cómo llenan todo ese tiempo los planes ministeriales? En la escuela podrían tener al menos el ramo de coro que es un ramo musical muy económico, agradable y muy hermoso.
RENATA CARRASCO
Renata Carrasco es compositora electroacústica del Conservatorio Nacional de Pantin en Paris-Francia (2006-2009). Ahí, fue alumna de la compositora electroacústica Christine Groult y el compositor y baterista Marco Marini. Paralelamente, cursó por dos años en el mismo conservatorio, la clase de composición instrumental de Pascal Zavaro. Entre 2007 y 2008 formó parte del colectivo de compositores electroacústicos KMPantin 93. En 2008 tomó el taller de dirección de improvisación colectiva «Mirage», el que utilizaba la técnica de Song Painting, junto a los profesores Anne Laure Poulain, Adrien Amey y Jeannot Salvatori. Este taller fue organizado por «Le Pôle Ressources Amateurs Musique et Dance y le Pôle Voix 93 de l’association Cités/ Musique». Anteriormente cursó un año la clase de improvisación vocal de la cantante y profesora Argentina Ana Finger en Taller de Musics, Escola de Música en Barcelona-España (2005)
Proyecto Financiado por Fondart Nacional, convocatoria 2022.
Notas
- ^ En este enlace podrán encontrar algunas piezas acusmáticas https://soundcloud.com/renataanaya
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