En junio de 2024 publiqué el disco de arte sonoro “Paisajes en Tránsito”, financiado por el Fondo Nacional de la Música del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, del país en el cual nací; aquel territorio llamado Chile. El disco intenta dar cuenta de las sonoridades asociadas a manifestaciones sociales y políticas que acontecieron entre Chile y Barcelona (la ciudad en la que resido actualmente). Este es un análisis crítico del disco por la propia autora.

Ana María Estrada Zúñiga
31 diciembre 2024
Share Button

Cabe señalar que escribo este texto con bastante desfase  desde la creación del disco, y ya ni decir en cuanto a los momentos de grabación de campo de los diferentes paisajes sonoros que acontecen en el mismo, puesto que refieren a distintos años, a partir –más o menos– del 2018  hasta el 2024. Ahora pienso que la distancia –el silencio respecto a ellos en la actualidad- me permite percibir el real espacio transitorio que existe entre los diversos paisajes por los cuales comencé a desplazarme desde que decidí convertirme en una persona migrante. Y es que las conexiones posibles entre la escucha afectada de una persona que se mueve entre y que habita en 2 territorios distintos y distantes, se traduce hoy para mi, en la imagen de mundos paralelos. Mas ya no entre sí; es decir, Santiago de Chile versus Barcelona-España, sino en cuanto al paisaje sonoro exterior existente que, hasta cierto punto, resulta fácil de constatar en relación al paisaje sonoro que se va constituyendo en mi interior como sujeta que transita un espacio-tiempo trastocado por horarios y calendarios, que se disocian del espacio-tiempo oficial, el cual condiciona nuestro actuar a partir de factores tan ambientales como el clima, las celebraciones que se conmemoran y, por supuesto, los sonidos, ruidos y el silencio que abunda en el entorno.

“Paisajes en Tránsito” se configura como una manera de acuerpar las realidades paralelas a través de las cuales me he movido durante más de 9 años, en donde como un ser con su propia agencia, escucho y rescato formas relacionales con un entorno socio-político que me afecta y al cual afecto. De  este modo, entiendo y expongo la forma en que el Paisaje Sonoro debería concebirse,ya no como algo externo a nosotres, sino asumiendo que nos hacemos parte de este y no sólo eso, sino que tenemos una responsabilidad en esta implicancia con el entorno, en donde nuestra escucha selecciona y atiende a lo que llama su atención.

De ahí que adhiero a una definición de soundscapes proporcionada por Hildegar Westerkamp:

 El paisaje sonoro es la manifestación acústica de "lugar", en donde los sonidos dan a los habitantes un sentido de lugar y la cualidad acústica del lugar está conformada por las actividades y comportamientos de los habitantes. Los significados son creados precisamente debido a dicha interacción entre el paisaje sonoro y la gente. Por lo tanto, el medio ambiente sonoro (o paisaje sonoro), que es la suma de la totalidad de sonidos dentro de un área definida, es un reflejo íntimo de -entre otros- las condiciones sociales, políticas, tecnológicas y naturales del área. Cambios en las mencionadas condiciones implican cambios en el medio ambiente sonoro. Brauhaus y estudios sobre paisaje sonoro (1994, 2002)

Este disco –que es en realidad un relato– está contado en primera persona plural y asume la extrañeza que unes u otres auditores puedan percibir al escucharlo, ya que da cuenta de una escucha migrante, móvil, mutante, dinámica; la cual se va encontrando con las voces de quienes, al igual que yo, han vivido en carne propia los distintos acontecimientos políticos que se narran. No obstante, en cada selección de tiempo y transición, en cada sonido-tono-ruido creado para esta composición, existe una enunciación personal de lo que considero debe ser atendido y en donde creo que nuestra escucha debería posarse, en tanto acción afectada y afectiva. De esta manera, a ratos la composición se torna una especie de sonoridad alienígena, en la que ya no se escucha nada más que un ruido-tono sordo, que busca prolongar la reflexión de las ondas sonoras de los audios en vivo y en directo emitidos anteriormente, con la intención de preparar nuestra atención para aquello que está por venir; vítores, conversaciones, silbatos, palmas, tambores, regadores, pasos, etcétera. Además de ello, existe una preponderancia no forzada de voces, que asociaríamos a lo femenino, cuestión que en realidad no da  cuenta de una intención a priori respecto al disco, sino del contexto que como mujer-artista-migrante-cuir he venido habitando desde hace ya varios años, pero también  advierte cómo, en ciertos contextos, las cuerpas feminizadas somos las que efectivamente ponemos el cuerpo y aparecemos en el espacio público, dado que somos precisamente a quienes se nos ha cuestionado y negado la existencia (en un contexto occidental y occidentalizado).

Con todo, estos paisajes que se van entrecruzando a cada segundo que avanza el audio, si bien refieren a ciertos acontecimientos sociales y políticos, buscan hablar también acerca del territorio, de los territorios y de lo que implica habitar este paralelismo que remueve las raíces y las nociones de lo que podemos concebir como originario e identitario. “Paisajes en Tránsito” es también un ensayo, un intento de poner afuera lo que ocurre dentro, de exteriorizar el paisaje sonoro interior, del cual si bien la protagonista soy yo misma, no señala tanto una autobiografía, sino más bien una mirada, escucha y recorrido que se  despliega desde lo autoetnográfico, en donde me considero parte de un todo, de un cúmulo caótico de situaciones que es imposible experimentar de manera objetiva y en donde no pretendo ocultar mi posicionamiento al respecto, sino todo lo contrario. Sin embargo, existe un contexto que me sostiene y que da las posibilidades de proyección de mi voz, la cual a ratos se escucha en una suerte de primer plano, pero que nunca se erige como la protagonista o como la única protagonista. De ahí que menciono el carácter autoetnográfico, puesto que este paisaje sonoro se compone, entre otros sonidos, de mi voz, pero también de mi escucha, que es finalmente la que busco traspasar a quienes atienden al disco.

A excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, éste artículo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International Licencia.

Share Button