Pablo Andrés es un compositor valenciano cuya formación combina tradición musical, pop-rock, electrónica y experimentación sonora. Su obra explora nuevas sonoridades desde un fuerte rigor técnico, mientras desarrolla una intensa actividad como compositor, docente, gestor cultural y divulgador de la música contemporánea.

Redacción
1 julio 2026
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Sul Ponticello: Pablo, eres un compositor joven (nacido en 1995) pero ya con una carrera incipiente. Cuéntanos un poco de tu biografía e influencias para aquellos que no te conocen.

Pablo Andrés: Alcalalí es un pueblo pequeño sin una gran oferta cultural, pero sí con una tradición ligada a lo familiar y lo tradicional. Mi abuelo Adolfo fue músico y carpintero, como mi padre, también músico y carpintero, también Adolfo. Ambos cantaron en el coro de la iglesia y tocaron en la banda de Alcalalí. Para cuando yo nací, esta banda ya no seguía activa, pero encontré mis raíces musicales en la localidad de Castell de Castells, donde mi padre ya tocaba el clarinete en la Unió Musical La Primitiva. Allí participé primero como percusionista y ya más tarde con el saxofón. Paralelamente, inicié mis estudios de piano, que nunca terminé, en la escuela de música de Benissa y posteriormente en el Conservatori “Tenor Cortis” de Dénia. Esto me permitía tocar el “harmonium” en la iglesia junto a mis predecesores, cada domingo, cada día de festividad, cada Navidad.

Musicalmente, toqué muchos palos: pasodobles, salmos, música festera, estudios para caja; también sonaba Bach, Debussy… Pude desarrollarme un poco más armónicamente con un profesor que nos daba “piano moderno” en el pueblo, Pedro Andani; con él aprendí a ver más allá de la partitura de papel, a improvisar, a explorar (me atreví a ser medio cantautor, incluso). Y después viví en Madrid; allí estuve de gira durante un par de años con dos grupos de pop/rock comercial: Bromas Aparte y Sweet California.

Vamos, una buena macedonia de músicas. Hasta los 25 años, cuando decidí hacer la prueba a los estudios superiores y especializarme en composición. La mejor decisión en años.

S.P.: Hablando ya de tu etapa de estudiante: vienes de una trayectoria donde la electrónica y la experimentación sonora tienen un papel importante, además has estudiado el Máster de Sonología. ¿Cómo dialoga la electrónica y la tecnología en general dentro de tu música?

P.A.: Es verdad que siempre el acercamiento electrónico ha estado presente en mi forma de imaginar. Creo que hay muchos factores. Siempre me ha gustado la experimentación técnica; he hecho mis pinitos como técnico de sonido siempre que he podido, soy de esas personas a las que las máquinas les hacen caso. Sintes, micros, mesas de mezcla, también las cámaras de foto y vídeo: todo esto me encanta. Además, creo que, habiendo nacido en 1995, la exploración tecnológica, si te interesa un poco, va con el desarrollo orgánico de mi generación.

No sé dividir el pensamiento, más allá de lo puramente idiomático, cuando se trata de componer con o sin soporte electrónico. A mi parecer, no es algo que se añade o va aparte; no es agua y aceite. Decido antes de escribir, al igual que decido si va a haber una trompeta o un fagot, si dispongo en mi instrumentación de “la electrónica”. Y después veo cómo la materia prima de la pieza evoluciona y adapto cuál será la aproximación a lo que mejor funcione con la orquestación de la pieza (exactamente igual cuando se trata de soporte visual, excepto cuando pensamos en música para imagen: otro cantar). Con “adaptar la aproximación” me refiero a que la forma en que podemos crear sonidos desde lo técnico es infinita: depende de tus habilidades, recursos y conocimientos. Max MSP, grabaciones de campo, GRM Tools, bibliotecas varias, plugins infinitos, grabaciones concretas con la voz o con cualquier material cotidiano en casa. Tan variada la aproximación como la composición lo requiera.

Respondiendo de forma concreta, no dialogan: son una misma cosa. Un pensamiento interior del ser, que suena al mismo tiempo que habla, donde se orquesta el pensamiento y la verborrea, el ritmo del andar o el eco de un sueño nocturno con su ronquido (todo demasiado antropocéntrico).

S.P.: Tu catálogo muestra títulos muy sugerentes y poéticos. ¿Qué importancia tiene el concepto o la narrativa en tus obras? ¿Y cómo definirías tu música en general?

P.A.: En general, la narrativa tiene poca importancia en mi obra. Defiendo la música per se. Perooooo, leyendo, hace no mucho, a Alberto Bernal en su obra Fuera de tono, me ayudó a vislumbrar que me autoengaño un poco con esto… A ver, es complicado. Hay un punto de inicio en el pensamiento de cada obra, siempre muy difuso. Y otro, más claro, cuando empiezo a poner notas, garabatos o indicaciones en una partitura o en un soporte “x”. En ese punto exacto, creo que es donde desaparece el pensamiento en torno a la pieza y me concentro solo en la música. Antes, todo se entremezcla en el día a día de uno mismo, el entorno y cómo reaccionamos y nos relacionamos con el mismo; para mí, ya es parte del proceso de cada obra.

Voy a explicarme: Iso(lament) es una pieza que explora la soledad de las personas, paradójicamente, en un mundo interconectado, que surge de una experiencia personal colaborando con el percusionista Uly (de Macau). La nef des fous es una obra para ensemble que, después de visitar la exposición La nau dels bojos, una odissea de la desraó con Júlia y meterme dentro de todo su universo de la psicología, decido hacer una interpretación sistemática del cuadro de Hieronymus Bosch. En Traces, con Ana Parejo, estuvimos explorando la idea de la traza como vestigio del tiempo, una huella que cambia de significado según la perspectiva desde la que se observe. Esta concepción se ilustra a través de ejemplos cotidianos: un cuadro que alguna vez tuvo un contexto definido, hoy se encuentra en un museo como una pieza descontextualizada y, en el futuro, podría convertirse en un imán de nevera o exponerse solo parcialmente en una nueva galería. Así, la obra juega con la transformación de los significados a través del tiempo. En Ressonàncies entre séquies nos situamos en el epicentro del contexto actual valenciano, y un poco general: gentrificación, reivindicaciones de la educación, dependencia del móvil… Todo ello dentro del marco de l’Albufera mientras pedaleamos.

Mi música viaja, explora, escucha e intenta contar, reaccionar o posicionarse, pero siempre desde el rigor técnico, disfrutando de orquestaciones detalladas, sonidos complejos y explotando los timbres, sin olvidar nunca la tradición y el entorno contemporáneo.

S.P.: El periodismo musical y la crítica son parte importante de tu trayectoria, eres del equipo de la Revista Mikrokosmos, especialmente centrada en la música de nuestro tiempo. ¿Cuéntanos sobre este interés tuyo?

P.A.: Mikrokosmos, desde su fundación, ha sido un oasis donde poder compartir con dos grandes amigos, Álvaro Pérez Sánchez y Mario Torres Mas, nuestra gran pasión. Es una oportunidad para asistir a conciertos, reflexionar desde un punto de vista crítico (siempre activo) y divulgar la música de nuestros tiempos.

Mikrokosmos nos ha permitido descubrir festivales, músicas, gentes y poder compartir todo ello, al principio con nuestro entorno y cada vez con más gente por allá donde nos dejan participar.

En Mikrokosmos me he encargado de gestionar sobre todo el material audiovisual, algunas reseñas de conciertos y una sección propia, que pronto tendrá dos nuevos números, donde reflexiono sobre todo aquello que le pasa a un compositor en formación, nombre de la sección.

S.P.: Además del periodismo, has estado y estás involucrado en diversos proyectos en la gestión y comunicación de festivales y congresos relacionados con la música contemporánea. ¿Háblanos de ello?

P.A.: La vida me ha brindado oportunidades muy buenas de conocer desde dentro los entresijos de los escenarios y festivales. Todo ha sido fruto del cóctel entre Mikrokosmos, Mari Pepa Teatre y trabajos de producción en grandes eventos en Madrid, donde iba los veranos y lo combinaba con el grado de Composición.

Actualmente, en la Mostra Sonora Sueca formo parte del equipo de producción y me encargo de los diseños gráficos y las redes sociales del festival. Todo ello gracias a la confianza que ha depositado en mí José Luis Escrivá Córdoba, actual director artístico.

En el Rafel Festival (Rafelbunyol) hemos formado hace poquito un equipo de dirección artística, junto a Gema Guiot y Miguel Ángel Berbis; de momento aún estamos en las primeras tomas de contacto, con muy buenas energías, preparando la siguiente edición.

También hay un nuevo proyecto, Gata’m. Es un proyecto que incluye un ciclo de conciertos, ya activo, talleres de formación y un festival que pronto se anunciará, todo ello en Gata de Gorgos, en la Marina Alta. Este proyecto nace con un equipo increíble, formado por personas que se dedican profesionalmente a la música y que quieren acercar y dar oportunidades a la población de la Marina Alta. Y todo gracias a Pere Vicalet, que ha reunido a todo el equipo.

S.P.: Desde octubre, además de todas estas facetas, también te has podido aventurar con la docencia. ¿Cómo está siendo?

P.A.: Fue una gran suerte recibir la noticia de la sustitución y entrar a formar parte de la bolsa de Catedráticos interinos de Artes Escénicas y Música de la Generalitat Valenciana.

Finalmente, he podido estar casi todo el curso en el Conservatorio Superior Óscar Esplá de Alicante como docente de Contrapunto, Análisis e Instrumentación y Orquestación para compositores y directores. La verdad, ha sido una experiencia súper gratificante, donde ningún día me han faltado las ganas de compartir conocimientos y exprimir al máximo cada clase con el alumnado. Espero poder seguir desarrollando muchos años esta faceta docente, ya que además, siendo realistas, es de las pocas formas de poder sostener económicamente, por desgracia, la profesión de compositor.

S.P.: Has participado en programas importantes como la Académie Voix Nouvelles de la Fondation Royaumont. ¿De qué manera esa experiencia influyó en tu trayectoria, y qué proyecto realizaste allí?

P.A.: Royaumont fue un antes y un después. A nivel simbólico. Llegó justo al terminar el grado de Composición, donde, por cierto, no quiero dejar de agradecer a Marc Garcia Vitoria todo el cuidado que ha tenido en mi formación. Él me orientó a aplicar a este magnífico programa que, por desgracia, parece que dejó de realizarse el año posterior a mi participación. En ese momento me empezó a interesar la ópera y realicé mi Trabajo Final de Grado haciendo una comparativa entre Wozzeck y Marie.

Voix Nouvelles 2024 nos ofreció la oportunidad a ocho compositores y compositoras de escribir una ópera, Butterfly Room Service, donde nos repartimos una escena por cabeza. Era un proyecto colaborativo, pero con aparentes barreras en la composición. Sí que se intentó que existiera un imaginario colectivo, pero fue el que se pudo conseguir telemáticamente durante unas seis reuniones de tres horas. El libreto nos venía dado, escrito por Antoine Gindt. Y la dirección del proyecto corría a cargo de Jean-Philippe Wurtz, que además dirigió junto a Laure Deval el Ensemble Linea en el estreno el 7 de septiembre de 2024.

No solo el proceso creativo y su estreno fueron fantásticos; la residencia de casi veinte días en la Abbaye de Royaumont fue de ensueño. Parecía que estuviésemos en una de esas películas de la saga de Harry Potter (encontré a mi Hermione y Ron también), y además compartimos espacio con grandísimos profesionales que nos tutorizaron, como Francesco Filidei, Bernhard Lang y Sivan Eldar.

Los resultados fueron buenos a todos los niveles y formas de impacto: personal y profesionalmente.

S.P.: Recientemente se ha estrenado Era solo felicità, una ópera escrita de forma colaborativa entre cinco personas: Laure Deval (Francia, directora de orquesta y libretista), Natalia Laguens (Brasil y España, compositora y directora de escena), Manuela Guerra (Italia, compositora), Fran Barajas (Colombia y España, compositor) y tú mismo ¿Cómo ha sido el proceso creativo compartido y el estreno de la obra?

P.A.: ¡Ay! Justo este es uno de los próximos números de Un compositor en formación para Mikrokosmos. Pero hay tanto que comentar, que puedo hacer un poco de spoiler (sinceramente podríamos hacer artículos y artículos sobre esta experiencia).

Este proyecto ha sido la evolución natural (que no habitual) de la estancia en Royaumont. Junto con Manuela Guerra, Fran Barajas, Natalia Laguens y Laure Deval hemos creado algo extraordinario. Donde cinco mentes para el libreto y cuatro para la composición se han fusionado en una sola. Donde un imaginario colectivo ha tomado, desde el primer momento, las riendas. Las reuniones online semanales durante casi dos años y cuatro residencias de una semana en València, otra en Milán y dos en Strasbourg han dado como fruto Era solo felicità.

Es un proyecto muy ambicioso a nivel colaborativo, algo que no es tan habitual en el ámbito de la composición, y que además tiene un trasfondo bastante humanista y optimista en su planteamiento. El estreno en contexto académico en Strasbourg fue especialmente significativo porque no solo se mostraba el resultado final, sino todo el proceso acumulado detrás: tiempo, diálogo y una forma de creación realmente compartida.

S.P.: Explícanos cuáles son tus proyectos e ideas para el futuro.

P.A.: A corto plazo vienen meses bastante movidos. Tengo una residencia artística en el castillo-palacio de Magalia (INAEM) del 29 de junio al 13 de julio, que afronto con muchas ganas porque es un espacio ideal para aislarse y trabajar con calma.

También habrá un doble estreno de Ressonàncies de la terra, dentro de El cauce del arte en Chulilla y en Gata’m Fest, que me hace especial ilusión por el vínculo con el territorio. Además, estoy empezando una colaboración con un cuarteto de saxofones y tengo un encargo de la Fondation Royaumont para el Ensemble L’Itinéraire, que supone otro paso importante en mi trayectoria.

Y luego, como siempre, hay alguna cosita pendiente de resolución que todavía está en el aire…

Siendo totalmente honesto, tengo como objetivo descansar mucho en agosto, estar en la naturaleza y dedicar tiempo de calidad a Júlia, a mi familia y a mis amistades más cercanas, que al final es lo que sostiene todo lo demás.

Enlaces:

https://p-andres.com

https://www.youtube.com/@PabloAndres_Music/videos

https://open.spotify.com/intl-es/artist/3gi8FSH4jQXrSSasH4IltO?si=SSHUyFWtSm-43y5Aa-33bQ

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