El director Jaume Santonja destaca por una trayectoria que combina la tradición sinfónica con un firme compromiso con la música contemporánea, fruto de una formación amplia y una carrera internacional.

Redacción
1 julio 2026
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© Neus Albero

Sul Ponticello: Tu camino hacia la dirección comenzó desde la percusión y desde dentro de la propia orquesta. ¿Qué te ha enseñado esa experiencia y háblanos sobre tu formación?

Jaume Santonja: Efectivamente, mi formación musical ha sido con la percusión como instrumento central. Desde mi grado en la ESMUC, pasando un Máster en el Conservatorio de Amsterdam hasta mi actividad como solista de percusión de la Antwerp Symphony Orchestra (posición que ocupé hasta 2018). Siempre con una mirada amplia y curiosa hacia todos los aspectos de la música (Composición, Dirección, estilos diversos). Compaginé mi actividad artística con los estudios de Dirección en el Conservatorio Real de Antwerpen, donde mi interés y dedicación hacia la dirección de orquesta tomaron una dimensión importante. Cursos, Masterclasses y Concursos me llevaron mis primeros compromisos profesionales, como la posición de Director Asistente en la Orquesta de Extremadura. En 2018 obtuve la posición de Director Asistente de la City of Birmingham Symphony Orchestra (CBSO) echo que marcó muchísimo mi devenir musical ya que implicaba total dedicación por un período de dos años (que tristemente fueron cortados de cuajo por la crisis mundial del Coronavirus). Aún así, esta experiencia marcó y sigue marcando mi actual carrera. El trabajo directo con figuras como Mirga Grazinyte, Kazuki Yamada, Simon Rattle y un largo etc. es la mejor enseñanza, así como ser partícipe de ensayos y giras junto a los mejores solistas del panorama internacional y una orquesta de primer nivel… fue simplemente fantástico! Un momento importante también fueron las Masterclasses junto a Concertgebouw y Ivan Fisher, en medio de una pandemia mundial parecía imposible llevarlas a cabo, pero finalmente sucedió y de alguna forma reactivaron nuestra actividad artística después de un shock tan grande. Todas esas experiencias están siempre en mi cabeza cada semana de ensayos y nuevos proyectos. En esta profesión estamos aprendiendo cada día!

S. P.: La música contemporánea ocupa un lugar central en tu carrera. ¿En qué momento sentiste que trabajar con este tipo de repertorio, a menudo poco habitual en los grandes auditorios, se convertiría en una parte importante de tu identidad artística? ¿Podrías hablarnos de algunas de las obras que has trabajado?

J. S.: Mi formación como percusionista me ha llevado a tener una mirada familiar o de cercanía con la música contemporánea o de nueva creación. Estamos habituados a trabajar con lenguajes sonoros de actualidad, estilos y estéticas distintas. Muchas veces siento que tengo más ‘distancia’ si me enfrento a una obra o repertorio barroco que si lo hago a un estreno mundial (sintiendo admiración profunda por las dos). Todo eso me lleva trabajar (lo más que puedo) con obras actuales, siglo XX, XXI. Siempre que las condiciones de programación lo permiten intento que haya presencia de música de nueva creación, y suelo intentar que esté combinada con música de la misma calidad de períodos distintos… No siempre el contextualizar la música contemporánea en espacios especializados es positivo, bajo mi punto de vista, es importante que esta adquiera su lugar en el día a día de la música de concierto.

Un proyecto muy especial fue mi participación como director y jurado en el Concorso Internazionale di Composizione "2 agosto" en Bologna. Después de participar junto con todo el jurado en la selección de las obras, tuve el placer de encontrarme con compositores y orquesta (Teatro Comunale) para abordar los estrenos. Fue realmente interesante y muy productivo.

S. P.: Entre los estrenos que has dirigido aparecen nombres muy distintos: Silvia Colasanti, Voro García, Debbie Wiseman, Leonardo Marino, Milica Djorjevic, entre otros. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este ámbito de la creación contemporánea?

J. S.: La variedad es muchas veces factor del azar. Llegamos a abordar obras nuevas por muchas vías: desde encargos concretos o premios de concurso hasta sustituciones de última hora con programas desconocidos que te llevan a encontrarte con música que te acompaña en tu carrera… en mi caso, disfruto mucho el proceso de estudio y trabajo posterior con las obras de estreno (intento siempre tener contacto con el compositor/a y hacer consultas) La mayoría de las veces han sido encuentros tremendamente respetuosos donde el bien común y en especial el de las partituras que tenemos entre manos son la prioridad. Creo que el intercambio entre dirección musical y compositor/a es siempre positivo (incluso necesario) ya que los distintos puentes de enfoque y necesidades aportan aspectos importantes para las obras que solo afloran en ciertas situaciones. Es gratificante también cruzarse con creadores abiertos al intercambio de ideas (sin confundir ese aspecto con falta de visión o claridad de ideas). Particularmente son procesos que disfruto mucho, e intento cuidar y trabajar al detalle las primeras impresiones de nuevas creaciones. ¡Es una responsabilidad tremenda!

S. P.: ¿Hasta qué punto la tradición musical valenciana forma parte de tu identidad artística como músico? ¿Y en qué proyectos o actividades en el territorio has estado o estás actualmente involucrado?

J. S.: Soy producto (como muchos tantos) de las Bandas de música que en nuestra sociedad moldean y articulan gran parte de la vida artística de los pueblos. Y no es baladí, ya que cuando uno viaja y vive en lugares distintos advierte la diferencia (o la particularidad nuestra). Evidentemente esto forma parte de mi identidad artística e intento aportar siempre que puedo mi colaboración y visión a las Sociedades musicales con las que siempre he tenido relación. Hay que cuidar de ese patrimonio vital para que siga siendo cuna de creatividad e identidad.

Dicho esto, creo importante también cultivar la cultura en todas sus variantes posibles, y en ese aspecto siguen forjando mi identidad artística proyectos como la JOGV, OV y OCV.

Apoyar e impulsar a nuestras Bandas no tiene que estar reñido con una mayor difusión de los instrumentos de cuerda, los coros, o en definitiva cualquier tipo de agrupación musical/cultural que aporte variedad y calidad a nuestra sociedad.

Uno de los proyectos con impacto territorial que me ocupan desde este año es la dirección artística de la Fundació Sonora de la Comunitat Valenciana, organización que articula (entre otras cosas) a la Orquestra Simfònica Caixa Ontinyent. Un proyecto con vocación formativa que impulsa y fomenta el estudio de jóvenes músicos del interior de Valencia, proporcionando una estructura donde desarrollar la música sinfónica en formato orquestal.

S. P.: Aunque la música contemporánea tiene un peso importante en tu trabajo, mantienes una relación muy sólida con el gran repertorio sinfónico. ¿Qué buscas hoy en este tipo de obras? ¿Y en qué orquestas o espacios sueles dirigir este repertorio?

J. S.: Como decía anteriormente, intento combinar en mis programas las obras de nueva creación con el gran repertorio. Hay varias razones, pero la más importante es la de relacionar unas con otras, ya que pertenecen al mismo universo.

Hay tendencias algo peligrosas en cuanto a lecturas del gran repertorio se refiere. Y es que no siempre lo más rebuscado o extravagante es por ello innovador o clarificante. Lo que yo busco en este repertorio es encontrar la versión más convincente entre mi visión inicial y las posibles variantes que desde la orquesta puedan aparecer. En este momento de mi carrera, debo llegar a orquestas como la Nacional o la Sinfónica de Barcelona con ideas claras, si! Pero sin dejar de escuchar y considerar las distintas particularidades de una orquesta (y sus músicos). Si uno consigue conectar bien los dos canales creativos es cuando se llega a versiones interesantes y especiales. Y es que no hay nada más especial que una obra del gran repertorio interpretada con entusiasmo y frescura genuinas (como si fuera la primera vez). Eso hace interesantes los conciertos y que la gente quiera seguir escuchando música en vivo.

S. P.: ¿Tienes alguna preferencia de repertorio o sientes una mayor cercanía con alguna tradición en particular: la centroeuropea, la francesa, la rusa, la española…?

J. S.: Sigo teniendo muchísimo repertorio por dirigir, así que me es difícil identificarme con alguno en concreto. Pero la tradición centroeuropea y la rusa es con la que más a gusto me siento en el escenario.

S. P.: ¿Hay alguna obra del repertorio clásico que te haya marcado especialmente o en la que hayas profundizado de manera particular?

J. S.: Las Sinfonías de Beethoven nos acompañan desde las primeras instancias del estudio de dirección. Poder dirigirlas varias veces en el transcurso del tiempo y con formaciones distintas, es una experiencia particularmente esclarecedora. Ideas que evolucionan, dudas que se resuelven, otras que parecen… Uno se da cuenta que estará siempre en continuo aprendizaje y profundizando en el contenido de estas obras. Es mágico y motivador.

S. P.: Además de director, eres compositor y arreglista. ¿Cómo influyen estas facetas en tu manera de leer, preparar y dirigir una partitura?

J. S.: Siempre he tenido muchísimo interés por la composición y la escritura musical en general. Estar en continuo estudio de partituras te da ciertas herramientas, pero escribir o transcribir te aporta muchas otras. Así que siempre intento tener algún proyecto paralelo al estudio de mis partituras para orquestar, transcribir o componer.

S. P.: Y por último, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

J. S.: Preparando ya la próxima temporada! Siempre una alegría y una motivación extra tener debuts. Esta próxima temporada tengo la suerte de estar por primera vez con la ROSS Real Orquesta Sinfónica de Sevilla con un precioso programa dedicado al Neoclasicismo (con Estructura I de D. Moliner) también debuto con la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica junto a Pacho Flores. Tengo otras visitas a queridas orquestas como la Orquesta de Extremadura, Orchestra Della Toscana o Bilkent Symphony en Turquía. Sin olvidar los proyectos formativos y masterclasses.

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