El Dúo GUILLÉN-TRIVIÑO, formado por Manuel Guillén y Lorenzo Triviño, nace con el objetivo de impulsar el repertorio para dos violines y dar visibilidad a la música española contemporánea mediante numerosos estrenos absolutos.

Redacción
2 junio 2026
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Sul Ponticello: El Dúo GUILLÉN-TRIVIÑO es para dos violines, una instrumentación muy original e interesante. ¿Cómo nace este proyecto y qué objetivos os planteasteis desde el inicio?

DÚO GUILLÉN-TRIVIÑO: El dúo de dos violines que hemos formado es de nueva creación pero hemos tenido mucha experiencia en música de cámara cada uno de nosotros. Todo nació porque veíamos necesario que existiera un dúo de violines en nuestro país para cubrir una necesidad que claramente faltaba la música del siglo XX y XXI en España.

Aunque también tenemos repertorio desde el barroco, clasicismo, romanticismo y siglos XIX y XX; es verdad que desde un inicio hemos enfocado al máximo el repertorio del s. XXI y especialmente el poder estrenar obras de compositores Españoles.

También en algunos programas intercalamos obras a dúo con obras con electrónica y también obras para violín solo.

S.P.: Uno de los aspectos más llamativos de vuestra trayectoria es la enorme cantidad de estrenos absolutos que habéis realizado. ¿Qué os impulsa a apostar de manera tan decidida por la creación actual y señalad algunos de los estrenos más destacados que habéis hecho?

D.G.T.: Como comentábamos anteriormente creíamos necesario estrenar obras de compositores actuales españoles. Comenzamos nuestra andadura con un primer concierto en un muy importante festival el pasado 13 de marzo de 2026 fue en el XXVIII Festival de Música Contemporánea de Córdoba, donde hicimos 9 estrenos absolutos más un estreno en España, entre ellos destacaremos los estrenos de obras de Salvador Brotons, Víctor Rebullida o José Zárate.

Después hemos realizado un concierto en Gran Canaria dentro de la asociación PROMUSCAN donde realizamos 8 estrenos absolutos, destacando a Laura Vega, Manuel Bonino o José Brito entre otros.

S.P.: Manuel Guillén es uno de los miembros del dúo, y quien lleva más de cuatro décadas defendiendo la música española para violín. ¿Háblanos de ti?

D.G.T.: Efectivamente estoy muy ligado a la música española desde hace muchos años, queriendo sacar a la luz obras de compositores españoles menos conocidos de diferentes épocas y sobre todo, el repertorio para violín solo de compositores actuales. Llevo estrenadas más de 80 obras para violín solo y 15 conciertos para violín y orquesta además de un buen número de CDs.

Estrenando obras de Antón García Abril, Claudio Prieto, Luis de Pablo, Tomas Marco, Leonardo Balada, Salvador Brotons, José Luis Turina, Zulema de Cruz, Marisa Manchado, Teresa Catalán, Consuelo Diez, Laura Vega, Alicia Díaz de la Fuente, C. Cruz de Castro, Juan de Dios García Aguilera, Jesús Rueda, David del Puerto, Jesús Torres, Cesar Camarero, Mario, Gosalvez, Juan Medina, Sebastián Mariné, José Zárate, Eneko Vadillo o Carlos Perón entre muchos otros.

He realizado para el Centro de documentación de las artes escénicas y la música (CDAEM), un catálogo de obras de compositores españoles nacidos entre 1950-2022 con alrededor de 2000 obras para las formaciones de violín solo, violín a dúo y violín solista.

S.P.: Lorenzo Triviño es el otro miembro del dúo, desarrollando una trayectoria ecléctica que traspasa las fronteras del repertorio clásico. ¿Cuéntanos algo de tu biografía e intereses?

D.G.T.: Obviamente, mi formación es en la música clásica, la que se enseña en los conservatorios. Y nunca he dejado de estudiarla e interpretarla en público, fundamentalmente como integrante de agrupaciones camerísticas, aun cuando he tenido la oportunidad de tocar de solista en alguna que otra ocasión. Para mí, lo que algunos llaman la música culta occidental es una catedral de la creación humana de un valor inconmensurable. Y encima accedo a ella desde el violín: nunca en mi vida me van a faltar obras que estudiar y tocar en público. Añade a ese repertorio estrenar las obras compuestas en mi tiempo por los compositores que me rodean. Está claro que no queda mucho tiempo para otras cosas. No obstante, por distintas circunstancias, también he tenido la suerte de poder acercarme a otros géneros en distintas etapas de mi vida. Yo considero que han sido experiencias enriquecedoras que me han permitido entrar en contacto con personas que enfrentan el hecho musical desde otras perspectivas. Ahí destaca el tango, en el que me introduje a través de la música de Astor Piazzolla, que es tremendamente atractiva para los intérpretes clásicos, y en el que descubrí un repertorio popular tradicional muy interesante. Es música que, por su simpleza, te exige ser muy creativo en los manejos del tempo, la acentuación, el fraseo... Hay mucho espacio para una cierta improvisación, la cual es necesaria para que el discurso musical sea atractivo. No te puedes limitar a tocar lo que pone la partitura porque no funciona así. Es algo que tiene en común con otros géneros musicales, como el flamenco o el jazz, en los que también he podido introducirme un poco, y que, en última instancia, me han hecho reflexionar sobre lo rígidos que podemos acabar siendo los músicos clásicos en relación a cómo creemos que debe tocarse el repertorio y lo dependientes que acabamos siendo de la partitura. A día de hoy sólo distingo entre la música que me emociona y la que no.

S.P.: El repertorio para dos violines no siempre ocupa un lugar central en las programaciones habituales. ¿Qué posibilidades expresivas encontráis en esta formación y cómo explicaríais al público y a los programadores la riqueza sonora, técnica y artística que puede ofrecer un dúo de violines?

D.G.T.: Los instrumentos de cuerda en general, y el violín en particular, se caracterizan por la amplia paleta de recursos expresivos que ofrecen a los compositores. Se lleva escribiendo para dos violines desde el s. XVIII, con obras fantásticas de Corelli, Vivaldi, Leclair o Mazas entre otros compositores del Barroco, o Prokofiev, Bartok, Shostakovich o Gorecki, por citar algunas obras del siglo XX.

Montsalvatge o Homs, por ejemplo, tienen dúos muy interesantes que, por nuestro empeño en promocionar la música española, programaremos en breve. Estamos convencidos de que, a nivel de recursos técnicos, como los efectos sonoros de sul ponticello, pizzicati Bartok o armónicos tanto naturales como artificiales, por citar

algunos de los recursos que más se explotan en la música actual, el dúo de violines es sin duda una formación que ofrece un abanico de colores y efectos muy interesantes para la composición. Eso sin obviar el ámbito de lo virtuosístico, donde los violines son sin duda protagonistas en la historia de la música.

S.P.: Además de la interpretación, ambos mantenéis una importante labor pedagógica e investigadora siendo doctores cada uno de vosotros. ¿Habladnos de todo ello y explicadnos vuestra tesis doctoral?

D.G.T.: Manuel ha sido profesor de violín durante 35 años en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM), también de la facultad de música de la Universidad Alfonso X el sabio de Madrid (UAX), de la que fué fundador de dicha facultad.

Después ocupó la cátedra de violín en el Conservatorio Superior de Música de Aragón en Zaragoza (CSMA) y también profesor invitado en Fórum Musikae de Madrid (FMK).

Siendo Doctor por la UAX, su tesis tuvo como enfoque principal precisamente el repertorio de los 20 estudios artísticos de concierto para dos violines del gran pedagogo, violinista, director y compositor Jesús de Monasterio (1836-1903). Se puede decir que todos los violinistas españoles actuales que hayan estudiado aquí, descendemos y somos la continuación de alguna manera de la escuela que nos dió este gran músico.

En esta tesis aparte de analizar, revisar la edición de estos estudios, traté de todo el repertorio de este gran violinista, que tiene un importante repertorio para violín y piano y un concierto para violín y orquesta. De todo este repertorio tanto los 20 estudios como las obras de violín y piano las pude grabar en CD al igual que pude hacer la versión original del concierto de violín con ORTVE.

También hice una comparativa entre los estudios más importantes básicos para un violinista.

En el caso de Lorenzo, lleva dando clases en el Conservatorio Superior de Música de Málaga desde el 2003 y eso me ha dado una plataforma desde la que he podido seguir estudiando mi instrumento y ampliando mi conocimiento del repertorio. Yo suelo decir a mis alumnos que, al aprobar mi oposición, me gané el derecho a seguir estudiando el violín toda mi vida.

Dicho esto, la experiencia me ha enseñado que la docencia es una cosa muy compleja y, en el ámbito de la práctica musical, mucho más. El conocimiento que intentamos transmitir a nuestros alumnos parte de nuestra experiencia personal y, precisamente por eso, existe una barrera, la de la percepción subjetiva, que nos hace muy difícil transmitirlo a nuestros alumnos. En las clases de instrumento se suele dar una mezcla de las cosas que aprendimos de los maestros que nos ayudaron en nuestra etapa de estudiantes y las que vamos poco a poco descubriendo con nuestra actividad como intérpretes. Yo no dejo de buscar nuevas maneras de enseñar a tocar el violín e intento siempre apoyarme en la experiencia de otros maestros, ya sea leyendo sus manuales, ya sea viéndoles dar clase. Siempre busco ese ejercicio o estrategia nueva que pueda ayudar a algún alumno a entender y asimilar mejor lo que intento enseñarle.

Es por todo esto que, cuando me vi en el escenario de realizar una tesis doctoral, enseguida me interesó lo que conocemos como las escuelas de violín. La escuela es un concepto que se originó en Europa en el siglo diecinueve y que está asociado a la creación de los conservatorios modernos. La primera escuela como tal es la que se conforma en el Conservatoire de París tras su instauración en la década de 1790 y que tiene como texto fundacional la Méthode du violon (1803) de Pierre Baillot, Pierre Rode y Rodolphe Kreutzer. Todas las escuelas del siglo diecinueve van a compartir esa doble realidad: una institución educativa y un manual para la docencia en el que se intentaba explicar a los alumnos cómo tenían que tocar el violín. A esta primera escuela francesa le seguirán la alemana de Louis Spohr en Leipzig, la Franco-Belga con Charles de Bériot, en Bruselas y Lambert Massart en París, o la Rusa de Leopold Auer en San Petersburgo, por citar sólo las más conocidas. Durante el desarrollo de mi investigación empecé a pensar que la lectura de estos manuales no era suficiente para entender cómo se enseñaba a tocar el violín en esas instituciones. En mi tesis defiendo que hace falta conocer el contexto y, más importante aún, la práctica que cada una de las instrucciones que estas publicaciones contiene está intentando corregir o establecer. La tarea es descomunal, por lo que acabé acotando el estudio a l'Art du violon, publicado por Pierre Baillot en 1834. El método empleado es el de la contextualización filológica del vocabulario técnico empleado para referirse a la práctica del violín. Intento conectar cada término o concepto con indicaciones técnicas e interpretativas que Baillot recibe de violinistas del dieciocho, como Leopold Mozart o Giuseppe Tartini, para después observar cómo evolucionan hasta la actualidad en la metodología de los grandes maestros del violín, incluyendo los del siglo veinte. En el proceso descubrí cosas que me sorprendieron en relación a cuestiones muy concretas de la práctica del violín, como los golpes de arco o el vibrato, y de cómo hemos ido transformando su realización y, por lo tanto, la manera en la que nos expresamos musicalmente con el instrumento. Hoy estoy convencido de que realizar esta investigación amplió significativamente mi comprensión del violín y sus recursos expresivos.

S.P.: Este 2026 está siendo especialmente intenso con un buen número de conciertos y estrenos, participando entre otros, en el XXVIII Festival de Música Contemporánea de Córdoba, en el Festival PROMUSCAN de Gran Canaria, en el XXV Festival ACIM de Málaga, en el ciclo de la Fundación Nino Díaz en Lanzarote, en el Festival “Música en Palacio” en A Coruña y en el XXVIII Festival Internacional de música contemporánea “COMA” de Madrid, entre otros. ¿Habladnos de vuestros próximos conciertos y sus estrenos?

D.G.T.: Ya hemos comentado los dos primeros, en Córdoba y en Gran Canaria.

Los siguientes conciertos son también en importantes festivales de Música Contemporánea en España.

En pocos meses vamos a realizar un total de 35 obras estrenadas, más otras obras tanto de repertorio actual como de épocas anteriores que también incluimos en diferentes programas.

El próximo concierto tendrá lugar en la emblemática sala María Cristina de Málaga, será el 20 de mayo organizado por la asociación de compositores Malagueños ACIM donde haremos 9 estrenos absolutos entre ellos importantes compositores como Eneko Vadillo, Alejandro Cano, Damián Bincaz o Diana Pérez Custodio entre otros, además de dos compositores invitados de gran relevancia como Tomas Marco y Eduardo Soutullo.

Organizado por la Fundación Nino Díaz en Lanzarote, haremos 4 estrenos absolutos, Juan de Dios García Aguilera, Carlos Perón, Daniel Roca o Nino Díaz.

Y también haremos obras como la sonata de dos violines de S. Prokofieff, una sonata de J.M. Leclair y una miscelánea de obras de Sarasate realizada por J. de la Vega.

En A Coruña tocaremos unas bagatelas del gran compositor Rogelio Groba Groba, además de otros compositores de nuestro repertorio, entre ellos, Miquel Ortega.

Y ya en noviembre de este año dentro del importante Festival COMA, haremos 5 estrenos absolutos, de Zulema de la Cruz, Carlos Galán, Jorge Castro, Elena G. Tofiños y Elena Romero. Además de otros autores como Juan Manuel Ruiz o Tomás Marco.

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