La discográfica digital Viajero Inmóvil Experimental, nacida en 2019, es un proyecto dedicado a la difusión de algunas músicas inusuales en las programaciones habituales y que investigan los límites de los discursos sonoros de nuestro tiempo. Surgió como un proyecto conjunto del ABC Trío (Gustavo Alcaraz, Gonzalo Biffarella, Julio Catalano) y Felipe Surkan.

Joan Gómez Alemany
5 marzo 2024
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Introducción a la era digital

Conforme van pasando los años ya es innegable que el paradigma de lo analógico se ha quedado como algo antiguo, caducado o como mucho un objeto fetichista de culto para nostálgicos y amantes del "revival". La multiplicidad del trabajo colaborativo que la red ha instaurado, conectando personas de países muy lejanos entre sí, para ponerse a trabajar y buscar sus metas comunes, hoy más que nunca, es una realidad diaria. Además, la inmaterialidad de la producción ha resultado una reducción radical de los costes, añadiendo que su realidad no física (los datos digitales) provocan su circulación planetaria a velocidad de la luz.

Por otro lado, aunque el mainstream musical (y de todo tipo), cada vez ocupa más los canales oficiales y espacios públicos (que han devenido casi privatizados por la enorme fuerza de las grandes corporaciones), las alternativas que resisten a ello son un hecho innegable. Es así cómo podemos entender la discográfica digital Viajero Inmóvil Experimental, que es un proyecto dedicado a la difusión de algunas músicas inusuales en las programaciones habituales y que investigan los límites de los discursos sonoros de nuestro tiempo. Surgió en 2019, como un proyecto conjunto del ABC Trío (Gustavo Alcaraz, Gonzalo Biffarella, Julio Catalano) y Felipe Surkan.

Breve historia de una discográfica

Viajero Inmóvil era un sello pre-existente, que desarrolló Felipe Surkan y que se dedicaba a testimoniar producciones del rock experimental. Por medio de Darío Iscaro, Gonzalo Biffarella tomó contacto con Felipe y a las 24 horas ya se había cerrado la idea de hacer un sello nuevo bajo el nombre de Viajero Inmóvil Experimental. Sería un espacio de memoria para aquellas búsquedas sonoras actuales. Las palabras "Viajero Inmóvil", claramente puede aludir a la posibilidad de acceder a músicas producidas en puntos muy lejanos, pero al hacerlo de modo online, el viajero está fijo frente a su ordenador, acción que nos centra en uno de los ejes de nuestra contemporaneidad. Por otro lado, la palabra "Experimental", tal vez sea el eje del proyecto. Pero este concepto es usado como contenedor de ideas y producciones muy diversas. Por ello, se tratará seguidamente un poco más los intereses que se han buscado en este proyecto, rastreando el significado de esta palabra y relacionándola con algunos aspectos de la discográfica.

Breve historia de los orígenes de la música experimental

Cuando la música empezó a relacionarse  con la palabra experimental, lo que se estaba haciendo es una conexión directa del sonido con el método experimental de la ciencia, que suele decirse que fue creado ya hace varios siglos por Francis Bacon. Más reciente a nuestras fechas, los avances que había producido la investigación militar en la Segunda Guerra Mundial, en el campo de la estadística, la informática, etc., junto a un cúmulo de innovaciones tecnológicas aplicadas a multitud de campos (desde la música a los objetos de consumo), crearon un ambiente propicio para relacionar música y ciencia. Se podría decir casi al estilo de un nuevo Renacimiento, donde la palabra arte y ciencia eran prácticamente sinónimos, como atestigua ejemplarmente la figura de Leonardo da Vinci.

En la posguerra empieza a desarrollarse de manera pronunciada la música electrónica que obviamente estaba estrechamente conectada con las ciencias. Incluso algunos de sus protagonistas antes de ser músicos eran ingenieros, como Pierre Schaeffer. Además, añadiendo el borrón y cuenta nueva en referencia a la música del pasado (por haberse ensuciado con la barbarie de la guerra y el nacionalismo extremo), propiciaron el ambiente idóneo para crear una nueva música como una tabula rasa. Simplificando mucho, justamente esto es el método experimental. Partir sin prejuicios de una intuitiva hipótesis, recopilar datos y experimentar con ellos, para después confirmar esa hipótesis o modificarla para ir acercándose a la verdadera teoría. El trabajo en estudio de la música electrónica (alejada de los ambientes anquilosados de la orquesta decimonónica), parecía mucho más a un laboratorio científico que a una sala de conciertos.

Por otra parte, la emergencia de EEUU como superpotencia luego de la Segunda Guerra Mundial, el que muchos compositores habían huido del fascismo y se habían exiliado en este país, añadiendo cierta tradición pragmática y utilitarista de la filosofía norteamericana, también se relacionan con esta aproximación experimental de la música, muy alejada de la especulación idealista, ejemplificada en la filosofía alemana. Por ello, no es casualidad que un compositor americano (Michael Nyman) escribiese un importante libro llamado Experimental Music: Cage and Beyond, justamente sobre este tema y que pusiese a John Cage (uno de los grandes músicos experimentales) en el centro de esta disputa. Tampoco parece casual que John Cage dijese que la música americana moderna naciese con Charles Ives, uno de los compositores más innovadores y experimentales que ha conocido la historia.

Experimentar lo experimental

Muy resumidamente, es este el contexto que se labra a partir de la posguerra y puede culminar hacia los años 70. Así se genera una gran base que no muere, como exclaman los pronósticos del (neo)conservadurismo y la muerte de la vanguardia. Esta puede pasar a un segundo plano frente a las músicas neotonales, posmodernas y mucho más tradicionales conectadas con la dictadura del mercado, pero que no son capaces de destruir el carácter experimental de la música y sus metas hacia la investigación, innovación, modernidad, vanguardia, etc. Por ello, experimentar implica plantearse nuevos modos de observar, nuevos modos de escuchar, lo que nos puede llevar a nuevos modos de sentir y pensar y finalmente, a nuevos modos de hacer. Es fácil y sencillo de entender que una sociedad, que solo permite el éxito de mercado y la producción de banalidades para mantener el orden establecido, quiera eliminar esta actitud abierta y contestataria (que implica toda forma de manifestación libre y no supeditada a ningún poder). Por eso lo experimental es una manera de entender nuestros límites, de los cuales tal vez, los más férreos, sean los autoimpuestos, e intentar correrlos, aunque sea un poco, sólo un poco. Es preguntarse, todo el tiempo, acerca de lo aprendido, poniéndolo en discusión. Preguntarse por los materiales que son potencialmente utilizables, por los nuevos instrumentos y los nuevos modos de usar los ya existentes. Experimentar implica también, incorporar y entrar en una relación interactiva con los nuevos medios, con los sistemas que cambian nuestra relación con los materiales sonoros, transformándolos en cadenas numéricas, sobre las cuales se puede operar incluso a través de algoritmos inteligentes, los cuales amplían nuestras potenciales decisiones en la construcción de un discurso sonoro.

Tecnología, ciencia y filosofía de la educación

Desde el inicio, el ser humano ha mantenido una relación dialéctica con los instrumentos tecnológicos. Esta relación, eje de la experimentación, ha desarrollado una retroalimentación entre las personas y esas herramientas, que sin duda ha dado forma y ha hecho evolucionar esa interacción prostética, que algunos han denominado co-constitutiva. Construimos las herramientas y ellas nos construyen a nosotros. Gonzalo Biffarella nos ha contado que desde su experiencia como docente universitario, en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), trató de entender la función social de los creadores, en un entorno en el cual sostener el derecho a la educación gratuita. Estudiantes y docentes, son becarios de un sistema que se soporta en el aporte de muchas personas, personas que, en gran número, no tienen acceso real a estudiar en ese nivel. Por ende, es responsabilidad de todos, igual que un ingeniero químico o un médico, devolverle a la sociedad la creación de conocimiento. No debería tratarse de la reproducción de modelos, sino más bien, la búsqueda de nuevos modos.

La creación artística como un trabajo colaborativo

Estas ideas están vivas al generar cada proyecto editado por Viajero Inmóvil Experimental. Al invitar a los artistas, al crear cada portada (trabajo a cargo de Felipe Surkan) y al decidir un acceso libre a la escucha de las obras publicadas. Un punto de especial interés que se ha desarrollado es el de publicar trabajos colaborativos, algunos de ellos desarrollados a la distancia de manera telemática. Como ya se apuntaba en la introducción de este texto, se busca así poner en discusión la idea tradicional del creador, rompiendo el individualismo del genio creador. Así se puede entender la creación artística como un trabajo mucho más social e interrelacional. Hemos sido formados, en general, con una visión individualista. Ya seamos compositores y/o instrumentistas, en nuestros procesos educativos recibidos no se fomenta el trabajo colaborativo real. El dialogar de manera auténtica (y no de manera encorsetada o mediada) con lo otro, con lo diverso, nos da la oportunidad de llegar a uno de los puntos más profundos de la experimentación. Nuestro imaginario se ve interpelado por lo diferente y necesariamente amplía su campo de acción. Por ello surgieron una serie de ediciones en Viajero Inmóvil Experimental que llevan el título de Diálogos, en los cuales se comparte la autoría con muchos otros creadores. En resumen, se alienta a realizar un trayecto en este espacio de memoria, el cual sólo es una memoria posible, de las muchas que podrían compilarse.

Conclusión y links

Viajero Inmóvil Experimental es un proyecto diferente, innovador, colaborativo y original, que apuesta por las herramientas y procesos de la más reciente actualidad. Parece inevitable que las discográficas digitales, con el tiempo, irán relegando a las discográficas físicas, al igual que ha sucedido con la tecnología analógica que ha sido prácticamente ya sustituida por la digital, como se apuntaba al inicio del texto.

Concluyamos necesariamente agradeciendo enormemente la ayuda muy amable y desinteresada de Gonzalo Biffarella (compliador de la ediciones de la discográfica), quien nos ha proporcionado mucha información de Viajero Inmóvil Experimental para redactar este texto.

Para quien quiera disfrutar de sus producciones discográficas, se adjuntan unos links de consulta totalmente gratuita. La discográfica ya recorre la variedad de las casi 100 propuestas, compartidas en la red para el disfrute de los amigos, colegas o estudiantes.

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