En cierta manera, la práctica del butoh te lleva a partir siempre desde cero. El punto de partida es un cuerpo vacío, un cuerpo vaciado que está en crisis. No obstante, existe de forma manifiesta una reminiscencia hacia la ancestralidad, que nos permite tomar conciencia del enraizamiento con la tierra. Digo tierra, en tanto materia, en tanto espacio debajo de mis pies y también en relación al planeta que se encuentra en constante movimiento y que al ser redondo, nos soporta desde abajo, desde arriba, de un lado y del otro.

Ana María Estrada Zúñiga
15 diciembre 2023
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La postura cero en butoh potencia la conexión con nuestro centro, el cual se encuentra multiplicado en cada célula de nuestras cuerpas, por lo tanto, más que una raíz, hablamos de un rizoma que se repliega y diversifica desde sí mismo.

La conciencia de la voz desde el centro supone un anclaje hacia la tierra y una conexión hacia el cielo (partiendo desde la oposición binaria cielo-tierra, la cual no siempre es un arriba y abajo).

Opera desde aquí también, una escucha que se dirige hacia adentro, pero que muchas veces se transforma en una lucha por dejar que esos pensamientos no conquisten nuestra atención, para poder estar presentes y ser este momento, este instante, el cual existe gracias a un pasado que se configura de tal manera que nos permite plantarnos asumiendo la aparente contradicción.

En butoh, la memoria siempre está presente, mas no tanto como una referencia histórica, sino como una conciencia corporal y matérica de que todo lo que nos constituye, nos antecede, es ancestral… La memoria yace para recordarnos que no hay nada nuevo, sino que más bien existe lo inexplorado y se nos propone ir allí…

La práctica de butoh permite re-conocer la oscuridad como un sitio propicio para la creación y nos invita a dejar que la luz entre a esos rincones oscuros que normalmente no están expuestos a ella.

Abro la boca tan grande como puedo, para dejar que el sol abrase mis cuerdas vocales. Aunque no puedo verlas, puedo sentirlas como si las tocara y puedo escucharlas vibrar. El sonido que emito proviene de diversos lugares de mi cuerpa, algunos de ellos ni siquiera tienen nombre, son tanto piel, carne, músculo, hueso, fascia, como átomos, moléculas y partículas de materia indescriptible. Abro tanto la boca que me duele. Saco la lengua, babeo, emito gemidos que me recuerdan los primeros sonidos sin habla, cuando el lenguaje articulado aún era algo desconocido para mi; balbuceo y trago saliva, toso, bostezo, me salen lágrimas. Puedo notar que todos mis sistemas están conectados, es el flujo húmedo de las lágrimas-saliva-mocos lo que me permite estar consciente de ello.
Siento mi propia voz vibrando en diferentes partes de mi cuerpa.
Esto ya lo he vivido...
Tengo un recuerdo sin imágenes concretas, de una niña que solloza y no sabe lo que siente. Recuerdo el sabor salado de mis propios flujos mucosos, que me arden en la cara y el sonsonete de un alarido constante que busca llamar la atención.
¿En qué momento mi voz comenzó a ser lenguaje?

¿Cómo fue que aprendí la articulación de cada letra y la composición de las palabras? ¿Por qué mis sonidos se tornaron limitados ante una forma de expresión que se basa en la razón y la lógica?
¿Cuándo fue que accedí a que mi voz dejase de ser “sólo” sonido para que cobrase sentido?
¿El significado de las palabras le da mayor sentido a mi voz?
¿Qué he perdido en el camino?...
¿Será que el lenguaje articulado se construye desde el poder, con tal de ocultar la emoción que evidencia la fragilidad de la voz?

La práctica butoh permite expandir el concepto de identidad, en tanto posibilita el devenir de diversas materias que nos habitan y que nos rodean. Nuestra propia voz, que se entiende también como una materia, posee registros que normalmente no exploramos, con los cuales podemos conectar por medio de un bostezo, un grito, un suspiro o un susurro. El gesto que implica el devenir de la voz escapa a la razón y se torna emoción, en tanto moviliza sonoridades que nos llevan a otras espacio-temporalidades que trascienden lo que consideramos el presente. El ejercicio de la memoria en butoh no es un acto consciente, en el sentido de que remita a un ejercicio racional, sino que activa una memoria que es, como poco, corporal y sensorial.

Escucharse siendo susurro-grito-suspiro, casi como inventando un lenguaje o un idioma que posibilite la aparición de alguna imagen, la cual nuevamente nos regresa a la Memoria. Inevitablemente butoh me conectó con la vulnerabilidad, aunque no sea ese el propósito, pero ¿cómo no sentirse vulnerable cuando tu cuerpa se torna disponible ante el devenir?

Mover un cuerpo[1]</sup fue una performance que realicé en noviembre de 2021 en el Centro Cívico Can Verdaguer en Barcelona, para inaugurar la muestra de mi amigue artiste Valen. En conjunto, preparamos un breve audio introductorio que se configuraba como un Manifiesto de lo que buscaba la perfo y la expo de fotografías, que llevaba el mismo nombre.

Mover un cuerpo

Mover el cuerpo/mover la cuerpa/mover les cuerpes
Mover la rabia, el deseo, la vida
Mover las manos para tocarte y sentir tu voz
Mover el cuerpo con el arte
Mover un cuerpo con un dibujo
Mover un cuerpo de la discriminación y el racismo
De la transfobia
Mover cuerpas y cuerpes vaciadas
Llenas de sangre, agua y vida
Mover -se- r un cuerpo
Tuyo, mío, nuestro
Mover un cuerpo del miedo a la diversidad
Mover un cuerpo con el silencio
Mover un cuerpo desde el silencio
Mover un cuerpo dándole espacio
Mover un cuerpo with strong feelings
Cuerpo, tejido, materia
Cuerpo muerto
Disponible
Atento
Cuerpa genérica
Desgenerada y vacía
Mover un cuerpo para mover la voz
Para saber cómo suena
Que le duele, cuánto afecta, dónde le toca
Mover un cuerpo sabiéndolo frágil, vulnerable, disponible, abierto, quebrado
Con la mirada
Hacia adentro y hacia afuera
Mover un cuerpo cómplice en la intimidad
Mover un cuerpo con consentimiento y respeto
By holding it tight
Con disidencia y amor
Con Deep listening
Away from queerfobia
Del binarismo de género y normas heteropatriarcales
Mover un cuerpo con profundidad
Mover un cuerpo con representación
Mover un cuerpo de los prejuicios y tabúes
Mover un cuerpo y entenderlo más allá de lo aparente
Moverlo de los estereotipos
Mover el cuerpo-vida, cuerpo-casa, cuerpo-resonancia, cuerpo-universo, infinito, limitado, medible, inconmensurable e imperfecto.
Mover una cuerpa para conocer lo que late adentro, lo que duele afuera y acuerpar lo que transita.
Movilizar las cuerpas, como si fueran ventanas que posibilitan el devenir
Mover tu cuerpa sin tocarla, atravesándola con la voz, teniendo conciencia de que las palabras pueden herir y los sonidos descolocar…
Agitar un cuerpo, su energía, su poder
Cuerpa como potencial contenedora
Moverse y encontrarse y moverse
Con inclusión y tolerancia, en comunidad
Moverlo del capacitismo y del capitalismo
Mover un cuerpo con una fotografía
Mover un cuerpo y desneoliberalizar los vínculos
Acuerpar las cuerpas
Mover un cuerpo con una imagen
Mover el cuerpo con el arte
Mover un cuerpo con un dibujo
Mover un cuerpo de la discriminación y el racismo
De la transfobia
Mover un cuerpo del miedo a la diversidad
Mover un cuerpo con el silencio
Mover un cuerpo desde el silencio
Mover un cuerpo dándole espacio
Mover un cuerpo with strong feelings
Con la mirada
Hacia adentro y hacia afuera
Mover un cuerpo cómplice en la intimidad
Mover un cuerpo con consentimiento y respeto
By holding it tight
Con disidencia y amor
Con Deep listening
Away from queerfobia
Del binarismo de género y normas heteropatriarcales
Mover un cuerpo con profundidad
Mover un cuerpo con representación
Mover un cuerpo de los prejuicios y tabúes
Mover un cuerpo y entenderlo más allá de lo aparente
Moverlo de los estereotipos
Moverse y encontrarse y moverse
Con inclusión y tolerancia en comunidad
Mover un capacitismo y del capitalismo
Mover un cuerpo con una fotografía

Además de este texto reproducido en audio por medio de unos altavoces que se escuchaban en toda la sala, existía también una proyección de fondo con una imagen que aparecía poco a poco en donde se veía mi cuerpa de espalda, mirando el horizonte en un espacio urbano de Barcelona. Mi imagen en el vídeo proyectado, correspondía a lo que en butoh se conoce como la postura cero o neutra. El cuerpo en suspensión y disponible, misma posición que adoptaba en vivo y en directo frente al público y que poco a poco se iba develando, tal como la imagen del vídeo. La propuesta era que las personas interactuasen conmigo, basándose en una pequeña frase o instrucción que estaba escrita detrás de alguna copia de las fotos de la expo que se les había entregado al ingresar a la inauguración. La intervención del público fue tímida y mis movimientos respondías a sus voces, sonidos e incluso algunas personas llegaron a movilizarme interactuando conmigo por medio del contacto físico.

La performance implicaba estar disponible, abierta y vulnerable al público que asistiese, puesto que si bien no es fácil poner la cuerpa desde la Voz y la Escucha, me parece imprescindible hacerlo si queremos construir un espacio - tiempo afectivo y de cuidados. Esto, para mi, es un espacio feminista; donde quepan todas las cuerpas, voces, escuchas y movimientos. Un espacio donde juntes creamos una Memoria viva que es posible gracias al acuerpamiento colectivo y a la agencia que cada cuerpa posee y que se recupera cada vez que nos movilizamos teniendo conciencia de que no es posible preguntarnos por la voz, sin problematizar nuestra relación con la escucha y con los espacios que propiciamos para que ella suceda.

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