El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) acogió desde el 26 de enero al 15 de septiembre del presente año la exposición titulada El giro notacional. Se trata de un ambicioso proyecto comisariado por José Iges y Manuel Olveira –y coordinado por Helena López Camacho– que recoge un total de 115 obras de 70 autores de distintos contextos artísticos, generacionales y geográficos[1].

Isaac Diego García Fernández
1 noviembre 2019
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El giro notacional

La muestra, articulada en cinco bloques temáticos, se dispuso a modo de recorrido más o menos lineal a través de las amplias salas 4 y 5 del museo. El primero de estos bloques es, como cabría esperarse desde la propia portada de la exposición[2], los registros notacionales en torno a lo sonoro y musical. Sin embargo, pronto comprobaremos que el tránsito por la exposición nos llevará hacia otros terrenos artísticos, como el arte de acción, la danza, las artes plásticas, el arte conceptual o el video-arte, entre otros. Paralelamente, el recorrido nos adentra en un sinfín de modos de notación en torno a disciplinas tan distantes como la cartografía, la ciencia, el cálculo o el pensamiento. Esta intención de exploración y dispersión hacia tan diversos espacios (artísticos y no artísticos, de conocimiento, disciplinares, etc.) queda sugerida desde el propio título de la exposición, ya que –desde el célebre giro lingüístico de Richard Rorty[3]–, el término giro denota un intento por alcanzar una nueva mirada hacia el objeto de estudio, una transformación profunda en el modo de abordar un campo de conocimiento, o un cambio de paradigma, incluso. Como indican los propios comisarios de la muestra,

«El objetivo de la exposición es mostrar una serie de prácticas creativas (no todas disciplinariamente artísticas) relacionadas con sistemas notacionales que permiten traducir lenguajes entre sí o ser descodificados e interpretados, o codificar formas para «escribir», representar e indicar lenguajes que traducen la realidad. Son, pues, unas «herramientas» para representar, traducir y codificar territorios de todo tipo: físicos, geográficos, mentales, emocionales, sociales, conceptuales, lingüísticos, etc. que se articulan como modos de representación y de expresión de sonidos, movimientos, espacios… pero con un giro que los aleja de la mera notación convencional.»[4]

Parece claro que una de las estrategias empleadas por los ideólogos del proyecto para promover este giro es la búsqueda de propuestas que transgreden la noción convencional de notación. Pero también es posible apreciar una maniobra que tiene que ver con una tendencia por el exceso. Este exceso se manifiesta, en primer lugar, en la exuberante cantidad de obras que componen la muestra, pues como declaran los propios organizadores, la propia idea de notación es generadora de una ingente cantidad de objetos y conformaciones visuales.[5] Por otro lado, su carácter desbordante atañe a otros aspectos, como la rica variedad de disciplinas artísticas presentes en sus más que diversos soportes y formatos; o la misma elección de las piezas, que proceden de dispares contextos geográficos, históricos y generacionales. Todas estas obras, más allá de las cinco temáticas que ordenan el paseo del visitante, se muestran desprovistas de un relato excesivamente estructurado. En este sentido, los comisarios señalan:

«[…] lo que esta exposición pretende también es arrojar otras miradas y otras valoraciones sobre ellos, iluminarlos desde un ángulo diferente al habitual, recuperar discursos que estaban ahí pero que, al relacionar unas obras con otras, al ponerlas en diálogo, cobran presencia y les hacen ganar nuevas dimensiones argumentativas.»[6]

Desde esta perspectiva, el recorrido del visitante queda “abierto”, en gran medida; de modo que en cada sujeto recae gran parte de la responsabilidad de establecer esas posibles relaciones argumentativas. Así, la estrategia de los comisarios no pasa por guiar dócilmente al espectador por un relato construido, sino, más bien, en facilitar la articulación de otros posibles enfoques. Esta disposición, sin duda audaz, interesante y creativa en sí misma, implica al mismo tiempo ciertos riesgos. Uno de ellos se relaciona con la dificultad para abordar –incluso desde una perspectiva más pedagógica– un campo de estudio aún poco explorado en nuestro país. Y es que resulta inevitable preguntarse si acaso esta muestra ha perdido la oportunidad de ofrecer un marco de conocimiento más explicativo, ya sea en términos históricos, estéticos, disciplinares, etc.  Por supuesto, esta reflexión no invalida de ninguna manera la vía desarrollada por los organizadores de la muestra, rica en sugerencias visuales, sonoras y conceptuales. Es posible, incluso, que este enfoque nos recuerde a la célebre publicación Notations, donde sus editores –John Cage y Alison Knowles– colocaron 269 ejemplos de manuscritos musicales sin ninguna información explicativa, más allá de un breve prefacio donde Cage indica: “[…] this book the contemporary aquarium […]: a large glass house with all the fish in it swimming as in an ocean”.[7]

El giro notacional

Por otra parte, a lo largo de las dos estas últimas décadas se aprecia un creciente interés por tratar de comprender el fenómeno del grafismo musical. No cabe duda de que el concepto de partitura expandida como objeto de estudio y reflexión supone importantes dificultades de análisis, ya que implica, en primer lugar, cuestionar las mismas disciplinas de origen. Debe tenerse en cuenta que nos hallamos ante un fenómeno de carácter híbrido que se sitúa entre diversos campos artísticos, como la música, las artes visuales, la poesía, las artes gráficas, la perfomance, etc. Pero al mismo tiempo, su naturaleza interdisciplinar provoca una cierta fascinación, que justifica la decidida proliferación de textos (tanto académicos como divulgativos)[8], el encuentro de estudiosos sobre la materia[9], o el propio desarrollo de propuestas artísticas.[10] En este sentido, la muestra El giro notacional puede interpretarse como una aportación fundamental que busca responder a esta creciente atracción hacia el tema.

La presencia del grafismo musical en espacios expositivos tiene sus antecedentes en diversas muestras de carácter monográfico, como las organizadas en torno a figuras como Mestres Quadreny,[11] Llorenç Barber[12] o Sonia Mejías.[13] Uno de los primeros ejemplos de exposición colectiva hallamos en el proyecto comisariado en 2008 por Barbara Held y Pilar Subirà titulado Posibilidad de acción. La vida de la partitura. El proyecto, que tuvo lugar en el Centro de Estudios y Documentación MACBA (Barcelona), recogió una pequeña muestra de partituras gráficas en diversos formatos, en su mayoría de autores no españoles. También desde una dimensión colectiva encontramos varios precedentes, precisamente, en algunos trabajos de comisariado de José Iges. Entre ellos, cabe mencionar su proyecto Escuchar con los ojos. Arte Sonoro en España (1961-2016) (expuesta en la Fundación Juan March de Madrid en 2016 y en el Museo Rufino Tamayo de Ciudad de México en 2018), así como su también reciente Espacio. Sonido. Silencio (Museo de Arte Contemporáneo Español de Valladolid, 2017). Ambas exposiciones, realizadas en torno al concepto de arte sonoro, anticipan algunos de los trabajos de grafismo musical recogidos en El giro notacional. El propio concepto de notación, aunque desde el prisma de la escritura y del arte de acción, también encuentra su antecedente en la exposición presentada en 2018 por Manuel Olveira y Henar Rivière, en el mismo MUSAC, en torno a la figura de José Luis Castillejo titulada TLALAATALA.

Finalmente, estos trabajos previos de Iges y Olveira parecen haber culminado en El giro notacional, la primera gran exposición colectiva organizada en España que aborda íntegramente el campo de la notación en un sentido expandido. Es justo reconocer el gran esfuerzo realizado por los comisarios a lo hora de reunir una muestra tan generosa, tanto en número de obras, como en tipología de formatos. Igualmente admirable es la enorme apertura de estéticas y lenguajes artísticos presentes, así como la elección de piezas pertenecientes a generaciones tan dispares –que ponen en diálogo artistas consagrados con creadores emergentes–. Y, a pesar de que este enfoque aperturista se aplica igualmente a los contextos geográficos, también es enormemente valiosa la representación de un amplísimo número de artistas españoles.

Desgraciadamente, durante el tiempo de la muestra no ha sido posible contar con el soporte de un catálogo (entendemos que debido a cuestiones presupuestarias), lo que sin duda hubiera sido de gran ayuda al visitante, tanto en su recorrido por las salas del MUSAC, como en la búsqueda de información complementaria. Este vacío fue suplido en parte por la visita guiada llevaba a cabo por los comisarios el día 27 de enero, así como por otras actividades paralelas, como la activación de la partitura gráfica Transbordo espacial (música pensada) del artista Pelayo Fernández Arrizabalaga durante ocho domingos distintos, o la interpretación de la pieza Menaje del compositor Carlos Cruz de Castro el día 12 abril, dentro del contexto de Tesla: Festival de experimentación sonora.[14]

En todo caso, es motivo de celebración que los autores hayan decidido publicar los contenidos y reflexiones de esta extensa exposición en un libro que verá la luz en fechas próximas. No cabe duda de que supondrá una contribución de gran valor a este apasionante campo de estudio.

Notas

  1. ^ El listado de obras y autores puede consultarse en: https://musac.es/#exposiciones/expo/el-giro-notacional
  2. ^ Se trata de la partitura gráfica en forma circular Aronada (1970) del compositor catalán Mestres Quadreny. Cabe señalarse, además, que entre el 8 de junio y el 22 de septiembre del mismo año, la exposición El giro notacional se vio complementada con la muestra Los laberintos musicales de Mestres Quadreny, dentro del Proyecto Vitrinas (espacio situado en el vestíbulo del MUSAC). Esta propuesta, comisariada por Jaume Maymó y coordinada por Juan Carlos Catoira, recoge una rica colección de trabajos del compositor catalán, que incluye muchas de sus principales partituras gráficas y músicas visuales.
  3. ^ El término, aunque sugerido previamente por Gustav Bergman en 1953, se populariza a partir de la publicación en 1967 de El giro lingüístico de Richard Rorty.
  4. ^ Iges, J.; Olveira, M. (2019). El giro notacional (Hoja de sala), p. 2. Recuperado de:  https://musac.es/#exposiciones/expo/el-giro-notacional
  5. ^ Ibídem.
  6. ^ Ibídem.
  7. ^ Cage, J; Knowles, A. (1969). Notations. Nueva York: Something Else Press.
  8. ^ Véase, por ejemplo: García, I. D. (2007). “El grafismo musical en la frontera de los lenguajes artísticos”. Sinfonía Digital, (5); García, I. D. (2007). “50 años de grafismo musical”. Audio Clásica (132), 76-79; Buj, M. (2019). “Sinestesias en la notación gráfica: lenguajes visuales para la representación del sonido”. Cuadernos de Música, Artes Visuales y Artes Escénicas (14, 1), 45-64. Buj, M. (2015). “Partituras Gráficas Circulares: Entre el Tiempo y el Espacio”. BRAC – Barcelona Research Art, Creation, 2 (3), 277-300; Cabeza de Vaca, F. (2017). “La partitura desbordada (otras materialidades de la notación musical)”. Sul Punticello (38).
  9. ^ Sirva como el ejemplo el reciente encuentro académico Poéticas compartidas: Música y Artes Plásticas en España desde la segunda mitad del siglo XX. Sociedad Española de Musicología (SEDEM). Universidad Complutense de Madrid, 13-14 de marzo de 2019. Primeras Jornadas de la Comisión de Trabajo SEDEM “Música y Artes plásticas”.
  10. ^ La idea de partitura expandida hacia otros lenguajes artísticos (como la instalación sonora, el arte de acción o el video-arte) es apreciable en el reciente trabajo de autores como Llorenç Barber, José Iges, Bárbara Held, Sonia Mejías, Enrique Tomás o Meche Blasco, entre muchos otros.
  11. ^ Entre ellas, destaca la exposición organizada en 2010 en Ars Santa Mònica (Barcelona) bajo el título Josep M. Mestres Quadreny. De Cop de poma a Trànsit Boreal. Música, Arte, Ciencia y Pensamiento (el proyecto fue comisariado por Manuel Guerrero); así como la muestra titulada Josep M. Mestres Quadreny: Tot muda de color al so de la flauta, comisariada por Jaume Maymó y expuesta en diversos lugares en distintos años.
  12. ^ Entre las diversas muestras organizadas en torno a las músicas visivas de Llorenç Barber destaca la organizada en el CentroCentro (Palacio de Cibeles, Madrid) en 2013, con la disposición expositiva de la artista visual Fuencisla Francés.
  13. ^ Su proyecto expositivo Mono+Grafic ha sido presentado en diversos espacios de distintos países. La última exposición se realizó en mayo de 2019 en el Centro Conde Duque de Madrid.
  14. ^ Para más información, véase: https://musac.es/#programacion/programa/Audiovisuales-TESLA-2019

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