Hoy nos subimos a una máquina del tiempo que nos lleva a conocer los flexi-disc y a disfrutar de los diseños visuales y contenido sonoros de aquellos años 70 del siglo pasado.

Miguel Ángel Álvarez Díaz
1 febrero 2020
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Este artículo debe comenzar con una breve clase de historia, porque es posible que si habéis nacido entre las décadas de los años ochenta y noventa nunca hayáis visto uno de estos artilugios en persona. De hecho es posible que nunca hayáis si quiera oído hablar de ellos.

La página web que queremos recomendaros hoy trata sobre los flexi, unos discos de audio con un origen un tanto peculiar el cual os relataremos a continuación, al igual que la labor recopilatoria de un ciudadano estadounidense con este material.

Los flexi fueron un pequeño soporte sonoro de un tamaño de 7 pulgadas, el hermanito pequeño de los discos de vinilo que todos conocemos. Se comenzaron a fabricar en los años sesenta, y su uso principal siempre fue el de utilizarlos como una suerte de ‘anuncios sonoros’: se incluían en todo tipo de productos como regalo, y su función generalmente era la de ser usados como una vía publicitaria alternativa: desde difundir una promoción temporal en una cadena de comida rápida, hasta la de dar a conocer el nuevo single de un grupo de música.

La web que hoy nos atañe muestra un archivo sonoro de contenido que se podía encontrar en estos flexi-disc.

Este sitio web creado por Henry Lowengard nos muestra una colección privada de estos flexi discos. Incluye cualquier clase de contenido, desde anuncios de gasolineras, hamburgueserías, felicitaciones navideñas de los Beatles a su club de fans, e incluso audios de revistas para adultos de los años 70.

Este espacio es un rincón personal del creador, el cual es un ávido coleccionista de estos discos.

No busca ser un compendio recopilatorio de todos los flexi discos jamás realizados, sino que se limita a compartir el material sonoro que el colecciona con cualquiera que desee escucharlo.

El interfaz de la web es un tanto arcaico (algo entendible ya que la página no es actualizada desde 2011), pero de la misma forma hace que el acceso a su contenido sea muy sencillo e intuitivo: en la página principal aparecen las categorías según las cuales el autor ha ordenado sus discos, al hacer click en una nos aparecen los discos de esa categoría, y al clickar en uno de ellos podemos acceder al audio que este contiene y a una breve descripción o historia sobre de dónde proviene ese disco.

En algunas de ellas se incluyen imágenes adicionales que muestran algo que también era parte de la promoción, como es el caso de un mapa de Disneyland, que servía como un juguete de recuerdo para los niños que visitaban el parque en la década de los 60.

Las categorías por su parte también son bastante claras: de izquiera a derecha y de arriba a abajo son “presentaciones”, “música pop”, “anuncios”, “felicitaciones/postales”, “para niños”, “vacaciones”, “grabaciones en metal”, “grabaciones personales” y “todo lo demás”. Bastante directas en cuanto a su contenido.

De igual manera este archivo cumple la función de preservar el contenido de estos flexi: eran utensilios que estaban pensados para tener un uso breve, así que la durabilidad de estos era muy inferior a la de los vinilos de la época. El grabar y digitalizar todo esto nos da una oportunidad a los que no hemos vivido aquella época de conocer y escuchar esta pequeña colección desde cualquier parte, cosa que si debiésemos hacer por el medio analógico nos saldría algo caro: al ser tan frágiles y tan poco duraderos, los flexi en buen estado alcanzan a día de hoy precios muy altos para las personas que los coleccionan.

En lo personal la visita a esta web me parece bastante disfrutable. La combinación de ver el estilo artístico de las portadas de revistas o del sobre de cartón que contenía estos flexi, además del audio que suena y el contenido de este provocan una sensación de máquina del tiempo. Nos da una vista rápida a numerosos apartados de la cultura pop estadounidense entre las décadas de los sesenta y los ochenta: E.T. el extraterrestre, campañas electorales de Nixon o invitaciones a un concesionario local de Chevrolet. Todo ello con mecanismos publicitarios, estilos de narración y música que en la actualidad han sido abandonados. Para una persona que haya vivido una época cercana puede hacerle recordar con nostalgia esos elementos de la cultura pop de antaño, y para los que como yo no hemos vivido nada cercano a ello, descontando alguna película o alguna canción en concreto, nos puede servir como un pequeño viaje al pasado. También como una opinión subjetiva, me ha parecido sorprendente lo bien que se ven las ilustraciones, serigrafías y demás elementos artísticos de estos productos, teniendo en cuenta que se solían regalar a clientes o compradores y que eran productos de una baja calidad producidos en masa.

A todo aquel que le haya picado la curiosidad puede consultar este sitio web en este enlace, y espero que lo encontréis tan divertido como yo.

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