La autora relata su relación artística con György Kurtág y su búsqueda de una interpretación basada en la expresividad, la emoción y el movimiento corporal. A través de la adaptación de sus obras para saxofón y del contacto directo con el compositor, desarrolló una interpretación personal y natural.

Xelo Giner
1 octubre 2026
Share Button

La música de György Kurtág está íntimamente ligada a la expresividad y a las emociones. Como señala Bálint András en una entrevista al compositor, el universo espiritual que nutre el pensamiento musical de Kurtág queda reflejado en creaciones que poseen una sensibilidad refinada hasta el extremo.

Con el objeto de poder interpretar su obra, y dado que su catálogo no incluye ninguna pieza original para saxofón, fue necesario proceder a la transcripción. La obra que me impactó profundamente y que me inspiró para realizar este camino fue In Nomine - all’ongarese. Decidí escoger el saxofón barítono precisamente por la similitud de tesitura, la riqueza armónica y el color grave que adquieren el corno inglés y el barítono al ser interpretados. Su estudio me permitió conocer el origen de la expresividad y de la sensibilidad del autor, al tiempo que me adentraba en su universo sonoro.

Mi propia experiencia, junto con el contacto directo mantenido con el compositor, me llevó a identificar los ejes que vertebran su interpretación: la aplicación gestual y el movimiento corporal indispensable. A través de su estudio, este movimiento se vuelve inevitable, revelando el enorme impacto que produce en la percepción de la expresividad por parte del público.

 

Mi relación con György Kurtág

La obra In Nomine - all’ongarese de Kurtág fue todo un descubrimiento para mí. Aunque describirla es difícil, podría decir que posee una sensibilidad extrasensorial, realmente exquisita, y de un fuerte impacto expresivo. ¿Qué podría decir de su música que no se sepa? Como decía el propio György Ligeti, íntimo amigo suyo, su música es de una «sencillez compleja». Y en palabras del propio Kurtág, la música «habla», cuenta muchas cosas y tiene la misma sintaxis que el texto y que la palabra.

Sin duda alguna, una de las experiencias más importantes de mi vida fue recibir una llamada telefónica del propio Kurtág. Desde el primer instante en que escuché su voz, me impactó su significado. Me transmitió que, tras haber escuchado mi interpretación al saxofón barítono de In Nomine - all’ongarese, me dijo: «C’est ça, ma musique. Al interpretar mi obra haces tuya cada frase musical, estás dentro de ella. Cada gesto, cada movimiento es pura naturalidad y expresión. Eso es mi música» (Kurtág, 2015). Años más tarde, en Budapest (2019), añadió: «Tienes una gran cualidad que te caracteriza como músico: al interpretar mi música creas una atención especial, desde la primera nota hasta la última. Encore, bravo» (Kurtág, Budapest, 2019). También he admirado profundamente a su mujer, Márta, con quien entablé conversación y a quien agradecí su escucha y apoyo.

Posteriormente, fui invitada por el propio compositor y pude disfrutar de la extraordinaria experiencia de interpretar la obra en el Palacio de las Artes de Budapest, en un homenaje ofrecido por su 90.º aniversario, tocando para él y para el acogedor público húngaro, y compartiendo escenario con el pianista Pierre-Laurent Aimard y con su hijo.

Más adelante, trabajé de nuevo con Kurtág en Signs, Games and Messages en versiones para saxofón alto y soprano. La última experiencia, y no menos excitante, ha sido la propuesta que el mismo Kurtág me hizo de abordar su magistral obra Kafka-Fragmente (o piezas relacionadas con su universo vocal) para soprano, violín y saxofón alto, junto a Cecilia Bertovich y Maria Bazal. El proyecto fue estrenado recientemente con vídeos creados por su propia nieta, Judit Kurtág, y programado justo un día antes de la interpretación de su ópera en el Palau de les Arts.

Recordar sus palabras me sigue emocionando. En realidad, tal vez no fue tan complicado aproximarme a la organicidad de su música: simplemente me dejé llevar.

Resumen de un concierto en el Festival Ensems a Kurtág por su 100 aniversario

Presenté un programa a modo de homenaje al compositor György Kurtág por su 100 aniversario. La conexión que establecí con él en nuestros dos encuentros en Budapest (2016 y 2019) me permitió acercarme al profundo universo espiritual que nutre su pensamiento musical. Fue el propio compositor quien me propuso adaptar sus composiciones de Signs, Games and Messages (1997-2001) para saxofón. Estas piezas funcionaron como una especie de postrero cuaderno de composición integrado por miniaturas casi siempre reflexivas, que sustanciaron buena parte de las esencias de su ideario estético. Así, el tributo emocional que acumulé en cada una de ellas llegó al público con la justa carga de «naturalidad y expresión» (Kurtág, 2016), convirtiéndolas en pequeñas y breves pinceladas poéticas intercaladas a lo largo de la actuación.

Las obras que preparé para el Festival Ensems y que presenté el pasado 20 de septiembre de 2026 en el Museo de Bellas Artes de València aunaron una serie de micropiezas a modo de esencias concentradas, con elementos conceptuales diversos pero manteniendo un nexo común. Cada una de ellas consiguió encapsular momentos, recuerdos y sensaciones, transmitiendo la esencia de emociones en diferentes estados. El repertorio escogido se completó con los estrenos absolutos de Inés Bádalo, Carlos David Perales, Joan Gómez y Stefano Scarani.

A excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, éste artículo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International Licencia.

Share Button