Volvemos a observar la visión de esta compositora especial que es Diana Pérez Custodio, con una fuerte vinculación con la performance, en este caso su obra Yincana.

Diana Pérez Custodio
1 noviembre 2024
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A menudo comento, medio en serio medio en broma, que mi vida es una auténtica yincana. Mis familiares y amigos se divierten mucho escuchándome narrar, con la mayor dosis de humor que puedo, los patéticos relatos sobre mis andanzas laborales y personales, siempre cargados de vertiginosos giros de guion que, por lo que sea, irrumpen en mi trayectoria vital mucho más frecuentemente de lo que yo quisiera.

es el nombre de mi último espectáculo de gran formato, recientemente estrenado en Algeciras, mi ciudad natal, por Elena Montaña y Patricia Gea sobre el escenario y bajo la dirección de Jesús Barranco[1]. Medio en serio medio en broma, Yincana plantea un recorrido, desde la depresión más oscura hasta la luz, en el que el vehículo son un par de castañuelas. Una cantante (la mezzosoprano Elena Montaña) con la autoestima por el subsuelo se va empoderando en paralelo al avance de sus destrezas como intérprete de castañuelas; pero no está sola, porque su técnico de luces (Patricia Gea) no escatima en esfuerzos por iluminarla, en todos los sentidos posibles, hasta convertirla en un auténtico ser de luz. Las castañuelas no dejan de ser una metáfora, tan clara como absurda, de las herramientas que cada cual busca o encuentra para trabajar en la construcción de una vida plena y deliciosamente única.

El punto de partida de este proceso creativo fue una idea de Elena Montaña. Ella quería hacer un concierto monográfico con algunas de mis obras preexistentes para voz sola. Yo, sabiendo de su virtuosismo tocando las castañuelas (cualidad poco extendida entre las cantantes líricas) y de sus excepcionales dotes actorales, le propuse crear una dramaturgia, incluyendo algunas de esas obras así como una nueva expresamente compuesta para la ocasión y enmarcándolas en una serie de episodios electroacústicos con castañuelas en vivo. Ella aceptó el reto a ciegas. Un año más tarde, en otoño de 2022, le entregué la partitura de Yincana. La estructura de la obra, de una hora aproximada de duración, es la siguiente:

  1. Introducción. Para cinta sola
  2. Y atrás quedó…Para voz sola (1993)[2]
  3. Yincana 1. Para castañuelas y cinta
  4. Contracanto 02. Para voz sola (2010)
  5. Yincana 2. Para castañuelas y cinta
  6. Para voz sola (2022)
  7. Yincana 3. Para castañuelas y cinta
  8. Sardinas en el espejo. Para voz sola (2009)
  9. Yincana 4. Para castañuelas y cinta
  10. Para voz sola y castañuelas (2010)

Así, tras una Introducción que muestra el lamentable punto de partida, la protagonista canta Y atrás quedó… sumiéndose en la más profunda tristeza. Empieza entonces Yincana 1, durante la cual descubre las castañuelas y comienza su primera fase de aprendizaje: la incompetencia inconsciente. Fruto de dicha inconsciencia se cree ya repuesta y se atreve a cantar Contracanto 02; esa obra le pone los pies en la tierra y le prepara para Yincana 2. Transcurre ésta en plena segunda fase, es decir, incompetencia consciente: ella se afana en trabajar para salir del hoyo. Y gracias a eso encuentra la esperanza para abordar la pieza para voz sola Autoayuda. Visiblemente animada tras semejante proeza comienza Yincana 3, en la que se demuestra a sí misma su competencia consciente (fase tercera del proceso de aprendizaje) y luego coquetea con sustancias que le ayuden a sentirse aún mejor. Cae en un profundo y convulso sueño durante el que canta Sardinas en el espejo. Por último, Yincana 4 culmina el proceso de aprendizaje desde la cuarta fase, competencia inconsciente (es capaz de tocar las castañuelas maravillosamente incluso dormida), y supone su despertar a una nueva forma de enfocar la vida, que queda abierta al mundo en la pieza final, esta vez para voz y castañuelas: Bis.

Elena Montaña sintió la necesidad de alguien que la dirigiese y que le ayudase a enfrentarse a una pieza tan peculiar y exigente como la que yo le había compuesto, y Jesús Barranco fue el elegido. Jesús había dirigido previamente mi espectáculo 12 sabores. Ritual, una de cuyas protagonistas era Elena, y tiene la capacidad de comprender mis propuestas como si fueran suyas propias[3]. Y Jesús convirtió todo el proceso en pura mística cotidiana y propuso la intervención crucial de una segunda mujer que acompañase a Elena y construyese la parte física de su empoderamiento. Y entró en juego Patricia Gea, cuya creatividad desbordante dio al conjunto la dimensión cómico-sagrada que Jesús destiló de mi partitura. Con lo que Yincana desembocó en una acción construida por cuatro cabezas y cuatro corazones, y en la que los cuatro trabajamos hasta la extenuación. No quiero dejar de mencionar el imprescindible soporte de la producción de Raft Cultural[4], y agradecer la capacidad de Alegría Muñoz y Bea Sanz para materializar milagros.

Medio en broma medio en serio, Yincana ha sido una revelación para todos los que en ella hemos participado, creadores, intérpretes y público. Ojalá pueda llegar a muchas más personas para ofrecerles un mensaje de esperanza y animarles a encontrar sus propias castañuelas allá donde se encuentren.

Notas

  1. ^ El estreno se produjo el 12 de septiembre de 2024 en el Centro Escénico del Estrecho, sito en Algeciras (Cádiz) en los Boxes de AlCultura, tras una residencia artística de una semana en la que nuestros anfitriones, María Moncada Bandera, Magda Belloti y Ahmed Benattia, nos hicieron sentir como en casa.
  2. ^ https://3epoca.sulponticello.com/vocalizar-el-timbre-2/
  3. ^ https://sulponticello.com/iii-epoca/12-sabores-ritual/
  4. ^ https://raftcultural.com/

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