Una mascletá en Madrid marca la intención política de considerar la capital como un reflejo de todo el país.

Redacción
9 marzo 2024
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Hace unas semanas, las autoridades madrileñas tuvieron la sonora idea de presentar una mascletá en plena capital. Casi 46.000 euros costó la gracia de un supuesto hermanamiento con Valencia (gobernado por el mismo grupo político que Madrid), bajo la burda idea de la que se quiere hacer bandera cultural: Madrid es España y debe acoger las tradiciones de todas sus autonomías.

45.000 euros no es una cantidad enorme para el presupuesto cultural de la capital, pero quizá no haya que atender a eso. Si queremos “sonorrea” –como diría el compositor y artista sonoro Llorenç Barber-, bastaría con hacer una convocatoria para que, si se quiere para toda España, se presentara un proyecto bien ruidoso que no tuviera estas implicaciones políticas que pretenden marcar un discurso cultural totalmente politizado.

Con esa cantidad, de hecho, podrían desarrollarse –vía convocatoria pública- unos cuantos proyectos distribuidos en barrios o pueblos de la comunidad madrileña, seguramente con mucho más interés que una mascletá, que ya existe en Valencia y que está abierta a todo aquel que quiera vivirla. En definitiva, un despropósito más de unos políticos que, sin ser del todo ineptos (pensemos en esa orientación a ganar la batalla cultural), gastan el dinero público a partir de actividades que en absoluto están acordes con ninguna ciudad, excepto la que se las inventa, en este caso Valencia.

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