Fundado en 1991, celebra 35 años como referente estable de la música contemporánea. Más que un ensemble, ha sido motor de creación, estrenos, encargos, pedagogía, proyección internacional y documentación discográfica, consolidándose como una estructura cultural autónoma y resiliente dedicada a impulsar y difundir la música de nuestro tiempo.

Joan Cerveró
2 marzo 2026
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Mucho más que un ensemble

En pleno corazón de Valencia, donde la música vive en cada calle —desde las bandas hasta los festivales— nació, en 1991, una formación destinada a ser referente indiscutible de la música contemporánea en España: el Grup Instrumental de València (GIV). Este año 2026 marca sus 35 años de existencia bajo este nombre, una trayectoria que ha ido mucho más allá de la interpretación: ha sido producción, creación, investigación, pedagogía, internacionalización y documentación sonora.

Lejos de ser una simple orquesta de repertorio contemporáneo, el GIV se ha consolidado como estructura cultural estable en un paisaje donde la “música de hoy” suele aparecer de forma episódica. Su existencia continuada, a lo largo de tres décadas y media, es una rareza y un logro en el panorama español: una formación estable especializada en música contemporánea con temporada propia, estructura profesionalizada, sin vinculación ni dependencia institucional, producción autónoma y una política continuada de encargos y estrenos.

Hablar del GIV es hablar de una infraestructura cultural permanente dedicada a la música de nuestro tiempo.

De Actum a la institucionalización del riesgo

El origen del GIV no puede entenderse sin el colectivo Actum, surgido en los años 70 del pasado siglo bajo el impulso de Llorenç Barber y Josep Lluís Berenguer. Aquella experiencia mezclaba experimentación sonora, pensamiento político y ruptura estética. En paralelo nacía el Festival Ensems, que se convertiría en el principal foco de creación contemporánea en la Comunitat Valenciana.

El tránsito hacia el GIV no fue una simple continuidad generacional, sino un cambio de paradigma: de colectivo experimental a ensemble profesional con vocación estructural, que se inicia con un periodo de renacimiento de Actum cuando entran a formar parte de él Joan Cerveró y José Cerveró-Martínez, en aquellos momentos estudiantes avanzados de música en sus respectivas especialidades de percusión y clarinete. A partir de aquí y junto a Josep Lluís Berenguer —nexo y alma mater del colectivo, que sin embargo abandonaría pronto la interpretación musical— se reúnen en Valencia un grupo de músicos y jóvenes compositores, todos ellos también intérpretes y entusiastas del ambiente cultural, con la intención de continuar y construir un grupo musical capaz interpretar sus propias partituras.

A este impulso renovador se unen primeramente los compositores Rafael Mira, Ramón Ramos, José Antonio Orts, José Miguel Peñarrocha y, como teórico e incondicional, el musicólogo Josep Ruvira, a los que se sumarían posteriormente los compositores César Cano y Enrique Sanz Burguete. Este nuevo grupo de músicos tomó las riendas de la música valenciana de vanguardia, conformó las bases teóricas y técnicas de un nuevo periodo musical, y estimuló y proyectó la continuidad y mejora del festival ENSEMS (a partir de aquel momento y hasta 1994 bajo la organización de la Asociación Valenciana de Música Contemporánea creada por este colectivo) y conformó un nuevo grupo de interpretación con el nombre de Grup Contemporàni de València, bajo la dirección de Manuel Galduf.

En 1991, gracias a una iniciativa de Josep Ruvira, a la sazón nombrado director del Área de Música del IVAECM de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana, se inicia la creación de un nuevo grupo, con nuevo nombre (Grup Instrumental de València), una estructura totalmente profesional y un equipo de gestión propio institucional, en el que Inmaculada Tomás asumió la producción y Jorge García el área de comunicación. La proyección del GIV requería la contratación de un director titular especializado en música contemporánea, puesto para el que fue elegido el pianista y director francés Jean Pierre Dupuy. En este periodo se asientan las bases técnicas y teóricas del GIV actual. Fue la época de las primeras giras al extranjero y los primeros conciertos nacionales, en los que comenzó a cuajar un nuevo rigor interpretativo.

Esta situación se mantuvo hasta 1994 año en que, como suele ocurrir en nuestro país, los cambios políticos y las reiterativas crisis económicas hicieron que esta proyección institucional finalizara, quedando el GIV como un proyecto autogestionado al amparo de sus músicos y su propia iniciativa privada. Fue en este momento cuando Joan Cerveró, director ya asistente del Grup Instrumental de València, se hizo cargo como titular de este.

Desde entonces, el GIV ha atravesado periodos de institucionalización, ruptura, autogestión y consolidación, pero siempre ha mantenido una constante: la defensa activa de la creación contemporánea. Así el GIV surge como un proyecto distinto: profesionalizado, institucional y creativo, con una organización estable de intérpretes, con una visión muy clara: unir interpretación rigurosa con pensamiento estético, promoviendo nuevas obras y ampliando continuamente el repertorio de nuestro tiempo.

El Grup Instrumental de València en el Kings Place (Londres) interpretando la obra “Las siete vidas de un gato” de Martín Matalón, como banda sonora del filme “El perro andaluz” de Luis Buñuel

Un nuevo proyecto: temporada estable y presencia institucional

El nuevo organigrama del GIV demandaba de sus intérpretes una implicación y perfeccionamiento total, así como un gran rigor en la elección del repertorio. Con un nuevo proyecto y una ineludible necesidad de comprometerse, el GIV emprende este periodo con varios retos:

  • Una temporada propia de conciertos, con ciclos regulares en espacios emblemáticos principalmente en la ciudad de Valencia, como son el Palau de la Música de València, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) y otros auditorios públicos y privados que han ido acogiendo su programación durante años.
  • La ampliación de su repertorio dentro de otras disciplinas como la danza, el teatro o el cine.
  • Su adscripción a la programación del IVAM, donde el GIV engarza verdaderamente su actividad con el mundo de la intelectualidad y las artes visuales, en una clara vocación interdisciplinar.

Estas ideas, innovadoras en su territorio natural, impulsaron a que el GIV pasase a ser considerado un elemento imprescindible en la interpretación de música contemporánea en Valencia.

Premio Nacional de Música y reconocimiento

La obtención del Premio Nacional de Música en 2005 en la modalidad de interpretación supuso el reconocimiento estatal a una trayectoria que hasta entonces había sido, en gran medida, una lucha sostenida que validó lo que ya era notorio: el GIV no solo interpreta música contemporánea, sino que la produce, la define y la proyecta.

La supervivencia del conjunto frente a crisis económicas y cambios institucionales demuestra también su resiliencia: incluso cuando su actividad se redujo, el compromiso de sus músicos y directores permitió mantener presencia en festivales y proyectos culturales hasta su reorganización en 2015 y posterior consolidación.

Joan Cerveró recogiendo el Premio Nacional de Música 2005 en nombre del Grup Instrumental de València, entregado por la Ministra de Cultura Carmen Calvo

Ensemble residente de ENSEMS: una relación estructural

La vinculación con el Festival Ensems no es anecdótica ni protocolaria. Su residencia permanente en el Festival Ensems, el más antiguo de música contemporánea en España (fundado en 1978), ha convertido al GIV en un motor interpretativo de la escena contemporánea nacional, siendo a menudo el ensemble encargado de estrenar obras y proyectos comisionados dentro del mismo. El GIV ha sido durante muchos años su columna vertebral interpretativa. No solo ha participado de manera continuada como ensemble residente, sino que ha configurado su identidad sonora. A lo largo de más de tres décadas:

  • El GIV ha asumido en y desde Ensems la mayoría de los estrenos absolutos encargados específicamente para el festival.
  • La recuperación de obras clave del siglo XX.
  • El fomento y la participación en proyectos interdisciplinares.
  • El establecimiento de coproducciones con instituciones europeas.

Ensems no sería el mismo sin el GIV, y el GIV no habría alcanzado su perfil actual sin Ensems. Es una relación simbiótica que ha definido el mapa contemporáneo valenciano y que, en la actualidad, y como siempre por cuestiones de gestión de la política cultural, no mantiene esta colaboración.

Política de encargos y estrenos

Uno de los pilares fundamentales del GIV ha sido su compromiso con la creación viva. En sus 35 años de trayectoria ha realizado centenares de estrenos absolutos y primeras audiciones en España, contribuyendo de manera directa a la creación de nuevo repertorio mediante encargos institucionales para festivales y asociaciones culturales, estrenos absolutos de obras de compositores emergentes y consagrados, como, por ejemplo, sucedió en la XXXII edición del Ensems, donde el GIV cerró el festival con ocho estrenos absolutos encargados por el Institut Valencià de la Música —una muestra clara de su compromiso permanente con la creación musical contemporánea. También ha realizado múltiples ensayos y estrenos en programas dedicados a jóvenes creadores derivados de seminarios como el Seminario Permanente de Composición, cuyos resultados han generado encargos posteriores y grabaciones.

Algunos de los compositores con los que el GIV ha mantenido una colaboración estrecha y han estado presentes en su programación son: Francisco Guerrero, Cristóbal Halffter, Mauricio Sotelo, Alfredo Aracil, Marc García-Vitoria, Benet Casablancas, Héctor Oltra, Luis de Pablo, Marisa Manchado, Alicia Díaz de la Fuente, Sonia Megías, Jesús Rueda, Hilda Paredes, José María Sánchez-Verdú, Ramón Ramos, Tomás Marco, David del Puerto, Javier Darías, Ramón Lazkano, Andrés Valero, Consuelo Díez, Teresa Catalán, Rafael Mira, José Manuel López López, Félix Ibarrondo, Agustín Charles, José Evangelista, Hèctor Parra, José Miguel Fayos, Alberto Posadas, Jorge Fernández Guerra, José Río Pareja, Jesús Torres, Joan Magrané, Gabriel Erkoreka, Carmen Verdú, César Camarero, Alberto Carretero, Elena Mendoza, Víctor Rebullida, Emilio Calandín, Juan María Cué, Óscar Colomina, etc. Por nombrar solo unos pocos de los cientos de compositores y compositoras que han protagonizado sus conciertos, muchas de esas obras como estrenos absolutos e incluso como encargos para el GIV.

Entre los compositores protagonistas internacionales también el número sería excesivo para este artículo, destacando a: Lars Graugaard (compositor residente del GIV en 2017), Ondřej Adámek, Alvin Curran, Iris ter Schiphosrts, Pierre Jodlowsky, Tansy Davies, Arturo Corrales, Miguel Farias, Wolfgang Rihm, Harrison Birtwistle, Alexander Goehr, Leo Brouwer, Magnus Lindberg, George Benjamin, Kaija Saariaho, Marc-André Dalbavie, Philippe Hurel, Mesias Maiguashca, Peter Eötvös, Julian Anderson, Jonathan Harvey, William Duckworth, Philip Glass, John Adams, Steve Reich, Luca Francesconi, Mauricio Kagel, Salvatore Sciarrino, Lera Auerbach, Luciano Berio, William Bolcom, Sofia Gubaidulina, Hans Werner Henze, Arturo Rodas, Magaly Ruiz, Frederic Rzewski, Alfred Schnittke, Valentín Silvestrov, Frank Zappa, John Zorn, Hans Abrahamsen, Aaron Kernis, György Kurtág, Kurt Schwertsik, Brian Ferneyhough, Michael Finnissy, James Dillon, Franco Donatoni, etc.

Durante el estreno de “Sonetos del amor oscuro – Cripta sonora para Luigi Nono” de Mauricio Sotelo, con imágenes de Sean Scully, realizado en el Hospital Real de Granada en 2005 por el GIV, bajo la dirección de Joan Cerveró

Por supuesto también componen el mapa fundamental del GIV compositores imprescindibles como: John Cage, Karlheinz Stockhausen, Edgard Varèse, Igor Stravinsky, Arnold Schoenberg, Arvo Pärt, Iannis Xenakis, Morton Feldman, Manuel de Falla, Anton Webern, Alban Berg, etc.

El GIV no ha sido un mero ejecutor, sino un agente activo en la génesis de muchas de estas obras, participando en procesos de taller, revisión y desarrollo técnico. Su labor ha contribuido decisivamente a consolidar el repertorio contemporáneo español de las últimas décadas.

En sus 35 años de constante actividad la lista de compositores es extensa y demuestra tanto el compromiso con los nuevos compositores nacionales e internacionales, así como la misión de presentar las obras y compositores fundamentales que han conformado la música en el último siglo.

Colaboraciones con solistas y creadores

A lo largo de su trayectoria, el GIV ha compartido escenario con destacados intérpretes nacionales e internacionales, tanto en el ámbito instrumental como vocal, ampliando su radio de acción hacia la performance, la electrónica y las artes escénicas.

Ha colaborado con directores invitados como: Manuel Galduf, José Ramón Encinar, Carles Santos, José María Sánchez-Verdú, entre otros. Con solistas internacionales como: Sophie Wieder-Atherton, Irvine Arditti, Hansjörg Schellenberger, Jane Manning, Ebrahim Omar, Iris Vermillion, Isabel van Keulen, Itxaro Mentxaka, Pilar Jurado, Jacqueline Squarcia, Alexandar Madzar, Iris Vermillion, Ananda Sukarlan, Uli Fussenegger, y muchos otros. Con artistas vinculados a otras músicas, al teatro, la danza contemporánea o el audiovisual, como: Miguel Poveda, Naderi Massud, Carmen Linares, Pitingo, Arcángel, Carles Santos... O de los actores y directores como Irene Papas, José Luis Gómez, Nuria Espert, Darío Fo, La Fura dels Baus, desarrollando proyectos híbridos donde la música dialoga con otras disciplinas. Esta apertura interdisciplinar ha sido uno de sus rasgos distintivos.

Proyección internacional

La presencia del GIV en el extranjero es otro capítulo esencial de su historia. El GIV ha llevado la música contemporánea valenciana y española a diversos países europeos, participando en festivales y ciclos especializados en Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Dinamarca, Rumania, México, Argentina, Venezuela, Cuba, China, etc. Presentando programas, muy especialmente de música contemporánea, en auditorios como el Palacio de Bellas Artes, Sala Nezahualcóyotl, el Auditorio Manuel M. Ponce (FaM UNAM) en la Ciudad de México;  Teatro Odeón de Buenos Aires, Argentina; Gran Teatro de La Habana, Cuba; CorpBanca Centro Cultural en Caracas, Venezuela; Auditorio Kempinski de Shanghai, China; Auditorio del Banco Central de Yakarta, Indonesia; Auditorium de Les Invalides en París, Francia; King’s Place Concert Hall en Londres, U.K.;  Auditorio de San Pietro de Maiella de Nápoles,  Teatro Olímpico de Roma, Teatro Sociale di Como, Teatro Olímpico de Vicenza, Auditorio Giuseppe Verdi de Turín, Teatro Civico de Alghero, todos ellos en Italia; Sendesaal de la Radio de Bremen, Alemania; el Ateneo Rumano de Bucarest, Rumania; Royal Danish Academy of Music en Copenague, Dinamarca;  Casa da Musica en Oporto y el Centro Cultural de Belem en Lisboa en Portugal, y muchos más.

Estas giras e invitaciones internacionales han reafirmado su papel como embajador de la música actual española, llevando repertorio propio y contemporáneo a escenarios de Asia, Europa y América, actuando también como embajador cultural de una generación de compositores, incorporando también repertorio internacional de referencia: Ligeti, Lachenmann, Rihm, Birtwistle, Cage, Maxwell Davies, entre otros.

Entre sus proyectos internacionales destaca su participación en el proyecto Integra – Fusing music and technology, dotado con una ayuda básica de 3,1 millones de euros de los programas Cultura 2000 y Cultura 2007-2013 de la Unión Europea. Este proyecto internacional reunió a seis grupos europeos de nueva música: Athelas Sinfonietta, Copenhagen, Dinamarca; Birmingham Contemporary Music Group (BCMG), Inglaterra, U. K.; BIT20 Ensemble, Bergen, Noruega; Ensemble Ars Nova, Malmö, Suecia; Ensemble Court-circuit, Paris, Francia y el Grup Instrumental de València; diez centros de investigación e instituciones de educación musical superior de ocho países europeos y Canadá: Academy of Music y el Muzyka Centrum Art Society, Cracóvia, Polonia; CIRMMT, Schulich School of Music, McGill University, Montreal, Canada; IEM, University of Music and the Performing Arts Graz, Austria; La Kitchen, Paris, Francia;  Lithuanian Academy of Music and Theatre, Vilnius, Lituania; Malmö Academy of Music, Lund University, Suecia; NOTAM, Oslo, Noruega; Royal Birmingham Conservatoire, Inglaterra, U. K.; SARC (Sonic Arts Research Centre), Queen’s University Belfast, Irlanda del Norte, U.K.

Integra fue un proyecto que puso al Grup Instrumental y a la música contemporánea española en el centro de la actividad europea, un proyecto que promovió una mayor difusión de la música electrónica en vivo y proporcionó a compositores, intérpretes, profesores y estudiantes, las herramientas para interactuar con la tecnología de una manera más intuitiva y musicalmente significativa.

La compositora Elena Mendoza con el GIV durante el estreno absoluto de “Fragmentos de teatro imaginario” en el Festival de Música Contemporánea de Alicante (2009)

Proyecto discográfico y documentación sonora

Durante años el GIV ha trabajado en la documentación sonora de repertorio contemporáneo, tanto en grabaciones dedicadas a compositores españoles, como en proyectos monográficos vinculados a aniversarios o repertorios temáticos.

El GIV ha desarrollado una línea discográfica propia, creando un sello editorial para presentar sus producciones: Rozart, con grabaciones monográficas dedicadas a Francisco Guerrero, Jesús Rueda, José Antonio Orts, Mauricio Sotelo, Helmuth Lachenmann, Magnus Lindberg, Morton Feldman, Amando Blanquer, Robert Gerhard, Alban Berg, Toru Takemitsu, György Kurtág, Lars Graugaard, John Cage, Gustav Mahler, o Rafael Mira; y discos recopilatorios con obras de Raquel Quiaro Sackx, Zhou Long, José Luis Besada Portas, Tan Dun, Juan Pablo Abalo, Juan María Cué, Aurelio Edler, Víctor Ibarra, Oscar Colomina, Guo Wenjing, César Camarero, Voro Garcia, entre otros.

Este trabajo no ha sido solo un ejercicio de difusión, sino una estrategia de fijación de repertorio. Muchas de estas grabaciones constituyen referencias discográficas imprescindibles para el estudio de la música española de finales del siglo XX y comienzos del XXI.

La creación de un sello discográfico propio ha permitido mantener el control artístico de los proyectos y consolidar un archivo sonoro fundamental. En la actividad del grupo, la planificación de futuros proyectos discográficos forma parte del horizonte creativo del GIV, reforzando su papel en la documentación y difusión histórica de la música contemporánea.

Durante un concierto en el Palau de la Música de València

Educación, divulgación y construcción de públicos: labor pedagógica y transmisión

Más allá del concierto, el GIV ha desarrollado una intensa actividad pedagógica como el Proyecto Oïda (curso de composición e interpretación contemporánea), talleres en universidades, cursos y ciclos divulgativos como Entender la música contemporánea y conservatorios, conciertos didácticos para público infantil y juvenil, colaboraciones con museos y centros de arte.

El GIV no solo interpreta música contemporánea: forma intérpretes, crea contexto y construye escucha, ampliado así su impacto social, acercando repertorios complejos a nuevos públicos y consolidando una escucha más informada de la música de hoy.

Presente y futuro

En 2026, el Grup Instrumental de València no es un proyecto nostálgico ni una institución acomodada. Es una estructura madura que afronta nuevos desafíos: relevo generacional, digitalización y nuevas plataformas, ampliación de coproducciones internacionales, encargos a compositores emergentes, integración de nuevas tecnologías y electrónica en vivo, etc.

Hoy, en 2026, el GIV camina hacia nuevos escenarios: encargos a generaciones emergentes de compositores, proyectos interdisciplinares con artes visuales y tecnologías, ampliación de coproducciones internacionales, grabaciones estratégicas para dejar documentado el repertorio del presente, etc.

El GIV representa una anomalía necesaria: una formación que demuestra que la música contemporánea puede ser estable, estructural y socialmente relevante. Su historia —rica en estrenos, colaboraciones, giras internacionales, temporadas estables y grabaciones documentadas— no solo refleja el desarrollo de un ensemble, sino el nacimiento de una cultura de creación continua en Valencia y España. Treinta y cinco años después, su existencia ya no es una excepción. Es un modelo.

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