Esta vez tenemos el placer de encontrarnos con la saxofonista Elisa Urrestarazu, un referente en la interpretación del saxofón de nuestro país y una vez más, una intérprete comprometida que investiga y difunde en sus programas repertorio compuesto por mujeres. Persona extremadamente generosa, infatigable trabajadora e investigadora, ha sido premiada en numerosas ocasiones por su calidad interpretativa, recogiendo en varios CDs algunos de los proyectos en los que se ha hallado inmersa.

Mujeres en la Música
6 octubre 2020
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Elisa Urrestarazu

Asociación de mujeres en la música: Elisa, ¿cómo inicias tus estudios de saxofón? ¿Qué te aporta cómo instrumento?

Elisa Urrestarazu: No tenía clara la elección del instrumento desde el principio y no fue hasta las enseñanzas superiores cuando realmente me cautivó.

Es un instrumento que, a pesar de todo lo que demuestra, aún no se valora en demasía. Tenemos que luchar frente a esa problemática y sin embargo, esa lucha nos hace estimar aún más el saxofón. Aunque es un instrumento difícil, puede aportar muchísimo en todos los estilos. Personalmente, me aporta fuerza, flexibilidad tímbrica y expresividad.

A.M.M.: Diriges y formas parte de proyectos creativos que incluyen la danza, electrónica, literatura y audiovisual, poesía, etc… ¿Qué te aporta este diálogo con otras artes?

E.U.: El diálogo con otras artes aporta un incremento de la creatividad y un enriquecimiento en la expresividad de las obras que integran dichos proyectos.

El repertorio se transforma y deriva en otra concepción según la visión de bailarines, compositores, intérpretes o escritores. Así, deja de ser una pieza originada por un creador único para mutarse en otro concepto. El intérprete, por tanto, tiene más peso, contribuyendo junto a los demás agentes en el hecho musical.

Asimismo, creo que es importante el uso de la multidisciplinariedad para que el arte de vanguardia sea digerido por el máximo número de público. Entiendo y empatizo con el público en el hecho de que se debería suavizar el contenido con otro aporte visual. De todas formas, aunque esté “todo” creado en el mundo multidisciplinar y de vanguardia y no se esté haciendo nada nuevo, si se compara con etapas anteriores, sí podemos aportar pequeños rasgos personales en cada proyecto según la visión de cada uno de los intérpretes. Además, trabajar con otras artes enriquece mucho gracias al contacto con los artistas, al igual que con los músicos de otros instrumentos.

El proyecto conjunto 4×2 y Ómicron XXI con Pilar Rius es gratificante por la colaboración de instrumentos tan diferentes como  saxofón y guitarra, y por el aporte de literatura con música experimental.

A.M.M.: Eres una intérprete prolífica, con varios repertorios en activo y distintas formaciones a cuál más interesante. Women composers, compositores suizos, La senda de las emociones, 4×2- Ómicron XXI , o tu trabajo con el Ensemble Sinoidal, muestran una gran exigencia y cuidado. ¿Es fácil conseguir en nuestro país que tanto esfuerzo tenga un reflejo real en las programaciones de concierto?

E.U.: No es fácil emprender cualquier proyecto y más en los tiempos que corren. Si además se halla inmerso en el lenguaje experimental, creo que es más difícil.

En cuanto a los proyectos “clásicos” también resulta complejo, ya que al saxofón no se le suele catalogar como instrumento “convencional” en los círculos más tradicionales.

No suelo hablar públicamente de mis opiniones, pero pienso que siempre se valora más el trabajo fuera de este país. Por supuesto que no existe un reflejo real del esfuerzo ni una correspondencia del mismo en las programaciones de concierto. Somos muchos los artistas desmotivados en estos momentos por la escasa valoración y apoyo igualitario hacia nuestro trabajo. Y no me refiero únicamente a la situación actual de la pandemia, sino a la de siempre. Nuestra principal ilusión sería llevar a cabo nuestros proyectos y tener la oportunidad de mostrar nuestro trabajo.

No obstante, pese a todos los impedimentos, no vamos a dejar de luchar por lo que nos apasiona.

A.M.M.: La sombra de la influencia masculina sobre tu instrumento es muy alargada….
¿Qué piensas sobre la situación actual de las intérpretes, cuando, por ejemplo, comparas las programaciones y tus colegas masculinos ganan por abrumadora mayoría?

E.U.: Cada vez hay más saxofonistas femeninas. Cuando yo estudiaba éramos minoría, pero cada vez está aumentando el número de intérpretes féminas.

Viendo las gráficas, es cierto que formamos un porcentaje bajo dentro de las programaciones de concierto y este tema invita a la reflexión. Al margen de todo, creo que se debería valorar al artista en sí, sin distinción de género. Yo lo doy por hecho: se ha demostrado que existe la excelencia en los dos sexos

A.M.M.: ¿Qué desafíos técnicos supone el hecho de interpretar varios tipos de saxo en un mismo concierto y qué exigencias se asumen técnicamente al interpretar un repertorio de música contemporánea?

E.U.: El desafío técnico es habituarse al estudio sistemático de varios saxofones, algo que por el estrés de la vida cotidiana supone un esfuerzo extra, pero no imposible. La exigencia técnica al interpretar música contemporánea, se inclina más hacia la dificultad del texto y saber transmitir lo que el compositor pretende (carácter). El trabajo matemático o de solfeo es mayor en estos estilos, así que empleamos más tiempo en este procedimiento.

A.M.M.: El compromiso con la música compuesta por mujeres es una tónica en tus programas. ¿Cómo surge el trabajo Los Seres del Mar. Women composers junto a Cornelia Lenzin?

E.U.: Tanto Cornelia Lenzin como yo habíamos trabajado previamente y de forma individual en la interpretación de compositoras como Decruck, Viardot, Pérez Custodio, Rueff y Jolas, entre otras.

Durante un ensayo de otro proyecto se nos ocurrió la idea. La calidad compositiva de Rebecca Clarke, Fernande Decruck, Lili Boulanger, Clara Schumann, Betsy Jolas, Amy Beach y Germaine Tailleferre es indudable. Asimismo, quisimos mostrar el trabajo de nuestra paisana Reyes Oteo con su nueva versión de Los seres del mar. Así, le dimos un toque malagueño al CD.

A.M.M.: Quien te ha oído en directo, conoce tu minuciosidad, tu talento interpretativo, y tu seriedad a la hora de trabajar. ¿Cómo afrontas la selección de un repertorio de concierto?

E.U.: ¡Muchas gracias! Yo creo que he pasado por todas las etapas: desde las obras que me apetecían sin más, pasando por las que compartían un hilo conductor o temático, hasta las transcripciones que se podían ajustar bien a mi instrumento.

Creo que es importante que nos llene el repertorio que seleccionamos y, en base a alguna obra que nos cautive, ir seleccionado las demás según el lugar o la temática requerida por el proyecto.

A.M.M.: Antes de una actuación, ¿llevas a cabo algún tipo de preparación mental o física?

E.U.: Tengo un poco de estrés antes de salir al escenario, pero es curioso que va desapareciendo en el momento que empiezo a tocar. Claro está que depende del concierto, del público que asiste y de las exigencias del mismo. Necesito, eso sí, estar en contacto constante con el escenario para entrenar esa sensación. Conforme voy teniendo una gira de conciertos seguidos dentro de la misma temporada, voy mejorando la sensación de estrés previa.

Si por diversos motivos dejo de tocar durante una temporada y posteriormente tengo el primer concierto, la sensación es como si volviera a empezar con esa preparación mental. Mi preparación física es hacer un poco de running para descargar adrenalina los días previos. El mismo día me relajo e intento no hacer nada más, únicamente cosas relajantes. En el camerino me aíslo y evito hablar con nadie para concentrarme.

A.M.M.: Como docente en el Conservatorio de Andalucía ¿consideras que las mujeres tienen la misma presencia dentro de las programaciones? ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

E.U.: Parece que poco a poco se genera un movimiento de igualdad en el que se va incluyendo un número mayor de mujeres.

Hay algunos festivales como el de las Noches de los Reales Alcázares de Sevilla, que dedican un espacio a las mujeres compositoras y a la equidad. En los conciertos de la diputación de Málaga también estrenamos el CD Women composers el día de la mujer. Esos son los lugares donde he tocado por motivos de género en Andalucía, y en auditorios de algunos pueblos colindantes.

A.M.M.: ¿Qué te aporta artística y humanamente la docencia?

E.U.: Creo que lo que a mi me aporta la docencia profundiza más en el carácter humano. Se aprende a empatizar, a buscar soluciones rápidas y a comprender la problemática de cada uno de los alumnos dentro de la diversidad individual. Se origina un vínculo bonito.

A.M.M.: Bajo tu experiencia educativa en Francia en el Conservatorio Regional Jacques Thibaud de Burdeos, donde realizaste tu perfeccionamiento, ¿qué consideras necesario e imprescindible en el sistema educativo musical español?

E.U.: Creo que se debería valorar más la música, así como el arte en general. Una vez todos compartamos esa idea, debería llevarse a la práctica tanto en los conciertos como en el ámbito docente. Es normal que, actualmente, a ello le añadamos la problemática sobre la valoración de la música en el futuro, un panorama desolador y nada halagüeño para aquellos que nos dedicamos a este mundo. Después de leer el porcentaje de personas que van a elegir otra carrera por las dificultades económicas que estamos viviendo, desmotiva mucho. Además, el procedimiento para acceder a la docencia es difícil, pero también creo que poco a poco está habiendo movimiento por parte de los artistas, tengamos fe…

A.M.M.: Eres embajadora e imagen de la marca D´Addario Woodwinds España y artista Selmer París. ¿Qué supone a efectos profesionales tal compromiso?

E.U.: Contar con marcas conocidas ayuda al reconocimiento como artista. No obstante, creo que lo más importante es ser constante y demostrar nuestro arte en directo, trabajando de manera individual y exhaustivamente.

Lo más importante es mantener la ilusión y las ganas pese a la adversidad y dificultad. No se puede comparar el concepto de sponsor actual con el de antaño. Hoy en día, existen muchos artistas y, además, la música clásica está en declive.

A.M.M.:  Si se pueden confesar, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

E.U.: Pues a pesar de todo, tengo un primer trimestre muy positivo, sobre todo formado por conciertos que se anularon durante el confinamiento. El 3 de noviembre estaré en Madrid, en Galileo Galilei, Madrid, con Ómicron XXI, junto con Pilar Rius, con obras de Diana Pérez Custorio e Inés Badalo; el 13 del mismo mes, también en Madrid, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con Women composers; el 15 en el Teatro Isabel la Católica de Granada con un concierto para saxofón y orquesta de cámara, con la Orquesta Clásica de Granada; el 3 de diciembre en la Bibliotea Pías de la UNED, vuelta a Madrid, de nuevo con Ómicron XXI y Pilar Rius, con con obras de Arturo Fuentes, Luciano Berio, Mayu Hirano, Jean Christophe Rosaz, Castilla Ávila y Tupibambá; y el 17 en la Universidad de Granada en el Festival Punto de Encuentro, obras para saxofón y electrónica de Sergio Fidemraizer, Sergio Blardony, Enrique Busto, Stefano Scarani y Jose Luis Sánchez.

¡Para el 2021-2022 estamos preparando Cornelia Lenzin y yo, el proyecto sobre compositores suizos!

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