Nuevos recursos instrumentales: la guitarrificación de una nueva generación de instrumentos de viento madera.

Coloret Rodríguez
1 noviembre 2024
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La sección de viento madera es una de las partes imprescindibles de cualquier orquesta que se precie. La riqueza tímbrica de los instrumentos que la conforman es de una calidad innegable y el papel que han tomado en la creación musical es uno  cuya relevancia no debe ser infravalorada. Sin embargo, a diferencia de la sección de cuerda, sus capacidades técnicas y expresivas se ven algo cohibidas por el mecanismo que emplean para realizar las diferentes notas y escalas.

Mientras que para un violín no supone un gran problema realizar un rápido glissando, los instrumentistas de viento se ven enfrentados al desafío que supone colocar en unos meros segundos las diferentes digitaciones de todas las notas de la escala, e incluso entonces, e incluso para los más virtuosos de los concertistas, el resultado sigue sin ser un glissando fluído al hecho. Por suerte para ellos, una de las características más relevantes del ser humano es la búsqueda constante de la innovación técnica.

Este año, de la mano de la compañía Glissonic Instruments, ha salido al mercado internacional por primera vez (desde la invención de la flauta de émbolo) un instrumento de viento madera de frecuencia contínua. Recibe el nombre de Glisotar y su forma, estructura y timbre se asemejan a las de un saxofón soprano. La principal diferencia entre los dos instrumentos es que el Glisotar no tiene agujeros de tono, en su lugar cuenta con una hendidura que atraviesa el largo del instrumento y termina un poco antes de la campana. Los laterales de la hendidura están cubiertos de una lámina de metal que se adhiere a una cinta magnetizada que se estira desde la cabeza del instrumento hasta el pie, donde se encuentran los agarres que la mantienen separada del resto de la estructura hasta que el intérprete la presiona. El instrumento también incluye una única llave que se utiliza para el cambio de octavas.

Este sistema ha sido bautizado por sus creadores como mecanismo “Glissónico”, y lo defienden como el génesis de una nueva familia de instrumentos. La compañía también se encuentra desarrollando variaciones de este instrumento de flauta y de oboe, pero aún no hay anuncios oficiales sobre fechas de lanzamiento ni imágenes prototipo.

Este nuevo sistema de digitación abre nuevas fronteras en la interpretación de los instrumentos de viento madera, convirtiendo el perfeccionamiento de estos en uno mucho más cercano al de los instrumentos de cuerda frotada. También da acceso a un microtonalismo mucho más sencillo de lograr (a diferencia de los anteriores intentos, que consistían en el estudio de decenas de digitaciones secundarias) y genera un gran rango de nuevas articulaciones y efectos, desde los más rudimentarios de los glissandi hasta un nuevo efecto de plucking, cuya descripción es tarea más ardua que su interpretación.

A día de hoy se puede adquirir este instrumento a través de la página web de la compañía, Glissonic, pues se trata de una producción a encargo, pudiendo escoger entre dos modelos, uno con cuerpo de madera y otro de impresión 3D.

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