
Sul Ponticello: Aunque una parte importante de tu actividad está vinculada a la música antigua y al repertorio clásico, también has dirigido obras de los siglos XX y XXI tan diversas como Les Noces de Stravinski, Carmina Burana de Orff, Passio de Arvo Pärt, Dona nobis pacem de Pēteris Vasks o Lacrimae de Francisco Coll. ¿Qué te atrae especialmente del repertorio moderno y contemporáneo?
Francesc Valldecabres: Creo que me ayuda a entenderme porque me hace reflexionar sobre mi época, mi entorno, mi mundo, y me permite hacerlo de forma relativamente global. Me gusta el reto de lo que no conozco por muchas razones y creo que como programadores que somos en cuanto intérpretes debemos asumir compromisos. La lógica nos dice que no tiene sentido no hacer música cercana a nuestro tiempo. Quizás en otras artes es más fácil de ver. ¿Por qué debe ser diferente en la música?
Por supuesto, en el marco del repertorio moderno y contemporáneo hay estéticas con las que me identifico mucho y otras que me atraen en menor medida, como en cualquier disciplina artística. Como músico, creo que en general me atrae el contraste, lo vivo. Me gusta plantear programas que narren y en ese sentido las obras tienen valor en sí mismas y en el programa con las otras. También valoro muchísimo el trabajo común que podemos plantear cuando estrenamos directamente con el compositor en ciertos proyectos.
S.P.: En 2012 asumiste la dirección del Orfeó Universitari de València, fundado en 1947, siendo el orfeón universitario más antiguo de España. ¿Qué objetivos te planteaste al iniciar esta etapa y cómo han evolucionado con el paso de los años?
F.V.: El OUV es una institución coral con casi ochenta años de historia, el coro universitario en activo más antiguo de España y el gran referente coral en València, hoy en día junto a otras formaciones de la ciudad. En ese sentido, el OUV ha gozado de una trayectoria excepcional en un territorio en que la música coral no ha sido suficientemente valorada. Antes de la creación del Cor de la Generalitat Valenciana, el OUV interpretaba todas las grandes producciones sinfónico-corales que se presentaban en València, y ha sido un dinamizador cultural, musical y social para la Universitat de València y en general para todo el Cap i Casal.
No era fácil plantear y, sobre todo, ejecutar cambios en una asociación con tanta historia y tradición. Mis objetivos principales en aquel momento, y ahora, eran entender el OUV como algo más que un coro, actualizar la institución, que fuera capaz de crear proyectos relacionados con la sociedad y el territorio, estrechar y crear nuevos lazos con agrupaciones e instituciones de prestigio y crear sinergias artísticas. También, modernizar el formato de concierto, investigar y dar opciones para creaciones interdisciplinarias y diversificar los repertorios y proyectos. También, flexibilizar la formación. Hoy día el OUV puede ser una formación con 90 cantantes si es necesario para hacer un concierto sinfónico-coral, pero también puede ser un coro de cámara de doce voces para hacer un proyecto de cámara, de música antigua o actual, o para una grabación. El OUV puede hacer muy bien un concierto con cantatas de Bach y colaborar con Obrint Pas, Botifarra o La Maria. Creo que eso es un éxito, porque nos permite asumir nuevos retos y éxitos para la asociación.
Otro objetivo muy presente ha sido el de crear estructura de institución junto a las diferentes juntas directivas con las que he compartido trabajo. La calidad musical es muy importante, pero es imposible conseguirla sin un plan de gestión óptimo. La programación y estreno de nuevas músicas, la formación e impulso de jóvenes intérpretes y la relación con la sociedad valenciana han sido tres objetivos claros. Fruto de todo ello: el Projecte Residències, el Curs CERCANT y los Premis OUV Teresa Oller i Maria Ibars, que conectan la asociación y contribuyen a dar estabilidad en la programación anual. El OUV también ha mejorado mucho su gestión diaria y estabilidad de futuro gracias a la relación con la UV, la GVA, Diputació de València, intensificada en los últimos años gracias a la presidencia de Pedro Díez Sánchez, y al mecenazgo privado, que ha posibilitado la creación de grandes formatos de concierto y proyectos de fuerte calado social, en que se entiende el arte como un elemento transformador.
La programación y ampliación del repertorio histórico del OUV también ha sido otro de mis objetivos. En estos años el OUV ha interpretado por primera vez grandes obras como el Requiem de Brahms, la Novena Sinfonía de Beethoven, la Misa en Fa de Bach, Saint Nicolas de Britten, la Missa y Les Noces de Stravinsky y un largo etcétera, y ha programado su primera ópera. También ha internacionalizado su actividad, con colaboraciones con solistas y agrupaciones de gran prestigio y con diferentes proyectos Erasmus +.
Desde el punto de vista de la elección de programas, siempre me ha interesado hacer aquello que completara la programación global de la ciudad o el territorio y que tuviera cierto valor intrínseco. Dentro de lo posible, huir de los repertorios corales más obvios. He intentado programar estrenos, recuperación de patrimonio musical valenciano y, por supuesto, el repertorio internacional poco habitual.
Hay que entender que el OUV es una agrupación pensada para el alumnado de las universidades y conservatorios valencianos, aunque el OUV es una agrupación intergeneracional, en la que conviven personas muy diversas cuanto a su procedencia, intereses, referentes culturales o formación musical. Todo esto hace que la programación tenga que ser muy ecléctica y que el componente social sea muy grande, conectada a la actividad propia de la Universitat de València.
![]()
S.P.: Con esta agrupación, además de interpretar el repertorio clásico, has impulsado la creación contemporánea mediante encargos a compositores/as y el desarrollo de proyectos interdisciplinares. ¿Qué importancia tiene para ti este compromiso con la música de nueva creación? ¿Podrías hablar de algunos de los proyectos?
F.V.: El OUV ha asumido a lo largo de su historia un sinfín de estrenos de los principales creadores valencianos contemporáneos del siglo XX como Matilde Salvador, Óscar Esplà, Francesc Llàcer Pla, Amand Blanquer, Carles Santos, César Cano y un largo etcétera. Además, ha realizado el estreno en España de repertorios tan importantes como Catulli Carmina de Orff, Te Deum de Kodály, Chichester Psalms de Bernstein, Gloria de Poulenc, Alexander Nevsky de Prokófiev, Threni, de Stravinsky o El canto de los Bosques de Shostakóvich.
En 2014 decidimos dar forma a este compromiso histórico del OUV con el repertorio actual y crear el Projecte Residències, con el que pudiéramos impulsar la nueva creación coral y animáramos a referentes del campo de la composición a escribir para coro. Desde entonces hemos encargado y estrenado veinte composiciones a Francisco Coll, José Vicente Fuentes, Isabel Latorre, Llum Martín, Francisco Carbonell, Amparo Edo, Montserrat Palacios, Ramon Pastor, Isabel Manyes, Pau de Luis y Josep Ramon Gil-Tàrrega y, este año, Joan Gómez Alemany (que acaba de ser nombrado compositor residente para la temporada 2026-27 del Grup Instrumental de València), con su fantástica obra Calix maudit. Algunas de estas obras están editadas o grabadas por Faber Music, Universal Edition, Institució Alfons el Magnànim o el sello Ars Harmonica, y han sido estrenadas en Ensems o en el Festival Serenates junto a grandes intérpretes.
La visibilización de este proyecto también ha hecho que otros compositores como el neerlandés Willem van Merwick, en Cinc Poemes, o el cubano Louis Aguirre, en Sanctus: Oriki y Bembé, contaran con el OUV para estrenar su música, o que incluso pudiéramos interpretar Idmen B de Xenakis junto a Alxarq y Amores en el Festival Ensems.
S.P.: En referencia al repertorio clásico has trabajado algunas de las principales obras del repertorio vocal, como los Réquiem de Mozart, Fauré, Brahms y Verdi, el Stabat Mater de Dvořák, entre muchas otras. Coméntanos cómo ha sido trabajar estas obras y si tienes algún repertorio preferido.
F.V.: La suerte de trabajar con el OUV es que, en algún sentido, este es su repertorio natural. Durante estos años hemos interpretado cerca de veinte veces el Requiem de Mozart, seis veces el Requiem de Brahms, siete veces el Stabat mater de Dvorák, siete veces Dido and Aeneas, casi treinta veces los Carmina Burana, ocho veces el Via crucis de Liszt., seis veces el Requiem de Fauré, etc.
Son obras que se programan solas, que van y vuelven. Poder hacer estas obras de repertorio, que hemos estudiado tantas veces, que tenemos referencias sonoras de grandísimos intérpretes y ver cómo cambia con el tiempo la mirada propia, cómo evolucionan en el imaginario propio, es un lujo. Son repertorios que agradan nada más empezar a ensayarlos. Es fantástico poder hacerlos, pero no considero que tenga un repertorio preferido. Creo que depende del momento.
Aun así, hay obras o estéticas que me atraen mucho, aunque no sean repertorios que pueda hacer habitualmente: Stravinsky, Boulanger, Dallapiccola, Britten, Gesualdo, Falla, Monteverdi, Orlando di Lasso, y me siento completamente identificado desde la adolescencia con Matilde Salvador, Vicent Asencio y todo el Grup dels Jóvens.
S.P.: A lo largo de tu carrera has dirigido y colaborado con numerosas agrupaciones corales e instrumentales. ¿Cuáles han sido, qué experiencias destacarías de ese recorrido y qué proyectos han sido especialmente significativos para ti?
F.V.: La verdad es que me encanta trabajar con grupos nuevos por lo que supone de aprendizaje. Como experiencias especialmente bonitas, el concierto con The Orlando Consort y el OUV estará siempre en el recuerdo por lo fácil que fue el trabajo con ellos en un repertorio como los Scattered Rhymes de Tarick O’Regan, sumamente exigente, y un programa que combinaba, otra vez, música antigua y contemporánea.
Otros conciertos destacables son el Stabat Mater de Dvorák junto a la Orquesta Sinfónica de Hannover y los cuatro conciertos dirigiendo el European Youth Choir junto a Donka Miteva, al igual que el trabajo con solistas como el sopranista Maayan Licht en Messiah y el contratenor Carlos Mena en Stabat mater de Pergolesi, el violoncelista Aldo Mata con el Stabat mater de Nystedt, o las grandes voces como Marina Rodríguez-Cusí en infinidad de programas. Otro de los trabajos del director de coro también es preparar los coros para otros directores. En ese sentido, he tenido la suerte de trabajar con Daniel Reuss, que supuso una clase magistral que no olvidaré nunca, Manuel Galduf, Mireia Barrera, Álvaro Albiach, etc.
También es fantástico trabajar con los grandes grupos valencianos: Spanish Brass, Amores Grup de Percussió, Kontakte, etc. El más reciente, el estreno en julio de Sanctus: Oriki y Bembé de Aguirre, que supuso un reto inmenso para OUV y Projecte SoXXI y se creó un ambiente mágico en los ensayos con el compositor.
![]()
S.P.: Desarrollas una intensa labor de investigación musicológica centrada en la recuperación del patrimonio musical valenciano y de otros territorios. ¿Cómo nació ese interés, qué te impulsa a rescatar estas obras y cuáles destacarías entre las recuperaciones que has realizado?
F.V.: Fue algo muy natural. A los 17 años participé en un concierto en el que se interpretaba una obra recuperada de Pasqual Fuentes Alcàsser (Aldaia, 1721-València, 1768). Me fascinó. A los 20, recuperé yo mismo dos obras de este compositor del archivo de la catedral de València y empecé a investigarlo. Desde muy joven me había fascinado la música del Renacimiento y Barroco. Una cosa llevó a la otra. También me ha interesado mucho la historia valenciana. Creo que nos hemos valorado siempre muy poco como pueblo y tenemos mucha amnesia. Recuperar patrimonio, y en mi caso, del XVIII, es entender más mi presente. Leer textos de villancicos del siglo XVIII te hace entender cuáles eran sus preocupaciones, su visión del mundo.
Si tuviera que destacar algunos proyectos de recuperación en los últimos años destacaría tres dedicados a Pasqual Fuentes: Ab llicència o sens ella dedicado a los villancicos en valenciano del autor (editado por La mà de Guido), Lamentatio, dedicado a las lamentaciones de Jeremías (editado por DBC Estudios) y la recuperación de la Gran Misa a la Virgen de los Desemparados (1767), que llevamos a concierto junto a la Coral de Cámara de Pamplona y de la que esperamos realizar una grabación muy pronto.
S.P.: Como director de la agrupación Música Trobada, trabajáis desde los criterios de la interpretación histórica. ¿Cómo nació este proyecto, cómo ha evolucionado a lo largo de los años y qué lugar ocupa hoy dentro de tu actividad artística?
F.V.: Es un proyecto bonito que empezamos en 2009 tres amigos, la soprano Pilar Moral, la violoncelista Regina Fuentes y yo mismo. Nos conocemos desde la infancia porque cantábamos en la Escola Coral de Quart de Poblet y aunque cada uno ha desarrollado su vida profesional por su lado, el gusto por la música de los siglos XVII y XVIII nos unió desde muy jóvenes y hoy día nos permite mantener actividad conjunta musical y de amistad.
El grupo se centra en recuperación de repertorio valenciano (hasta la fecha llevamos casi un centenar de obras recuperadas y llevadas a concierto de autores como Pradas, Fuentes, Morera, Comes o Vidal), aunque también interpretamos repertorio internacional habitualmente en los conciertos. Hoy en día creo que hemos encontrado un equilibrio fantástico. No es nuestra actividad principal, hacemos los proyectos que realmente nos apetecen y nos resultan interesantes. Por ejemplo, en 2026 hemos creado un ciclo de conciertos con la figura de Jaume I como eje, que nos han servido para recuperar la música de la fiesta de la Quinta Centuria de la Conquista de València y llevar propuestas a festivales en Menorca y Catalunya. Ese tipo de propuestas son las que nos gustan. Además, el grupo mantiene de manera estable un ciclo de conciertos en el Museu de Belles Arts de València y un curso de música antigua en Requena.
MT colabora habitualmente con intérpretes y musicólogos como Carlos Mena, Marta Infante, Marta Almajano, Aurora Peña, Aurèlia Pessarrodona para ofrecer conciertos de la máxima calidad e interés, y ha actuado en el Foyer del Teatro de la Zarzuela, Palau de la Música de València, Societat Filharmònica de València y festivales de música antigua como FEMAP, Vélez Blanco, Peníscola, FestRibAlt de Navarra, des Migjorn Gran, La Vila del Joy, Mazarrón, ProtoFest, etc.
![]()
S.P.: En definitiva y como resumen, tu trayectoria combina la dirección coral e instrumental, la interpretación historicista, la investigación y la docencia, abarcando un repertorio que va desde la música antigua hasta la creación contemporánea. ¿De qué manera dialogan todas estas facetas y cómo se enriquecen mutuamente?
F.V.: En muchos sentidos creo que la música contemporánea y la antigua beben de las mismas aguas en el sentido de necesitar recursos vocales e instrumentales muy parecidos en ocasiones, o en el hecho de entenderlos desde la no tradición directa y abordarlos en ambos casos como nuevos repertorios. Hay mucho de creación en ambos casos y me gusta mucho el hecho un poco “romántico” de tener que ir a buscarlos. Es fácil aplicar soluciones interpretativas de la música antigua al repertorio contemporáneo y al revés. Es verdad que nunca me he considerado especialista, de hecho, es un concepto que no me atrae demasiado, aunque por supuesto busco la mejor preparación y información para abordar cualquier repertorio que hago.
Creo que la investigación es algo completamente relacionado con la interpretación de cualquier repertorio. Desde pequeño siempre me ha podido la curiosidad por las cosas nuevas y que un hilo me condujera a otro sitio completamente diferente. Es un hecho que considero natural e investigar debería ser algo inherente a cualquier profesión. En mi caso, entiendo y hago investigación como un camino que hay que recorrer casi siempre encaminado a la práctica musical, ya sea para la creación del programa o del proyecto o para la interpretación directa. No suelo hacer investigación teórica como tal, pero bebo de ella.
La docencia es un apartado de mi vida que me encanta y que me hace muy feliz. Creo que es un camino natural, aprender cosas nuevas y compartirlas. Después de compartirlas, “dialogarlas”. Si tienes suerte, te vuelven transformadas en una versión mejorada, como en un ensayo.
![]()
S.P.: Para terminar, ¿qué proyectos estás preparando para el futuro próximo y qué retos artísticos te gustaría afrontar en los próximos años?
F.V.: Ahora mismo tenemos por delante un semestre maravilloso con el OUV. Entre septiembre y octubre, en el OUV abordaremos Carmina Burana junto a Kontakte Grup de Percussió en el Teatro Olympia de València y, en octubre, la Tercera Sinfonía de Mahler con la Orquesta Sinfónica de Düsseldorf y la dirección de Adam Fischer, en el Palau de la Música de València y en el ADDA de Alicante. Además, llevaremos a cabo dos conciertos dedicados al Santo Cáliz de València, en los que interpretaremos los encargos de Calix maudit de Joan Gómez Alemany y Imaginatio Valentiae de Llum Martín, además de recuperar dos motetes del siglo XVIII de la catedral de València. En noviembre pondremos en escena Fang, una propuesta para conmemorar el segundo aniversario de la DANA con el Requiem de Fauré e interludios creados por Jesús Salvador Chapi, junto a Amores, la Orquestra de Cambra de Tortosa, el Orfeó d’Aldaia y la coreógrafa Sol Picó, Premio Nacional de Danza. También realizaremos una grabación de recuperación patrimonial sobre la figura de Venancio Clavero para el Ayuntamiento de Requena. En diciembre, haremos el concierto tradicional de Navidad, que este año contará con el prestigioso ensemble vocal inglés Voces8 Scholars, con el que interpretaremos un programa desde el siglo XVI a nuestros días.
El 2027 tiene por delante proyectos escénicos, la Novena Sinfonía de Beethoven, Bach y muchos repertorios más. Por supuesto, nueva música.
Por lo que respecta al futuro, Manuel Galduf siempre nos decía en clase que el concierto más importante es el que tienes delante. Hoy día es muy complicado pensar en proyectos relativamente lejanos. Me gustaría continuar haciendo aquello que realmente me despierte la curiosidad y en lo que siga creyendo. Me encantaría investigar e incidir en la figura de Pasqual Fuentes y el siglo XVIII valenciano, con nuevas propuestas de concierto y grabación, y dedicar más tiempo a los nuevos repertorios. Me encantaría continuar trabajando con danza y en propuestas escénicas, y que combinen música antigua y actual. Tiempo al tiempo.
A excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, éste artículo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International Licencia.

