El autor reflexiona sobre la dificultad de escribir algo significativo en una época de ruido, velocidad y saturación de las redes. Defendiendo la pausa y la reflexión como espacios de resistencia.

Víctor Morató
2 marzo 2026
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Víctor Morató fotografiado por Carles Mercader

Joan y Sergio me proponen muy amablemente colaborar en la revista Sul Ponticello, y acepto el mismo día, sin pensarlo demasiado. Pero luego tengo que ponerme a escribir, claro, y ahí ya no soy tan rápido, por supuesto, ni tan valiente, vaya.

En este tiempo de las redes vivimos rodeados de posibilidades; elegir es un drama, y términos como centrarse, concentrarse y sumergirse en algo parecen cosa del pasado. Todo el mundo a mi alrededor está gritando, yo también grito, gritamos todos para que nos vean, gritamos ¡Mírame! ¡Mira lo que he hecho! ¡Mira quién soy! Pero no hay mucho que ver, en fin, que tenga entidad, quiero decir. En realidad sí hay mucho que ver, muchísimo, es abrumador, agotador, por eso estamos tan cansados. Estamos cansados porque estamos saturados de posibilidades, porque podemos ver, oír y experimentarlo todo en cualquier lugar todo el tiempo y constantemente. Además, con tanto ruido no es fácil destacar, hay mucho fuego artificial, y la violencia, el placer y la estupidez se premian ante la reflexión y la pausa. Y los espacios donde se procura parar y reflexionar un poco se están volviendo inhóspitos, incómodos, pequeños, son ahora lugares de resistencia. Los que habitamos algunos lo estamos viendo. Esta revista probablemente sea uno de ellos.

Con tanto grito quisiera uno un poco de silencio, de ausencia, un poco de nada. Quisiera uno también callar y no tener que decir algo, pero claro, Joan y Sergio me propusieron muy amablemente colaborar en su revista, y acepté el mismo día, sin pensarlo demasiado.

Así que tengo que decir algo, o peor aún, tener algo que decir. Y no es fácil, claro.

No es fácil en medio de esta abundancia y velocidad parar e intentar escribir algo que yo quiera decir, y suponer que alguien lo va a querer leer. Si estás leyendo esto, de hecho, es posible que sea porque he gritado en alguna red social ¡Mira lo que hago! ¡He escrito un artículo! y hayas tenido la deferencia de pasar por aquí, te lo agradezco.

Me comentan también que escriba sobre música y me esfuerzo unos días. Decía alguien que escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura, esta vez no lo he conseguido, pero prometo que volveré a intentarlo para la próxima.

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