Joseba Torre, compositor residente en el décimo aniversario del NAK, Festival de Música Contemporánea de Navarra, fue homenajeado con un concierto monográfico el pasado 7 de septiembre.

Ana Domínguez
11 septiembre 2024
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Toni Sasal

Escribe Remedios Zafra en su libro El entusiasmo que el único añadido que ha servido para diferenciar la afición del oficio ha sido la formación. A veces, el maestro se convierte en una compañía luminosa que marca el devenir del aprendiz. Ese sentimiento, cuando se cultiva y perdura, puede transformarse en agradecimiento y profunda amistad.

El compositor Joseba Torre personifica esa figura de referencia para buena parte del equipo que impulsa NAK, el Festival de Música Contemporánea de Navarra, que este año celebra su décima edición en Pamplona, entre el 3 y el 14 de septiembre.

Miembro honorífico del Centro de Música Contemporánea Garaikideak, no es casual su elección como compositor residente en una efeméride tan especial. En el marco del NAK, ha participado en un encuentro con el filósofo Ramón Andrés y con el compositor invitado Alberto posadas, y el pasado 7 de septiembre, bajo el título Magisterio, articuló un concierto monográfico en Baluarte que integró tres estrenos absolutos de sus Estudios sonoros de tiempo, espacio y materia (para dos acordeones y grabación electroacústica).

“Joseba irrumpió en nuestro desarrollo educativo hace casi dos décadas y nos regaló una formación extremadamente valiosa -explicaba Yolanda Campos Bergua, directora artística del festival, al inicio del concierto-. Las personas que tuvimos la fortuna de asistir a sus clases nos impregnamos de sus lecciones en un escenario en el que podíamos reflexionar, compartir y razonar de manera crítica, conjugando saberes del pasado con las manifestaciones artísticas y musicales más vanguardistas”.

Reflexión, investigación e ilusión

Joseba Torre Alonso (Bilbao, 1968) realizó estudios de composición musical sinfónica y electroacústica y dirección de orquesta de grado, máster y doctorado en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, IRCAM de París, Universidad de París VIII, Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (EE.UU.) y Universidad Pública de Navarra. Actualmente, es catedrático de composición del Conservatorio Superior de Música de Navarra.

Autor de sólida trayectoria, miembro fundador como presidente de la Asociación Vasco-Navarra de Compositores, Musikagileak, ha recibido encargos de numerosas entidades, festivales, agrupaciones y orquestas. Ha obtenido, también, multitud de premios y reconocimientos en concursos nacionales e internacionales como el Premio Nacional de la SGAE, Concurso del INAEM-Colegio de España en París o Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España, entre otros.

Ha impartido cursos, conferencias y participado en tribunales en Europa y Estados Unidos. Ha sido seleccionado en diferentes ocasiones por la Sociedad Internacional de Música Contemporánea (SICM) y por la Tribuna de Compositores de la Unesco como representante estatal.

Festival Nak: Siempre has estado presente en la trayectoria de NAK o como sostén de otros proyectos emprendidos por CMC Garaikideak. ¿Cómo has recibido este sentido homenaje con motivo del décimo aniversario del festival?

Joseba Torre: Una de las mayores satisfacciones que me ha dado la vida es ver cómo una semilla que se planta en el aula sin ninguna pretensión va dando frutos. Recuerdo cómo empezó el NAK. La necesidad de una asociación y de un festival se compartió en clase, en mis primeros pasos en la educación. Ver cómo ha crecido, cómo me ha superado, que consideren que todavía tengo cabida, es para mí un orgullo y solo tengo palabras de agradecimiento. La amistad y el compañerismo son el símbolo del festival desde sus comienzos.

Nak: Después de tantos años de docencia, ¿de qué manera entiendes ese magisterio con mayúsculas que titulaba tu concierto?

J.T.: Para mí es fundamental la idea de que, para componer, primero hay que reflexionar, necesitas un pensamiento crítico de base antes de ponerte a escribir una sola nota. La técnica llega después. Es importante dar cabida a todas las estéticas posibles, dentro de un ámbito crítico y reflexivo.

Por otro lado, mi labor es crear ilusión en el alumno. Cuando llegan lo hacen desorientados. Intuyen que quieren componer, pero no saben por dónde empezar. Dedico mucho tiempo a la reflexión, a la lectura, a analizar sus gustos estéticos para encontrar el menos el hilo del que les gustaría tirar. Si, por ejemplo, te encantan las matemáticas y ese es tu mundo, conéctalas con la música y búscales un sentido compositivo.

Toni Sasal

Nak: El concierto monográfico arrancó con Tiempo de luces, para flauta y grabación electroacústica, compuesta en 1995. ¿Por qué eliges esa obra?

J.T.: Las dos piezas que conforman el concierto siguen una línea argumental y, entre ambas, han transcurrido casi treinta años. Mi primer encargo y el último. Con Tiempo de luces me encontraba en plena formación académica, todavía alumno del conservatorio en París, necesitado del magisterio de mis maestros Alain Bancquart y Gérard Grisey.

Me hacía mucha ilusión empezar con esta pieza porque fue mi primer encargo de lo que hoy es el Centro Nacional de Difusión Musical. Se estrenó en el Festival Internacional de Música de Alicante, que tenía entonces un gran prestigio. Le tengo un cariño enorme, porque gustó mucho, ganó un premio internacional y me abrió puertas. Ha sido un lujo tener a Roberto Casado como intérprete en esta ocasión.

Nak: Estudios de tiempo, espacio y materia es la última partitura que has compuesto. Los estudios 1 y 3 fueron seleccionados por Encuentros de Pamplona-Fundación Baluarte en 2023 y, en esta ocasión, los has estrenado en su versión para dos acordeones y cuadrafonía. El estudio 2 es un estreno absoluto, encargo del NAK. ¿Cuál ha sido tu búsqueda en este caso?

J.T.: No podía dejar de pensar en mis alumnos y en cómo desarrollar musicalmente todos aquellos conceptos que invaden nuestras clases. Hay un nexo común entre la primera y segunda obra, se percibe un proceso de estilización, en el que vas afinando tus recursos y te acabas quedando con la esencia. Esta es una obra espacializada, técnicamente contiene muchos elementos y está sustentada en todo un pensamiento sobre el tiempo, el espacio, en cómo se va llenando la materia…

Pero creo que la obra no se acaba hasta que cada uno le da forma definitiva a través de la escucha. Espero que el público la disfrute, llevar los sentimientos, el espíritu hacia diferentes recovecos de texturas y sonoridades. Pararte unos minutos a escuchar y, desde la serenidad, disfrutar estéticamente.

Tengo que decir que, sin la ayuda e indicaciones de Íñigo Mikeleiz y Ainhoa Quintana en los acordeones, así como de Anne Pérez de Azpeitia, Iñigo Legasa, Ion De Luis y Eduardo Pardo (D.E.P.) en la parte de difusión técnica, no hubiera podido desarrollar esta partitura.

Nak: Uno de los objetivos fundacionales del NAK es facilitar espacios de creación y escucha de obras contemporáneas. En tu opinión, ¿qué parcela debe ocupar la música de vanguardia en la oferta cultural hoy en día?

J.T.: Este es el tema con mayúsculas. La música contemporánea es un espacio de investigación musical, así lo entiendo yo. No espero que sea una música de masas, no puede entenderse solo como ocio, requiere un esfuerzo. El problema es cuando se le niega ese espacio en los grandes ciclos.

Sin la investigación, no habría evolución. Necesitamos del estudio, de la reflexión, del avance técnico para dar pasos, no solo compositivos, sino también en la fisonomía de los instrumentos. Quienes empujan son los autores que se arriesgan, quienes están en la vanguardia de la pintura, la escritura, la música, la filosofía… En estos grandes pensadores y pensadoras nos apoyamos para cimentar nuestras propuestas.

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