El texto critica cómo la música contemporánea institucional en España, ha estado marcada por inercias conservadoras, elitismo y control oficial, limitando la experimentación real. Frente a ello, reivindica prácticas sonoras libres, performativas y heterodoxas, celebrando momentos y artistas que rompen normas y buscan una expresión auténtica, abierta y viva.

Ha sido, pues, imposible un festival democrático. Pero
para las asociaciones de compositores, esta batalla perdida –
la primera de las muchas que tendremos que afrontar – es, en
cierta manera, un triunfo: se ha impedido, al menos, que
prosperase una nueva estafa del continuismo franquista.
Ramón Barce, “Sabotaje a un festival democrático” (La Calle, 1978).
Cuenta la musicóloga Toya Solís, en su explícita tesis sobre la transición de la música académica (‘Los pulsos del cambio’) española, como a través de los documentos inéditos, la hemerografía y las fuentes orales, no llegará a producirse un verdadero cambio frente a una administración lastrada por el relumbrón típico de la dictadura.
El discurso oficial continuista de unos músicos tales como Halffter, L. de Pablo y García Abril cercenó definitivamente cualquier posibilidad de ruptura. Y ello, a pesar de unos Colectivos de Jóvenes músicos compositores quienes pulsaban al modo “Movida Madrileña” cuanto de performance, minimalismos, intervenciones en el espacio público, músicas acción y demás músicas improvisadas o visivas propondrán para unos pobres festivales de eternas músicas sin necesidad de papel ‘couche’ ni vestidos de ‘pingüino’.
Todo lo llenaran unos “cuerpos dóciles” (Foucault), y unas mentes que todavía están dando ‘testimonio’ de unos años ‘de paz’ bien sabrosona para unos cuantos dados al cultivo de una música – en palabras de Francisco Nieva: ABC, 26 septiembre de 1990 - “epiléptica, de soponcio continuo, (que) aburre a las ostras y vive enteramente del encargo ministerial, lo que la llena de ‘petulancia’.
En Valencia, bien pronto, un Ensems que nació para unir lo disímil, y ofrecer lo distante, se llenará por el contrario de docilidad y caros cuartetos, alejando de sí cuanto de extraño se ofrezca. De nuevo una dualidad se impondrá: a mi derecha los escogidos, y a mi izquierda los hijos de cage y demás fluxus que no aman lo biensonante sino lo casualmente sonado. Lo que por más que se nos deje fuera a quienes nos alimentamos de nuestras ganas de ser nosotros mismos, en absoluto disminuirá nuestra determinación de luchar por el mundo que ‘semos’ y queremos.
Y durante tres o más decenios ese será el único ENSEMS que tendremos, un ensems limitado en público, hasta la nada de implicaciones y explicaciones, lo que jugará en contra de lo real sonoro.
Así pues, el Ensems, que nació en 1979, - ¡y nunca en 1978 ¡- comenzó por ser algo vivo y procesual y lleno de cuerpo y vitalidad, pero que a medida que comienza a ser un algo ‘profesionalizado, institucional y creativo’ no sólo interpreta música dicha ‘contemporánea’ sino que: la produce, la define y la proyecta (sic), como así reza la letal música oficial que ha querido ser la “columna vertebral interpretativa”, del gran gurú del pèrfeccionamiento total (sic): ¡oh divinidad sonante ¡.
Por otro lado, todo lo que no sea una victoria total resulta una derrota, y si dura mucho el desgaste es enorme. A la perdida de público – evidente a partir de ciertos momentos del enorme ‘ensems’ – se le suman las heridas con potencial letalidad que acompaña una torpe orientación ordinaria, y extraordinaria pero muy mal explicada.
Por hache o por bé el desgaste del ensems bajo el pensamiento Ruvira/Inmaculada/Cerveró ha sido muy zumbante.
A borbotones…….
“….este mundo expresado no existe fuera del sujeto que lo expresa,
pero está expresado como la esencia….
por eso cada esencia es una patria, un país”.
Deleuze, (1972), “Proust y los signos”.
Es 2016, y va a comenzar la edición 38 del ENSEMS. Por vez primera no va a haber director: un simple equipo técnico se ha hecho cargo de programar un certamen que no ha querido decantarse por una tendencia estética determinada. Un zumbido bien conocido.
Eso libera del ¡perfeccionamiento total ¡cuanto aquí vaya a ocurrir, y a toda su insistente régula.
Se escogen aquí los espacios más emblemáticos de la ciudad, lugares mágicos como La Gallera, los Báños del Almirante, los claustros del Centre del Carme, etc. que cargan con un oscilante código secreto.
Diez conciertos, comisariados por un tal Comelles darán voz – más allá de la esfera académica - a la “creación sonora, rompiendo tabúes estéticos y conceptuales”. A deslumbrar desencallando los locus sonorus.
Avelino Saavedra (Palau de la Música) presentará Drumscapes. Una pieza electrónica y batería a arrojar luz. A continuación Emmanuel Holterbach presentara una obra para feedbach y electrónica.
Santiago López presentará en el Claustro Renacentista del Centre del Carme un trabajo a partir de la diversa tensión de cables en resonancia. Se vive adentro, pues.
El aragonés Luís Tabuenca cerrará la velada con uno de sus trabajos más recientes: gotas de agua en ritmos variables. No es arrogancia esto, sino deseo de decir “eso es lo que soy”. Tenemos que pensar más allá de nosotros mismos.
Y finalmente Montserrat Palacios en los Baños del Almirante, presentará A borbotones.
Performance vocal. Festival ENSEMS. Escoger nuestro deber es mil veces, escoger nuestro destino. Riesgo y curiosidad. Veamos.
Recorrido sonoro en 3 actos:
Acto 1. Vestíbulo o Sala de recepción: Llevo la piel convertida en partitura: brazos, piernas, cuello, cara, dedos, uñas, caligrafía en la piel, cuerpo sonante. Por la cúpula del vestíbulo entran las estrellas de luz que proyectan sus sombras en el suelo y las paredes, el lucernario se expande al cielo, y yo subo una escalera para tocar esas estrellas, subo con una garrafa de agua, en el suelo queda un cubo metálico que recibe el vertido.
Canto al ritmo del goteo del agua, la percusión de esta sobre el cubo de metal acompaña mi canto, ritmo lento a goteo que acompaña glissandi y poco a poco se acelera hasta que el agua queda totalmente vertida en ese cubo mientras estalla el primer grito.
Bajo lentamente la escalera y tomo el cubo que se ha llenado de canto y agua y me traslado hasta la sala caliente, la voz me acompaña como hilos continuos, incesantes y el público camina conmigo hasta el fondo del baño donde se encuentra la sala más pequeña que en tiempos antiguos fuera destinada a la sudoración.
Acto 2. Sala caliente (caldaria): comienzo a poner en ebullición dos teteras silbadoras. Mis armónicos bucales comienzan a confundirse en un discantus de chorro de silbidos a todo vapor. Aquí ocurre la parte central de la obra, la sala caliente estaba destinada al masaje, mi voz aquí masajea los oídos del público, con los silbidos procedentes de ambas teteras creo batimentos mediante la interferencia de frecuencias. El batimento es un fenómeno acústico que se genera por la interferencia que se crea entre dos ondas sinusoidales de frecuencias ligeramente distintas.
Si las frecuencias de las ondas son muy cercanas (batimiento lento), se oye un trémolo mientras que si la frecuencia del batimento es rápido, se percibe un nuevo sonido de esa misma frecuencia. Algunos compositores del s. XX, como Giacinto Scelsi, utilizaron el batimento de frecuencias, pienso por ejemplo en Quattro Pezzi para orquesta de Scelsi, entre otras. El batimento también ha sido utilizado en el arte sonoro, en la música electroacústica y en la electrónica a partir de osciladores de frecuencia, las oscilaciones aquí proceden del agua en ebullición y el trío de ondas sonoras que son perturbadas cuando acciono las gradaciones de calor mezcladas con una voz que sale del cauce y se difractan en el dúo de silbos y la voz. Cuando parece que el sonido ha llegado a su fin, cambio una tetera hirviente por otra llena de arroz.
Sin que el público note la diferencia, me acerco a cada uno de ellos para verter el líquido hirviente sobre sus manos, asustados se aparten, pero quedan sorprendidos al ver que no cae agua sobre ellos sino arroz.
En este momento provoco una nueva caminata hacia la sala fría, el público acompaña mi traslado a la siguiente sala.
Acto 3: Sala fría (frigidarium). En los antiguos baños esta sala solía tener una piscina de agua fría para ello he dispuesto previamente una tinaja grande con agua mezclada con leche como signo de cuidado femenino, dejo caer el albornoz de seda que firme arropa y con un apenas vestido de encaje, me introduzco en el barreño y comienzo a bañarme hasta despintar las notas musicales de mi piel como si arrancara el solfeo, como una limpieza de la norma, del sistema temperado para devenir borbotones, bailo sobre el agua, pataleo y salpico con ella al público, la voz se desborda en una querida laxitud estructural para ser embate y juego, salgo del agua poco a poco y dejo caer las últimas gotas desde un pequeño cántaro de metal que llevo conmigo.
Como al inicio, el ritmo del goteo marca el ritmo del canto, cada vez más lento, desaparece la voz, y tras ella la última gota de leche¡/agua que pronto se hace silencio. Fin de la obra.
A continuación el dúo francés HighFi LoNoise formado por P. Warnecke y L.Larain improvisaran para electrónica y trompeta.
Martí Guillem actuará en la insólita Sala La Gallera, dos recitales a medio camino del circuit bending. La exigencia experimental puede ser ambiciosamente artística: imaginar otras formas de conexión convierten ese algo en una fiesta teatral.
¡Y vaya barroquísmo¡
Carlos Suarez, presenta un paisaje sonoro.
En la Sala Refectori del Centre del Carme proyecto Phonopticon de la mano de Gustavo Costa y el colectivo SONOSCOPIA de Oporto. Improvisación a doce manos. Expresar emociones e ideas desde la calidez y/o la rebelión.
La programación se cierra con un espectáculo audiovisual, donde sonido e imagen forman un todo: Un dulce Amanecer G. Corral y el dúo de electrónica ambiente Combray.
Lo que importa no es “qué” recordamos, sino “cómo” (Lea Ypi)
Es 2017, y tiene lugar el ENSEMS- 39. El gran Voro García, ha sido capaz de implicar un Palau Obert con su Orquesta de Valencia dispuesta a ofrecer músicas nuevas, así como a una Banda Municipal armada con los mejores intérpretes que dispone Valencia entera.
Y es en este contexto que se programa Afectuosament de Barber, un darnos la oportunidad de mezclar mis armónicos bucales - diafonía - y su extensión a los armónicos metálicos de mi campanario portativo (linguopharincampanología), así como los gritos y demás extensiones vocales de la soprano mexicana/valenciana: Montserrat Palacios. O la lectura fonético expresiva de un poeta - músicas habladas - como Bartomeu Ferrando y todavía más: los glissandi de un clarinetísta como Miguel Ángel Marín que conduce el sonar de la orquesta dirigida con dulzura por Carlos Garcés.
Una mixtura de solos que complementan y acompañan (un componer que es más un disponer o proponer) una melodía de un muy romántico Melchor Gómis Colomer, quien fue capaz de solfearnos su HIMNO DE RIEGO. Un himno este - de Colomer a Colomer - hermanado AFECTUOSAMENT con el Barber ‘Colomer’, como lo serán los diferentes espacios de emisión que recorren el intrincado ir y venir de cada una de nuestras emisiones móviles por las avenidas espacio/sonoras del Palau de la Música.
Al tiempo que, en un momento muy especial del himno, toda la orquesta queda enmudecida para que un bombo y un trombón se deseen a sí mismos con delirios de amor, pues Berlioz – amigo ‘íntimo’ de nuestro Gómis i Colomer– nunca se pudo creer que un valenciano pintara sonoramente un ‘amoroso beso de amor’ con un simple bombo y un trombón.
Unos encuentros ´fertiles’ estos que facilitan y engruesan las mezcolanzas sónicas entre bandas, orquestas y arte sónico en su liminar roce de unos y otros.
Posibilitando así ese espabilar de nuevos públicos, tendencias, vanguardias, contenidos y proyectos.
¡que lejos de aquellos petulantes: productos que definen y proyectan las muy letales músicas oficiales ¡.
Es 2018 (ensems-40). La música devino diseño y fotos y exposición, en dónde se mascullan los nombres de Cage, Nacho Criado, J.Hidalgo, Ramón Barce, y ACTUM quien nos regalará unas bellas y fuentes de risotadas: Músicas a distancia, o un Taller de Músicas Mundanas quienes nos darán unas muy ocultas Músicas para Onan.
Es el 2019 (ensems-41) todo un monográfico dedicado a la voz. La voz de un Jaap Blonck, preñado como la voz de Nike Prelevic, de diafonías gozosas, así como las del STIMMUNG (1968) de Stockhausen, obra maestra esta que reinventa la noción de música vocal, al tiempo que recorre la historia sin perder nada de su potencial de subversión poética y candorosamente sexual.
Es 2020 (ensems-41) en el que las más diversas HIBRIDACIONES encarnarán Músicas inusuales a cargo de Kurtag, Ligeti, o nuestro feliz Niño de Elche. Un acostar la tradición a la creación actual que junta formaciones clásicas con otras menos tradicionales, y un mezclar experimentaciones a fin de ver nacer nuevas sonoridades.
Benjamin Britten lo dirá con estas palabras: “aprender es como remar a contracorriente: en cuanto se deja, se retrocede”.
Estamos en el 2021 (ensems-43). La música “como isla, refugio y paraíso”.
el festival recuperará las actividades en la calle. El artista Alberto Bernal y la agrupación Frames Percussion tomarán el Espai d’Art Contemporani de Castelló y la Plaza del Ayuntamiento de València para estrenar la obra #OccupyYourSelf, escrita por el propio Bernal. Durante 12 horas, cinco intérpretes acamparán en cinco tiendas de campaña desde donde defenderán este proyecto que une la música de nueva creación y otros ámbitos artísticos como la performance o la intervención en el espacio público.
Es el 2022 (ensems-44), FINESTRES. Xenakis, Aperghis, M.Aulbert (Meredik Monk - Nina HAGEN). Pero sobre todo: Xenakis: arquitectura de masas y parámetros musicales: transformaciones dialécticas, y todo ello en paraboloides hiperbólicos…un zumbante sol sostenido que se desvanece…de un fff a ppp.
Es el 2023 (ensems-45) A CAU D’ORELLA, ómnibus auditur sonus est que vivit in illa. Todos oyen el sonido que reside en él.
Mi OMBRA, una pieza escrita cuando –1976- por las calles escuchábamos y gritábamos: ¡amnistía y libertad¡. Siguiendo un acorde (4 apoyaturas sin resolver) beethoveniano que aparece siguiendo un esquema Fibonacci (crescendo-diminuendo temporal). Desde entonces hasta hoy ha dormido en un viejo cajón, con su color y su energía toda escrita en el cuerpo, pero guardada con su código secreto, dormido en el desierto: ómnibus auditor sonus est qui vivit in illa. Cuarenta y siete años sin que nadie, de este mi encendido ensems, se fijara en su garra de sombras y gritos.
Es 2024 (ensems-46): 12 de septiembre de 2024
Tengo para mí que la obra de Goebbels “Songs of wars I have seen” lo llena todo con sus alusiones directas a las guerras y a sus violencias ínsitas. Con ellas, la muerte de José Evangelista adquiere vida y voz desde la lejanía y el olvido, o las ‘máquinas musicales autònomas’, de Peter Bosch y Simone Simons (caracterizadas por unos equilibrios inestables en los que el más mínimo cambio puede producir un resultado sonoro impredecible).
Solo que las canciones de guerras, chocabanlo todo como una piedra contra un J. Cerveró, descabezado por el mismo ‘ensems’ mediante un código inoportuno y secreto de ¡vaya usted a adivinar por qué ¡.
Es 2025 (ensems-47). Entra en el foco la personalidad de una mujer, por vez primera una dama va a dirigir el ensems: Beatriz Traver, quien buscara, suo modo, consolidar – con fantasía- un ensems como ‘capital de todas las músicas imaginables’.
Y lo hace, comenzando con un homenaje a quien fue mi profesor Amando Blanquer, (un hombre de bien capaz de corregir al mismísimo Bach de las ‘corales’) y a un desconocido aquí, al inventor lituano, George Maciunas, del movimiento por excelencia del tórrido 68: el FLUXUS. Un hacer creativo este que para Maciunas es “Neodadá in der musik”, esto es: Neo dadá en la música.
Un multilateralísmo, este, el practicado por Traver -peligrosa y costosa ruleta- pero que, sin despeinarse, desnorta al más pringado, por su frenética e insumisa arma existencial: todo cabe en mí incidencia nuclear.
Pero lo que más nos llama la atención es cuando la Traver nos asiste en una PLATAFORMA para charla informativa sobre el renovado “Circuit Valencià de Cultura”, y nos informa que nuestras propuestas han de tener visos artísticos y culturales, y para ello nos aconseja : “¡ que fomenten los géneros minoritarios, nuevos formatos y apelen a nuevos públicos ¡”.
Nuestro país y patria es la oscuridad de lo desconocido, el crecimiento interior, construir el futuro, y el entregarse hermosamente al momento de la epifanía. Romper la piel de la fruta pues.
Llorenç Barber
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