Las orquestas sinfónicas públicas ocupan un lugar central en la vida cultural española como actores e intérpretes del repertorio sinfónico, deciden qué escuchamos, con qué frecuencia y en qué contexto. Observar y analizar sus programaciones es, por tanto, una forma de entender cómo se construye y se transmite hoy el canon musical. Sin embargo, esas mismas programaciones, que deberían reflejar una serie de políticas culturales parecen responder más bien a un simple gusto por la música europea decimonónica.

Concierto de la ONE en pandemia ©RafaMartín
En esta serie de artículos se presentarán los resultados de una investigación llevada a cabo el pasado año 2025. Dicha investigación analizó minuciosamente las temporadas de abono de ocho orquestas públicas españolas, con el objetivo de ofrecer una mirada actualizada sobre lo que está ocurriendo en nuestros auditorios a partir del análisis de las temporadas de dichas orquestas entre los años 2015 y 2025. Se trata de un periodo especialmente relevante, tanto por los cambios estructurales en el sector cultural como por el impacto de la pandemia, lo que hizo más necesario revisar si se han producido transformaciones significativas en los repertorios.
Sin embargo, una primera aproximación a los resultados revela la notable continuidad con respecto a ciertos análisis realizados en décadas anteriores. La programación sigue estando dominada en su mayoría por un perfil masculino de compositor perteneciente al siglo XIX, de tradición centroeuropea y concentrada en torno a un número relativamente reducido de autores que ocupan una parte muy significativa del total de obras interpretadas. Estos hechos, lejos de cerrar el debate, abren nuevas cuestiones que se abordarán en los siguientes artículos: ¿hasta qué punto están cambiando realmente las programaciones? ¿Qué espacio ocupan otras propuestas sonoras menos populares? Y ¿qué factores explican estas dinámicas?
Este primer artículo se centra en el impacto devastador que tuvo la pandemia de COVID-19 en el sector cultural y, de manera especial, en las artes escénicas y la música en vivo. Mientras la sociedad intentaba adaptarse a la nueva normalidad se calcula que estos sectores experimentaron caídas en su actividad del 90% y el 76% respectivamente[1]. Las restricciones sanitarias, los confinamientos y las limitaciones de aforo provocaron una reducción drástica en la actividad cultural con consecuencias económicas y sociales significativas. Con la llegada de 2021 la música comenzó a sonar de nuevo dal niente. Aunque las restricciones de aforo empezaron a relajarse, la herida seguía abierta. Casi la mitad de las agrupaciones y productoras operaban aún muy por debajo de su capacidad productiva un año después del inicio de la crisis. Es probable que la lección más dura que nos dejó este bienio no fue la ausencia de público, sino la visibilidad de una fragilidad estructural que ya conocíamos, pero que la pandemia subrayó sin piedad.
Para las orquestas sinfónicas españolas la pandemia representó un desafío estructural que obligó a redefinir su actividad. Ante la cancelación de los conciertos presenciales las formaciones se vieron empujadas a una digitalización acelerada. El streaming y una actividad intensiva en redes sociales se convirtieron en el único puente con el público. Este despliegue tecnológico resultó insuficiente para mitigar el impacto financiero derivado del cese de la actividad comercial. Al regreso a los escenarios las restricciones sanitarias impusieron la fragmentación de las plantillas, la reducción de aforos y el rediseño de los programas para ajustarse a las distancias de seguridad. Esta reestructuración del repertorio y de los recursos humanos exigió un esfuerzo de planificación sin precedentes. La gestión de una orquesta en tiempos de crisis demostró ser una tarea tan exigente como la propia interpretación musical.
¿Han afectado todas estas circunstancias al repertorio programado por las orquestas? Si es así, ¿de qué manera? ¿Hay forma de medirlo? Estas fueron las preguntas que dieron comienzo a la investigación. Por supuesto no he sido el primero al que se le ocurrió analizar las tendencias de programación de una orquesta. Mi investigación busca inscribirse en una genealogía de análisis de repertorio orquestal en España en la que se encuentran el informe que la Fundación Autor (SGAE) publicó sobre el repertorio de las orquestas españolas[2], los textos publicados por Miguel Ángel Marín López sobre análisis de la base de datos de bachtrack.com[3], el trabajo de Pablo Sánchez Quinteiro sobre la Orquesta Sinfónica de Galicia[4], el estudio sobre la promoción de la música contemporánea desde la Administración Pública de Amparo Civera Sáez de 2010[5] y el análisis de 2017¿Dónde están las mujeres en la música sinfónica?[6] entre otros.
Un gran obstáculo para realizar este análisis es que no existe una base de que recoja el contenido de cada concierto que se programa. Cada obra interpretada por cada orquesta debe ser manualmente introducida en una base de datos antes de analizarla. Existen algunas bases de datos de acceso público como la de bachtrack.com[7] que, aunque muy voluminosa, se centra principalmente en las orquestas del ámbito de Reino Unido y EE. UU. Dicha web es en realidad un portal para anunciar conciertos, óperas y ballets y publicar reseñas sobre cada evento.
El siguiente paso fue elegir qué orquestas iban a participar en el análisis y cuántas temporadas. Elegir todas las orquestas públicas de España hubiese sido demasiado ambicioso para una investigación de este calibre por lo que terminé quedándome con ocho orquestas que consideré representativas del panorama y la geografía nacional: ORTVE (Orquesta y coro de Radiotelevisión Española), OCNE (Orquesta y Coro Nacionales de España), ORCAM (Orquesta y coro de la Comunidad de Madrid), OBC (Orquesta sinfónica de Barcelona y nacional de Cataluña), OSG (Orquesta Sinfónica de Galicia), OSCyL (Orquesta sinfónica de Castilla y León), ROSS (Real Orquesta Sinfónica de Sevilla) y OV (Orquesta de Valencia). Las temporadas analizadas fueron desde 2015-16 hasta 2024-25, de manera que hubiese una muestra de los datos previa a la pandemia, durante los primeros años de la misma, y del periodo posterior hasta el presente (en el momento de la investigación).
Los datos no revelan nada por sí solos. Hay que ordenarlos e interpretarlos de la manera que mejor represente lo que se quiere analizar. En este caso, para estudiar lo novedoso o conservador que es el repertorio de una orquesta, una buena forma de ordenarlos es en función del año de nacimiento de los compositores programados por cada una de ellas a lo largo de los años.

Fuente: elaboración propia
Este diagrama permite intuir la distribución de los años de nacimiento (eje vertical) de cada orquesta (color) en cada una de sus temporadas (eje horizontal). Para entender cómo se distribuyen los datos en estas gráficas, imagina que cada caja es un resumen visual de un grupo de información.
En la caja central se concentra el 50% central de la muestra. La línea que cruza la caja por la mitad es la mediana, que nos indica el valor exacto que divide al grupo en dos partes iguales. Los “bigotes" son las líneas que salen de la caja en sentido ascendente y descendente. Marcan el límite de lo que consideramos valores normales o esperados dentro de esa programación. Por ultimo, los puntos sueltos (valores atípicos) son las excepciones, casos que se alejan tanto del promedio que se consideran fuera de lo común. Cada orquesta tiene asignada un color distinto.
En lugar de ver solo un nombre, la "caja" nos muestra dónde se sitúa la mayoría de los autores. Las aspas dentro de cada caja marcan el año de nacimiento promedio; es decir, nos dan una idea de la "época central" de esa programación. Para facilitar la lectura, estas aspas están conectadas entre sí por una línea. Esto permite observar con mucha claridad la evolución temporal.
Se pueden observar varias tendencias en este gráfico. Lo más llamativo es la bajada generalizada de la media del año de nacimiento de los/las compositores/as en las temporadas 2019-20 y 2020-21. Esta bajada no es un descenso general del año de nacimiento de todo lo programado, si no un cambio en la distribución de la programación. Las cajas de las temporadas 2019-20 y 2020-21 son de las más grandes de todas las temporadas analizadas, es decir, esas temporadas fueron las más variadas en cuanto al año de nacimiento de los compositores. Esta última afirmación no se traduce automáticamente en una mayor variedad de estilos, simplemente, las temporadas incluyeron obras más tempranas de manera habitual.
Otros elementos que llaman la atención del gráfico son lo pequeñas que son las cajas de algunas temporadas, especialmente de la ORTVE y de la ROSS. Una caja de poco rango indica una gran concentración del año de nacimiento de los/las compositores/as programados/as en los años que abarca la caja. La temporada con una mayor concentración del año de nacimiento de los/las compositores/as es la 2022-23 de la ORTVE, cuya caja va desde 1860 hasta 1893. Esto significa que la mitad de su programación había sido compuesta por autores nacidos en esos treinta y tres años. En el caso de la ROSS, sus temporadas incluyen menos conciertos en comparación con el resto de orquestas de la muestra, por lo que es normal que sus medidas de distribución sean especialmente erráticas.
También se puede observar que muchas de las cajas del gráfico se cortan en el año 1770, sobre todo en las temporadas 2019-20 y 2020-21. Hay cortes similares en los años 1756, 1741 y 1685. Esto no es casualidad, es un resultado de la concentración de programación por parte de unos pocos compositores. Al concentrar tanta programación en un solo autor es fácil que el final de la caja (cuartil 1) o del bigote (obra más antigua de cada temporada) sea de uno de estos autores sobreprogramados. En concreto, cada uno de estos cortes de la gráfica se produce por uno de los sospechosos habituales: Beethoven, que nació en 1770; Mozart, de 1756; Vivaldi, de 1741 y Bach, de 1685. Todos estos cortes ocurren en la parte de abajo de las cajas y los bigotes. No parece haber el mismo comportamiento uniforme en la parte superior del gráfico por lo que se puede afirmar lo siguiente: Cuanto más antiguo es el repertorio, mayor concentración del mismo en unos pocos autores y cuanto más reciente, mayor variedad. En el siguiente artículo se desarrollará más este fenómeno de concentración y la importancia que tuvo 250º aniversario del nacimiento de Beethoven en 2020.
La arquitectura de estas programaciones revela una jerarquía clara: el siglo XIX es el núcleo de todas las programaciones, con “estrellas invitadas” de los siglos XVIII, XVII y XX. Si eligiésemos aleatoriamente una obra de un concierto cualquiera de la muestra, la mitad de las veces estaría escrito por un compositor nacido en el s. XIX. En el siguiente artículo veremos cuáles son los compositores favoritos de cada orquesta analizada e intentaremos darle una explicación a la bajada de la media del año de nacimiento de los compositores programados en 2020.
[1] Murciano, M., & González Saavedra, C. (2021). Industrias creativas y culturales en España: Efectos de la COVID‑19 sobre la economía y el empleo cultural. Monograma Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, (9), 187-210. https://doi.org/10.36008/monograma.2021.09.2118
[2] Martín Arcos, C., & Gutiérrez del Castillo, R. (2003). El repertorio de las orquestas sinfónicas en España. Fundación Autor.
[3] Marín López, M. Á. (2013). Tendencias y desafíos de la programación musical. Brocar. Cuadernos de Investigación Histórica, (37), 87-104. https://doi.org/10.18172/brocar.2539
Marín López, M. Á. (2018). Challenging the Listener: How to Change Trends in Classical Music Programming. Resonancias: Revista de Investigación Musical, 42, 115-130. https://doi.org/10.7764/res.2018.42.6
[4] www.psanquinblog.wordpress.com
[5] Civera Sáez, A. (2010). La promoción de la música contemporánea desde la Administración Pública. Universidad de Valencia.
[6] Gutiérrez del Castillo, R., Pastor Eixarch, P., Borja Berenguer, M., & Sánchez Albardiaz, S. (2017). ¿Dónde están las mujeres en la música sinfónica? Asociación Clásicas y Modernas. https://fundacionsgae.org/publicacion/donde-estan-las-mujeres-en-la-musica-sinfonica/
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