
Sul Ponticello: ¿Cómo nace la idea de crear Klang Company y qué necesidad artística queréis cubrir con esta nueva plataforma?
Asier Puga: Javi y yo llevábamos ya un tiempo con la idea de formalizar nuestro trabajo e intereses comunes en un colectivo artístico.
En mi caso más personal existen dos factores que han impulsado la creación de Klang, por un lado, la enorme libertad que Enigma y el Auditorio de Zaragoza siempre me han dado a la hora de diseñar y crear los nuevos programas de cada temporada. Esta libertad a la hora de programar me ha permitido profundizar y experimentar con mis intereses como músico y como artista. En este sentido, ha habido un segundo encuentro decisivo, y es el encuentro con La Ribot. Conozco a La Ribot desde 2022, y el tiempo de trabajo, conversaciones, ensayos, viajes, etc. ha sido fundamental para conocer una parte de mí que, intuía que existía, pero no había desarrollado. Por ello, Klang ha sido como un pulmón para mí, un espacio donde el límite es la imaginación.
Javi Yond: Klang nace de una necesidad de empezar a construir un marco propio donde el sonido sea el eje, pero no el límite. Tanto Asier como yo veníamos de contextos distintos pero con un objetivo común: había que darle salida a muchas de las ideas que se quedaban a medio camino porque los formatos tradicionales no nos permitían cruzar lenguajes con libertad real.
Más que crear otra compañía, queríamos generar una estructura flexible, un colectivo, que permita pensar cada proyecto desde cero. Klang es una herramienta para eso.
S.P.: Klang Company reúne perfiles muy distintos: dirección musical, artes visuales, musicología, gestión cultural, etc. ¿Quiénes son sus miembros y cómo se articula ese trabajo de manera colectiva?
J.Y.: Klang se construye desde cuatro perfiles bastante distintos, pero muy complementarios: Asier, como director de orquesta y creador escénico aporta a Klang la dimensión artística; Esther Cabezos es musicóloga e ingeniera, con amplia experiencia en la administración, gestión y coordinación de proyectos artísticos; Juan Vacas es gestor cultural que trabaja en el ámbito de la música contemporánea y el arte sonoro; y por mi parte, como artista visual, siempre me he movido entre la creación audiovisual, el diseño gráfico y la fotografía, entre otros. En Klang, sumo a mi actividad la de director técnico.
S.P.: ¿Qué diferencia a Klang de otras compañías o colectivos que trabajan con música contemporánea y artes visuales-escénicas?
A.P.: No nos pensamos tanto en diferenciación como en complemento. Una compañía que se posiciona precisamente en ese umbral, en ese lugar de intersección donde lo musical empieza a fusionarse con otras cosas. Lo que siempre me han interesado son los márgenes, y Klang surge de ahí.
J.Y.: Creo que la diferencia principal está en que no partimos de una disciplina que luego se “expande”, sino que pensamos todo desde un lugar híbrido desde el inicio.
No nos interesa ilustrar música con imagen ni acompañar imagen con sonido. Nos interesa que ambos lenguajes se construyan juntos y se afecten mutuamente. Y también hay algo importante en cómo producimos: cuidamos mucho la parte estructural, los tiempos, los equipos… porque muchas veces ahí es donde estos proyectos fallan.
S.P.: El primer proyecto de Klang Company se presentó en la Semana de la Moda de París, en el Palais de Tokyo. ¿Cómo surge esta colaboración y en qué consiste?
A.P.: En noviembre me contactaron desde la casa de alta costura Akris para saber si estaría interesado en diseñar, en hacer la dramaturgia musical para uno de sus desfiles. La moda siempre me ha interesado, especialmente Alexander McQueen o actualmente Matières Fécales, y poder participar directamente en una, era una gran oportunidad.
Nos explicaron algunas cuestiones relacionadas con la colección, la duración del desfile, etc. Y nos pusimos a trabajar. Han sido cuatro meses intensos que culminaron en el desfile en de París.
J.Y.: Para la selección musical, entre otros, hemos colaborado con Carlos de Castellarnau y con Jorge Casasnovas. Esto es algo muy importante para nosotros, ya que desde Klang queremos impulsar y apoyar a los creadores actuales. Que la compañía sirva para tender puentes.
S.P.: ¿Creéis que hoy vivimos un momento especialmente fértil para los proyectos transdisciplinares, y repensar la relación entre sonido, imagen, escena, etc.?
A.P.: Sí, pero no tanto porque el momento ofrezca alternativas en ese sentido, sino más bien por la falta de las mismas. El sector de la práctica musical, especialmente en España, se ha vuelto en los últimos años tremendamente conservador, y eso produce una sensación de agotamiento, de agotamiento de las ideas, de las propuestas, del sentido de una práctica musical que se sustenta en la repetición de un canon exhausto.
En Klang queremos recuperar esa sensación de exploración lúdica que existía en los 60. De esa mezcla sin complejos, a veces más acertada, otras menos, pero que produjo una de las décadas más interesantes y más fructíferas por todo lo que conllevaba de reflexión sobre la práctica artística propia.
Por otro lado, desde Klang no entendemos que el sonido tenga que estar constantemente acompañado de otros elementos visuales o escénicos. Para nada. En la actualidad, la tecnología nos permite poder hacer infinidad de exploraciones sonoras y musicales desde nuestro propio ordenador, y precisamente por ahí también queremos explorar. Internet es también una sala de conciertos.
S.P.: Uno de vuestros próximos proyectos se inspira en Treatise de Cornelius Cardew. ¿Qué os atrajo de esta partitura gráfica tan singular y cómo tenéis pensado desarrollar el proyecto?
A.P.: Treatise surge de un deseo personal de explorar, de la forma más intensa posible, las posibilidades de la interacción de la música con otras disciplinas, algo que había estado haciendo con los programas expansivos que he desarrollado en los últimos años, donde las obras instrumentales se combinan con grabaciones, películas, recitados, performances, documentales e incluso fragmentos televisivos, conformando un ecosistema que dialoga con la realidad contemporánea.
En los años 60 Cornelius Cardew comienza a crear la que será una de las más ambiciosas partituras gráficas de la historia, con más de 193 páginas. Cuando volví al Treatise de Cardew rápidamente pensé que podría ser la oportunidad ideal para traducir su propuesta a un lenguaje sonoro, musical, pero también escénico. Por ello, vamos a contar con la bailarina La Merce, quien a través de su trabajo explora corporalidades, poéticas, y narrativas disidentes a las identidades binarias; con el actor e iluminador George Marinov; y con el Grupo Enigma.
La obra, de una hora de duración, está pensada para espacios no convencionales, tanto al aire libre como espacios cerrados, donde la música instrumental y electrónica de Wagner, Bach, Radigue, Tenney, Oliveros, etc. entra en diálogo y superposición con la danza, la performance, u otras prácticas cercanas a la instalación. Bajo el impulso de Cornelius Cardew, las fronteras entre disciplinas se disuelven para dar una nueva interpretación a una de las partituras más singulares del siglo XX. Ese es el propósito de este nuevo Treatise: explorar los límites de una partitura desde la imaginación compartida que articula nuestra historia y realidad contemporánea. Porque, como recuerda el ensayista Ramón Andrés, toda imaginación comienza por el oído.
S.P.: ¿Qué papel tiene el público dentro de vuestras propuestas? ¿Buscáis cambiar su forma de escuchar y ver?
A.P.: Nuestra aspiración no es otra que la de compartir. De poder crear un espacio que nos permita, tanto a nosotros como intérpretes y creadores como al público, de encontrarnos habitando las infinitas posibilidades que nos ofrece el sonido.
J.Y.: No buscamos que el público “entienda” algo concreto, sino que se sitúe de otra manera frente a lo que está viendo y escuchando. Nos interesa generar una atención distinta, más activa. Que el espectador no sea pasivo, pero tampoco forzado a participar de forma evidente. Es más una cuestión de percepción que de interacción directa.
S.P.: Otro de vuestros próximos proyectos parte de dos conferencias de John Cage, en colaboración con Llorenç Barber y Montserrat Palacios. ¿Qué os interesa de estos textos hoy y cómo se realizará el proyecto?
A.P.: Con Llorenç y Montserrat, junto a la admiración artística que les tenemos, nos une una relación de amistad. Cuando estábamos pensando qué proyectos podríamos realizar, rápidamente la idea de hacer algo con ellos nos vino a la mente. Por otro lado, John Cage es una figura fundamental, no solo para la historia de la música, sino para el arte en general. Su influencia está muy patente en multitud de artistas, desde Jonas Mekas, hasta Robert Wilson, Andy Warhol, etc.
De Cage solo se conoce una superficie de todo su catálogo, y por tanto, de su complejidad como artista. Su trabajo de escritura era una práctica creativa más para él, como quedan patentes en sus numerosos libros, entre los que está Silence, libro que recoge sus célebres Conferencias sobre Nada y Conferencia sobre Algo.
J.Y.: La propuesta que estamos desarrollando con Llorenç y con Montserrat se titula Músicas Habladas, y como el propio nombre indica, se basa en experimentar la dimensión sonora del lenguaje. En esta propuesta, las conferencias son leídas de forma convencional, en otros el discurso se transforma y se articula como si de un coral se tratase, mientras que en otros momentos todo se convierte en una nube sonora de palabras, sonidos u onomatopeyas. De este modo, la escucha deja de ser un gesto pasivo para convertirse en el verdadero eje de la experiencia, tanto para quienes interpretan como para el público, que es invitado a habitar los tiempos, las pausas y los vacíos que atraviesan el discurso.
S.P.: Si tuvierais que definir Klang Company en una frase, ¿cómo lo haríais? ¿Y cuál es vuestra hoja de ruta para el futuro?
El futuro tiene que ser diferente. Esa frase ha sido y es nuestra motivación vital, y de la que surge Klang. Cage también lo decía en uno de sus poemas mesósticos:
"the past must be Invented
the future Must be
revIsed
doing boTh
mAkes
whaT
the present Is
discOvery
Never stops”
John Cage
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