En esta investigación, dividida en tres entregas, se analiza la música de José Luis Turina y las tecnologías musicales y escenográficas de la Fura dels Baus empleadas en D.Q. Don Quijote en Barcelona. Este trabajo está constituido principalmente por el análisis musical de la ópera D.Q. en Barcelona. Además, se explica el sistema FMOL creado por La Fura del Baus para la obtención de música por ordenador, así como las tecnologías multimedia utilizadas para la puesta en escena.
Introducción
D. Q. en Barcelona es una ópera compuesta por José Luis Turina, Justo Navarro y La Fura dels Baus. La obra fue desarrollada a finales del siglo XX cuando la forma de interpretar ópera había cambiado por completo.
Una de las mayores influencias que tiene la ópera es Wagner y su concepto de Gesamtkunstwerk, ya que tanto Turina como La Fura utilizan este concepto a la hora de crear. En el segundo acto de esta ópera se puede observar la idea del arte total, llevando a extremo los elementos que hay en el escenario, el uso de vídeos y espejos que amplifican lo que pasa. Además, La Fura dels Baus está muy influenciada por diferentes géneros teatrales como teatro de Artaud, o teatro de la crueldad, donde se enfatiza el lenguaje gestual, los efectos de sonido y luces, y el decorado[1], algo que destaca en D.Q. en Barcelona. Otras influencias fueron el happening y la performance y el Teatro Independiente Español de la segunda mitad del siglo XX, compañías como Els Joglars, Comediants, uno de los máximos representantes del llamado teatro fiesta, o Grup 69.
Por otro lado, la ópera había sufrido diferentes cambios como la maquinaría que se utilizaba, así como la ubicación donde hacer la representación a lugares más industriales y accesibles a todo el público. Además, una de las tendencias era representar óperas tradicionales desde otras perspectivas más acordes con la sociedad llegando así a mucha más gente. Otros grupos independientes, como Neue Oper Wien representaron óperas de estreno de Ligeti y de Britten entre otros. Un gran logro para la ópera fue la capacidad de conservarse mediante DVDs.
En el ámbito de la música, desde mediados del siglo XX, las tecnologías han alcanzado cada vez más importancia y, a raíz de esto, el mundo de la composición y de la interpretación ha sufrido grandes cambios en el pensamiento artístico ya que se han creado sonoridades híbridas entre lo humano y lo tecnológico. El teatro se llenó de propuestas multimedia, con monitores y vídeos en directo. Se empezó a relacionar el teatro con el cine. La tecnología ofrecía y ofrece nuevas herramientas creativas como la tecnología digital, los hologramas o la robótica[2]. Un ejemplo de esto es el concepto de Cyborg que crea la Fura dels Baus en sus obras.
D.Q. en Barcelona es una ópera futurista sobre Don Quijote. La historia que se cuenta en esta ópera es una suposición de lo que sucede en la Cueva de los Montesinos en el libro cervantino. Desde el punto de vista dramatúrgico, cuando Don Quijote sale de la cueva y comienza a contar una historia descabellada, en realidad está ocultando lo que sucede en el segundo y el tercer acto de esta ópera, porque hasta para él es una auténtica locura todo lo que ha vivido[3].
Análisis musical de la ópera D.Q. en Barcelona
La ópera D.Q. en Barcelona es una obra que parte de la idea de crear una versión libre del personaje de Don Quijote, lo importante no es contar una historia si no cómo contarla. Según el propio Turina: “Así como El Quijote era parodia de las novelas de caballerías, la ópera de La Fura es parodia como ópera en sí misma, y juega e ironiza con las características formales del género operístico y con referencias a otras óperas.” (Molpeceres 2010).
Es una ópera que se aleja de cualquier concepto tradicional de la ópera y pretende renovar el género, introduciendo innovaciones y avances en música, imagen, puesta en escena y texto, siendo una constante fusión entre lo tradicional y lo moderno.
El proceso compositivo de D.Q. en Barcelona a partir del libreto
El proceso compositivo de una ópera está muy ligado a un libreto escrito anteriormente, pero esta obra siempre ha sido diferente a todo lo anterior, y como consecuencia de ello, el proceso compositivo y creativo no fue siempre el habitual.
La ópera D.Q. en Barcelona nació simultáneamente en sus tres aspectos esenciales: libreto, partitura y puesta en escena. En este caso todo se empezó a generar a partir de la compañía de teatro, La Fura dels Baus.
La Fura venía de crear el espectáculo Mediterrani Mar Olimpic para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, lo cual los llevó a crear e interpretar La Atlántida de Manuel de Falla, que fue su primera experiencia escénico-musical, representada en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Después de esta representación, Gérard Mortier les encargó la escenografía para La damnation de Faust de Berlioz, que se estrenó en el Festival de Salzburgo y supuso la consagración internacional de la compañía en el mundo de la ópera[4].
Como consecuencia de toda esta serie de trabajos sobre un repertorio ya establecido previamente, La Fura tuvo la necesidad de crear una ópera a partir de la génesis simultánea de sus tres aspectos esenciales.
Hay que tener en cuenta que durante esos años se estaban creando en España no una, sino dos óperas a partir de la novela de Cervantes. La otra, llamada Don Quijote, corresponde a Cristóbal Halffter, con libreto de Andrés Amorós y escenografía de Herbert Wernicke, la cual se estrenó en el Teatro Real de Madrid en febrero del año 2000.
En primer lugar, lo que hizo la Fura dels Baus fue contactar con José Luis Turina para la creación musical y a Justo Navarro para la creación del libreto. Durante la primera reunión se estableció que el personaje de Don Quijote debía mantener su esencia, pero fuera de su contexto que establece la obra cervantina. En la siguiente reunión Justo Navarro les explicó cómo sería la obra completa y como estarían los tres actos organizados, al mismo tiempo, les explicó la definición de libro que había creado, la cual es cantada por una de las asistentes a la subasta en el acto I: “Creo que una vez oí que un libro es un objeto misterioso. Pones los ojos en un libro y una voz que no es tuya, y llega de otro tiempo y otro lugar, habla dentro de ti.” (Navarro 2000). A partir de ese momento empezaron 3 años de trabajo que harían su colofón final en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
Durante esos años, como el proceso compositivo era simultáneo, no siempre hubo un orden exacto de libreto-música. En el caso del segundo acto, para las arias de Don Quijote en el Zeppelín, Turina tenía muy clara la idea de componer un aria tonal como representación de la añoranza de Don Quijote a su tiempo, y compuso las arias de Don Quijote con una acentuación y rítmica concreta. Sin embargo, Justo Navarro todavía no había escrito el segundo acto. Como consecuencia de esto, Turina le envió un “monstruo” con números a Navarro para que este pudiera escribir la letra de las arias a partir de la música[5].
La música es esencial dentro de los márgenes operísticos. Fundamenta la escena y da vida al libreto. Turina reconoce que esta ópera fue el momento musical idóneo para materializar su madurez como compositor, su técnica y su estética, así como la madurez de continua investigación de la relación música-texto, ya que la palabra pronunciada y la voz hablada eran y son elementos muy importantes para Turina, porque cuando se habla se producen sonidos en función del idioma, contexto histórico social y el lugar de procedencia. Por ello los personajes tienen en cada nota una sílaba, ese juego es donde se tiene en cuenta la voz hablada para el canto. Además, para Turina, durante el proceso compositivo de D.Q. en Barcelona hubo un enfrentamiento constante entre tradición y modernidad ya que la ópera tiene tambíen esa exposición de lo tradicional dentro de lo actual y moderno.
Una vez terminado el libreto y compuesta la música, La Fura comenzó a preparar la escena que con la que se iba a representar la ópera.
Personajes e instrumentación de D.Q. en Barcelona
D.Q. en Barcelona está compuesta para voces, orquesta y coro. Los personajes principales son Don Quijote, Pasamonte, El Subastador y Presentador, Las Hermanas Trifaldi (una de ellas también es la presidenta del congreso del acto III y Dulcinea), Sancho Panza y los Visitantes.
Por otro lado, el coro de esta ópera es mixto (SATB) de 16 por voz mínimo y la instrumentación es orquestal.
Instrumentación:
Notas
- ^ LICCIOLI, Edi, 2012, Corpues cum figuris. Antropofilosofías e ideomitologías de la naturaliza y corporalidad humanas (con un sondeo en el teatro español contemporáneo) [en línea]. Tesis doctoral. Murcia: Universidad Católica “San António” de Murcia (UCAM). [consulta: 14 febrero de 2022]. Disponible en: https://www.educacion.gob.es/teseo/imprimirFicheroTesis.do?idFichero=uFBcm4lE7Nk%3D Páginas 754-770.
- ^ SAUMELL, Mercè, 2007. El teatro contemporáneo. Barcelona: Editorial UOC. ISBN: 978-84-9788-685-7. Páginas 51-52
- ^ Entrevista realizada por la autora al compositor José Luis Turina el 20 de mayo del 2022.
- ^ IGOA, Enrique, invierno-primavera de 2005. D.Q. Don Quijote en Barcelona, o la creación simultánea de una ópera (La Fura dels Baus - Justo Navarro - José Luis Turina). 12 Notas-Preliminares [en línea]. Madrid: 12 Notas, no 14, páginas 86-95 [consulta: 09 agosto 2022]. ISSN 1138-3984, ISSN-e 2174-8837. Disponible en: https://www.joseluisturina.com/pdfs/dq_igoa.pdf. Pág. 1.
- ^ Entrevista realizada por la autora al compositor José Luis Turina el 20 de mayo del 2022.
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