Entrevista a la premiada y al credor del Moliner International Percussion Composition Award que busca ampliar y difundir el repertorio de percusión.

Redacción
23 marzo 2026
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Entrevista a Augusta Read Thomas

Sul Ponticello: ¿Qué significa para usted inaugurar la primera edición del Premio Internacional de Composición para Percusión Moliner?

Augusta Read Thomas: Me siento muy honrada, humilde y emocionada. Me considero profundamente afortunada de recibir este significativo premio.

S.P.: De las 247 obras presentadas, su propuesta fue seleccionada mediante un proceso anónimo. ¿Cómo caracterizaría su obra ganadora y por qué cree que destacó entre las demás?

A.R.T.: Desde que era una niña pequeña, he compuesto música todos los días. Amo la música con cada célula de mi sangre y amo todo tipo de música por su belleza sublime, invención, colaboración, oficio, claridad, intensidad, elegancia, concisión, perfección, dominio técnico, forma, fluidez, integración, magnetismo, humanidad, espiritualidad, empatía, fuerza, civismo, gracia… ¡y por mucho más!

Crear música personal y llena de matices es el trabajo de mi vida. Me siento bendecida de que Solstice Ritual — Homage to Varèse and Ravel haya destacado ante Moliner y le envío mi gratitud por su apoyo.

S.P.: Ahora escribirá un nuevo concierto para percusión solista concebido para David Moliner ¿Cómo afronta el reto de entablar un diálogo con un intérprete que también es compositor?

A.R.T.: Al componer para un gran artista y compositor como el Sr. Moliner, trabajaré duro para crear un concierto hecho a medida, virtuoso y lleno de alma. La colaboración es un privilegio enorme. ¡Ya estoy deseando empezar!

Creo que la música alimenta nuestras almas. El poder del arte para construir comunidad es inquebrantable. La humanidad ha trabajado —y siempre trabajará— unida para desarrollar la capacidad flexible y diversa de la música y su poder innato. Será una colaboración muy divertida.

S.P.: Para los lectores que quizá no estén familiarizados con su música, ¿cómo la describiría en general?

A.R.T.: He estado arando, cultivando, haciendo crecer, investigando y esculpiendo mi propio terreno creativo desde que empecé a tocar música y a componer cuando era niño. Cada composición es una creación única, con su propia vida interior, su propia razón de ser y su propia manera de existir. Cada obra está hecha de materiales musicales precisos, cuidadosamente y orgánicamente vinculados a la forma que he construido para esa composición específica.

Mis composiciones capturan el espíritu de la improvisación. Son “esculturas sonoras” pulidas, llenas de matices y precisamente notadas, que siempre se encienden y cobran vida en mi proceso creativo como improvisaciones espontáneas y totalmente encarnadas.

Palabras que me vienen a la mente y al oído incluyen: colorido, rítmico, animado, matizado, resonante, caleidoscópico, lleno de luz, espiritual y empático con los músicos.

S.P.: Usted fue compositora residente de la Orquesta Sinfónica de Chicago. ¿Cómo influyó esa experiencia en su concepción del concierto solista y del virtuosismo orquestal?

A.R.T.: La magnificencia y la energía de los vastos recursos musicales de una orquesta son humildes e inspiradoras, y ejemplifican el trabajo en equipo. ¡Componer tantas obras grandes para orquesta, con y sin solistas, ha sido una aventura caleidoscópica y muy divertida!

S.P.: Como profesora en la Universidad de Chicago, ¿qué consejo daría a los jóvenes compositores que desean escribir hoy para percusión y otros instrumentos?

A.R.T.: Sean amables, generosos con los demás, empáticos, fieles a ustedes mismos; dejen que su gracia interior brille y trabajen duro.

S.P.: Como miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, ¿cómo ve el lugar de la creación contemporánea estadounidense dentro del panorama global actual?

A.R.T.: Los artistas de todo el mundo dedican una enorme cantidad de tiempo a trabajar el oficio: esculpiendo detalles y matices, puliendo algo hasta la perfección, investigando, colaborando, deteniéndose y empezando de nuevo, y creciendo. Entonces, cada obra individual se convierte en su propia galaxia única y distintiva, que a su vez ofrece una ventana hacia nuestra humanidad colectiva. Experimentamos cada obra con sus matices y gradaciones exclusivas. Los logros y experimentos de nuestros predecesores nos mantienen concentrados y muy humildes al mismo tiempo que nos inspiran con confianza para pensar creativamente en posibilidades infinitas.

La cualidad eterna de la música es su capacidad de cambio, transformación y renovación. Ningún compositor, estilo musical, escuela de pensamiento, práctica técnica o período histórico puede reclamar el monopolio de las verdades de la música.

Entrevista a David Moliner

Sul Ponticello: ¿Qué te impulsó a crear el Moliner International Percussion Composition Award?

David Moliner: La motivación nace de una convicción muy profunda: la percusión necesita un gran repertorio solista que dialogue con la gran tradición de la música occidental. Para mí no se trata de romper con el pasado, sino de continuar una línea histórica que va desde Bach hasta Beethoven y más allá.

Muchas veces la música contemporánea ha planteado la idea de ruptura. A mí me interesa más la continuidad, la evolución orgánica del lenguaje musical.

Este premio nace precisamente para eso: para generar obras nuevas que puedan entrar en esa tradición y ampliar el repertorio de la percusión con ambición artística real. Además, el premio cuenta con el patrocinio del arquitecto suizo Max Dudler, cuya visión también está muy vinculada a esa idea de continuidad arquitectónica con la tradición. Esa afinidad conceptual fue muy natural desde el principio.

S.P.: ¿Qué criterios artísticos, estructurales y técnicos fueron determinantes para elegir a Augusta Read Thomas como ganadora, entre las 247 obras recibidas?

D.M.: El proceso fue completamente anónimo y lo realicé personalmente. Recibir 247 partituras fue una experiencia muy intensa, porque mostraba la enorme diversidad de lenguajes que existen hoy.

La obra de Augusta Read Thomas destacó porque tiene algo fundamental para mí: una gran fuerza expresiva unida a una arquitectura musical muy clara.

No es solo una obra virtuosa. Tiene dirección, energía interna, una construcción muy orgánica del discurso. Sentí que había una voz muy definida detrás de esa música.

S.P.: Has defendido la percusión en escenarios como la Filarmónica de Berlín, la Elbphilharmonie y el Musikverein de Viena. ¿Sientes que el instrumento está viviendo un punto de inflexión en su proyección internacional?

D.M.: Creo que estamos en un momento muy importante. La percusión está empezando a ocupar un lugar diferente dentro del panorama musical. Pero para que ese cambio sea real necesitamos repertorio. Necesitamos obras que no sean simplemente demostraciones técnicas, sino obras con profundidad expresiva, con pensamiento musical. La percusión tiene una capacidad enorme para transmitir energía, color, tensión, silencio… es un instrumento profundamente expresivo.

S.P.: Como compositor e intérprete, ¿cómo trabajas y concibes estos dos perfiles en ti mismo?

D.M.: Para mí no hay una separación real. Interpretar es una forma de pensar la música, y componer es otra. Como intérprete vivo la música desde el gesto, desde el sonido físico, desde la energía del instrumento. Y como compositor intento transformar esa experiencia en una arquitectura musical más amplia.

Es un diálogo constante.

S.P.: Desde tu experiencia, ¿qué carencias existen aún en el gran repertorio sinfónico para percusión solista y qué puntos positivos encuentras en el repertorio existente?

D.M.: La gran carencia es que todavía no existe un corpus amplio de obras que sitúen la percusión al nivel de los grandes instrumentos solistas. Mi ambición es muy clara: que instrumentos como la marimba puedan llegar a tener un reconocimiento comparable al del piano, el violonchelo o el violín. Pero para eso necesitamos un repertorio que tenga verdadera densidad musical, obras que generen un discurso dialéctico, que desarrollen ideas, que construyan una narrativa sonora.

S.P.: Tus propias obras han sido interpretadas por formaciones como el Deutsches Symphonie-Orchester Berlin o el Ensemble Intercontemporain. ¿Cómo influye ese contacto con intérpretes de referencia en tu visión del repertorio para percusión?

D.M.: Influye muchísimo. Trabajar con grandes músicos te obliga a pensar la música con más precisión, con más profundidad. Pero también te da la libertad de imaginar cosas más ambiciosas, porque sabes que hay intérpretes capaces de realizarlas. Al final, el repertorio siempre nace de ese diálogo entre compositores e intérpretes.

S.P.: ¿Te gustaría que este premio se convirtiera en una plataforma estable de encargos internacionales? ¿Cómo imaginas su evolución en los próximos años?

D.M.: Sí, absolutamente. La idea es que este premio no sea un evento aislado, sino el comienzo de un proceso. Me gustaría que con los años se generara un repertorio significativo nacido de este proyecto, obras que puedan circular por diferentes orquestas y escenarios. Si conseguimos contribuir a que la percusión tenga cada vez más presencia como instrumento solista dentro de la tradición musical, entonces el proyecto habrá cumplido plenamente su propósito.

Entrevista a Augusta Read Thomas

Sul Ponticello: ¿Qué significa para usted inaugurar la primera edición del Premio Internacional de Composición para Percusión Moliner?

Augusta Read Thomas: Me siento muy honrada, humilde y emocionada. Me considero profundamente afortunada de recibir este significativo premio.

S.P.: De las 247 obras presentadas, su propuesta fue seleccionada mediante un proceso anónimo. ¿Cómo caracterizaría su obra ganadora y por qué cree que destacó entre las demás?

A.R.T.: Desde que era una niña pequeña, he compuesto música todos los días. Amo la música con cada célula de mi sangre y amo todo tipo de música por su belleza sublime, invención, colaboración, oficio, claridad, intensidad, elegancia, concisión, perfección, dominio técnico, forma, fluidez, integración, magnetismo, humanidad, espiritualidad, empatía, fuerza, civismo, gracia… ¡y por mucho más!

Crear música personal y llena de matices es el trabajo de mi vida. Me siento bendecida de que Solstice Ritual — Homage to Varèse and Ravel haya destacado ante Moliner y le envío mi gratitud por su apoyo.

S.P.: Ahora escribirá un nuevo concierto para percusión solista concebido para David Moliner ¿Cómo afronta el reto de entablar un diálogo con un intérprete que también es compositor?

A.R.T.: Al componer para un gran artista y compositor como el Sr. Moliner, trabajaré duro para crear un concierto hecho a medida, virtuoso y lleno de alma. La colaboración es un privilegio enorme. ¡Ya estoy deseando empezar!

Creo que la música alimenta nuestras almas. El poder del arte para construir comunidad es inquebrantable. La humanidad ha trabajado —y siempre trabajará— unida para desarrollar la capacidad flexible y diversa de la música y su poder innato. Será una colaboración muy divertida.

S.P.: Para los lectores que quizá no estén familiarizados con su música, ¿cómo la describiría en general?

A.R.T.: He estado arando, cultivando, haciendo crecer, investigando y esculpiendo mi propio terreno creativo desde que empecé a tocar música y a componer cuando era niño. Cada composición es una creación única, con su propia vida interior, su propia razón de ser y su propia manera de existir. Cada obra está hecha de materiales musicales precisos, cuidadosamente y orgánicamente vinculados a la forma que he construido para esa composición específica.

Mis composiciones capturan el espíritu de la improvisación. Son “esculturas sonoras” pulidas, llenas de matices y precisamente notadas, que siempre se encienden y cobran vida en mi proceso creativo como improvisaciones espontáneas y totalmente encarnadas.

Palabras que me vienen a la mente y al oído incluyen: colorido, rítmico, animado, matizado, resonante, caleidoscópico, lleno de luz, espiritual y empático con los músicos.

S.P.: Usted fue compositora residente de la Orquesta Sinfónica de Chicago. ¿Cómo influyó esa experiencia en su concepción del concierto solista y del virtuosismo orquestal?

A.R.T.: La magnificencia y la energía de los vastos recursos musicales de una orquesta son humildes e inspiradoras, y ejemplifican el trabajo en equipo. ¡Componer tantas obras grandes para orquesta, con y sin solistas, ha sido una aventura caleidoscópica y muy divertida!

S.P.: Como profesora en la Universidad de Chicago, ¿qué consejo daría a los jóvenes compositores que desean escribir hoy para percusión y otros instrumentos?

A.R.T.: Sean amables, generosos con los demás, empáticos, fieles a ustedes mismos; dejen que su gracia interior brille y trabajen duro.

S.P.: Como miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, ¿cómo ve el lugar de la creación contemporánea estadounidense dentro del panorama global actual?

A.R.T.: Los artistas de todo el mundo dedican una enorme cantidad de tiempo a trabajar el oficio: esculpiendo detalles y matices, puliendo algo hasta la perfección, investigando, colaborando, deteniéndose y empezando de nuevo, y creciendo. Entonces, cada obra individual se convierte en su propia galaxia única y distintiva, que a su vez ofrece una ventana hacia nuestra humanidad colectiva. Experimentamos cada obra con sus matices y gradaciones exclusivas. Los logros y experimentos de nuestros predecesores nos mantienen concentrados y muy humildes al mismo tiempo que nos inspiran con confianza para pensar creativamente en posibilidades infinitas.

La cualidad eterna de la música es su capacidad de cambio, transformación y renovación. Ningún compositor, estilo musical, escuela de pensamiento, práctica técnica o período histórico puede reclamar el monopolio de las verdades de la música.

Entrevista a David Moliner

Sul Ponticello: ¿Qué te impulsó a crear el Moliner International Percussion Composition Award?

David Moliner: La motivación nace de una convicción muy profunda: la percusión necesita un gran repertorio solista que dialogue con la gran tradición de la música occidental. Para mí no se trata de romper con el pasado, sino de continuar una línea histórica que va desde Bach hasta Beethoven y más allá.

Muchas veces la música contemporánea ha planteado la idea de ruptura. A mí me interesa más la continuidad, la evolución orgánica del lenguaje musical.

Este premio nace precisamente para eso: para generar obras nuevas que puedan entrar en esa tradición y ampliar el repertorio de la percusión con ambición artística real. Además, el premio cuenta con el patrocinio del arquitecto suizo Max Dudler, cuya visión también está muy vinculada a esa idea de continuidad arquitectónica con la tradición. Esa afinidad conceptual fue muy natural desde el principio.

S.P.: ¿Qué criterios artísticos, estructurales y técnicos fueron determinantes para elegir a Augusta Read Thomas como ganadora, entre las 247 obras recibidas?

D.M.: El proceso fue completamente anónimo y lo realicé personalmente. Recibir 247 partituras fue una experiencia muy intensa, porque mostraba la enorme diversidad de lenguajes que existen hoy.

La obra de Augusta Read Thomas destacó porque tiene algo fundamental para mí: una gran fuerza expresiva unida a una arquitectura musical muy clara.

No es solo una obra virtuosa. Tiene dirección, energía interna, una construcción muy orgánica del discurso. Sentí que había una voz muy definida detrás de esa música.

S.P.: Has defendido la percusión en escenarios como la Filarmónica de Berlín, la Elbphilharmonie y el Musikverein de Viena. ¿Sientes que el instrumento está viviendo un punto de inflexión en su proyección internacional?

D.M.: Creo que estamos en un momento muy importante. La percusión está empezando a ocupar un lugar diferente dentro del panorama musical. Pero para que ese cambio sea real necesitamos repertorio. Necesitamos obras que no sean simplemente demostraciones técnicas, sino obras con profundidad expresiva, con pensamiento musical. La percusión tiene una capacidad enorme para transmitir energía, color, tensión, silencio… es un instrumento profundamente expresivo.

S.P.: Como compositor e intérprete, ¿cómo trabajas y concibes estos dos perfiles en ti mismo?

D.M.: Para mí no hay una separación real. Interpretar es una forma de pensar la música, y componer es otra. Como intérprete vivo la música desde el gesto, desde el sonido físico, desde la energía del instrumento. Y como compositor intento transformar esa experiencia en una arquitectura musical más amplia.

Es un diálogo constante.

S.P.: Desde tu experiencia, ¿qué carencias existen aún en el gran repertorio sinfónico para percusión solista y qué puntos positivos encuentras en el repertorio existente?

D.M.: La gran carencia es que todavía no existe un corpus amplio de obras que sitúen la percusión al nivel de los grandes instrumentos solistas. Mi ambición es muy clara: que instrumentos como la marimba puedan llegar a tener un reconocimiento comparable al del piano, el violonchelo o el violín. Pero para eso necesitamos un repertorio que tenga verdadera densidad musical, obras que generen un discurso dialéctico, que desarrollen ideas, que construyan una narrativa sonora.

S.P.: Tus propias obras han sido interpretadas por formaciones como el Deutsches Symphonie-Orchester Berlin o el Ensemble Intercontemporain. ¿Cómo influye ese contacto con intérpretes de referencia en tu visión del repertorio para percusión?

D.M.: Influye muchísimo. Trabajar con grandes músicos te obliga a pensar la música con más precisión, con más profundidad. Pero también te da la libertad de imaginar cosas más ambiciosas, porque sabes que hay intérpretes capaces de realizarlas. Al final, el repertorio siempre nace de ese diálogo entre compositores e intérpretes.

S.P.: ¿Te gustaría que este premio se convirtiera en una plataforma estable de encargos internacionales? ¿Cómo imaginas su evolución en los próximos años?

D.M.: Sí, absolutamente. La idea es que este premio no sea un evento aislado, sino el comienzo de un proceso. Me gustaría que con los años se generara un repertorio significativo nacido de este proyecto, obras que puedan circular por diferentes orquestas y escenarios. Si conseguimos contribuir a que la percusión tenga cada vez más presencia como instrumento solista dentro de la tradición musical, entonces el proyecto habrá cumplido plenamente su propósito.

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