Conversamos con el compositor Oriol Saladrigues sobre la intersección entre ciencia y arte, su interés por el tiempo, el reciente lanzamiento de su monográfico con el sello Kairos y su labor como codirector del Festival Mixtur de Barcelona.

Redacción
1 septiembre 2026
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Foto Nur Ribas

Sul Ponticello: Después de formarte tanto en Ingeniería Química como en Música, decidiste dedicarte plenamente a la composición. ¿Cómo dialogan hoy en tu pensamiento creativo la mirada científica y la artística?

Oriol Saladrigues: Cuando empecé los estudios de ingeniería en realidad ya tenía claro que me dedicaría a la composición, pero me interesaba mucho la ciencia y esperaba que la química me ayudaría a entender mejor “cómo funciona la naturaleza por dentro”, incluyendo la física del sonido. Ese interés por lo microscópico sigue siendo un aspecto importante para mí, es algo que no percibimos directamente con nuestros sentidos pero sí percibimos su resultado macroscópico, algo que me lleva a explorar los límites entre diferentes escalas de percepción, también con respecto al tiempo. Por otro lado aproximarme a la ciencia me facilitó el adentrarme en el mundo infinito de la tecnología musical, y tener una base matemática fue un ingrediente importante para poder estructurar mis obras como quería. Las miradas científica y artística en efecto dialogan constantemente en mi trabajo, y me interesa mucho ver cómo a veces se impone una de las dos, cómo llegan a acuerdos o cómo empujan con fuerza en la misma dirección… eso cuando pasa es maravilloso.

S.P.: La percepción del tiempo parece ocupar un lugar central en tu música. ¿Qué posibilidades expresivas encuentras en trabajar el tiempo en sus múltiples dimensiones?

O.S.: El tiempo es algo que me obsesiona en mi día a día, me siento un poco como Gollum con el anillo. Mi percepción del tiempo es bastante mala, es una percepción dilatada, siempre tengo la sensación de que en un tiempo determinado podré hacer más cosas de las que en realidad son posibles, y eso me sigue pasando! Si tomamos como referencia la polaridad Kronos / Kairós de la antigua Grecia, mi fantasía es un Kairós que invade el Kronos, es decir, todo momento es significativo y excepcional, y en cinco minutos pueden pasar un millón de cosas alucinantes. Conseguí trabajar eso con la composición, cuando empecé a escribir condensaba mucha información en cada segundo de música, esperando que se entendiera cada pequeña inflexión y detalle, y luego me decepcionaba al escucharlo y ver que todo pasa tan rápido… de esa obsesión nació el trabajar con ritmos irregulares que me permitieran escribir con precisión las pequeñas variaciones rítmicas que todos los intérpretes hacen al tocar, quería controlar la complejidad del fraseo. La regularidad rítmica es ante todo un concepto, como el cuadrado perfecto, es decir que no es realizable, y poder escribir sus irregularidades abría para mí un campo expresivo súper interesante que afectaba a lo sensorial (percepción) y a lo cognitivo (apercepción). Lo que casi es pero no es, lo que no está claro si es o no es, etc. Al nivel del microtiempo, esas variaciones afectan al timbre, algo que me llevó a desarrollar herramientas de síntesis basadas en ondas sinusoidales irregulares. Desde ahí fui tirando del hilo, y me di cuenta de que esas mismas ideas estaban presentes en cómo percibo nuestro entorno social, la manera como nos comunicamos entre personas, la información que recibimos por los medios, las redes sociales, etc. Es como si el cuadrado perfecto fuera esa realidad utópica e inasible en un mundo en el que nadie manipula o miente, nadie quiere hacer daño a nadie, un mundo más amoroso, etc. La desviación, la interrupción, la interferencia, la inestabilidad, la superposición, entre otros, son mecanismos que en mi trabajo funcionan como metáforas de ese mundo complicado en el que vivimos. Para mí, el poder elaborarlo musicalmente es como decir que podemos controlar todo eso, y el compartirlo con los intérpretes y el público es una manera de generar debate desde un nivel abstracto y directo.

S.P.: En 2024 se publicó un CD monográfico con tu música, editado por el prestigioso sello Kairos, con motivo de la obtención del Premio Siemens de Composición 2018. Háblanos de todo ello.

O.S.: El Premio de la fundación Siemens incluye la publicación de un CD monográfico en el que puedes decidir no sólo las obras que quieres incluir sino también los músicos que las interpretan. Por lo tanto representa una gran oportunidad para publicar las versiones “de referencia” de esas obras, además de poder trabajar con intérpretes de primer nivel. En mi caso el proceso se dilató bastante! Recuerdo que teníamos programada la grabación de una de las obras justo para el día que se declaró el estado de alarma a causa de la pandemia, y luego todo avanzó muy lento, también porque yo volví a Barcelona después de 12 años fuera y fue una época de muchos cambios, incluido el nacimiento de mi hija. Pero aun así el proceso fue maravilloso, estoy muy satisfecho con el resultado, y por supuesto infinitamente agradecido a la fundación por el premio y por el acompañamiento inmejorable que hicieron durante todo el proceso. El CD incluye 6 obras que creo representan bien mi recorrido hasta la fecha.

S.P.: Eres codirector artístico y cofundador del Festival Mixtur en Barcelona, junto a Oliver Rappoport. ¿Con qué necesidad nació el festival y cómo valoras su crecimiento desde su nacimiento hasta hoy?

O.S.: En realidad fuimos cinco fundadores, también estaban Ariadna Alsina, Joan Bagés y Medín Peirón. Como veis todos compositores, algo que pasa a menudo y que dice bastante sobre quién siente más la necesidad de que exista un festival de este tipo. Después de arrancar, durante los 3 primeros años los demás lo fueron dejando para dedicarse a otros proyectos y quedamos nosotros dos.

El Mixtur nació en 2012, es decir a finales de una crisis económica que dejó el panorama de la música contemporánea casi desértico en Barcelona. Desde el primer año (en el que organizamos un único concierto de larga duración dividido en tres partes) el Mixtur ha crecido mucho, sinceramente más de lo que imaginaba… creo que el éxito del festival se debe a que se inició en un momento de gran necesidad, y también (creo que es importante mencionarlo) a la gran implicación de las personas que trabajamos en el proyecto y a la buena relación que tenemos en el equipo.

Actualmente el Mixtur propone una programación con unos 25 conciertos, instalaciones sonoras, varios talleres de profesionalización (composición, interpretación e improvisación), un montón de conferencias, clases magistrales, actividades infantiles y familiares, se han hecho más de 75 encargos durante estos años, y mantiene colaboraciones estables con muchas instituciones y festivales tanto nacionales como internacionales.

La valoración que hago del crecimiento en sí es muy positiva. Pienso que el Mixtur actualmente más que seguir creciendo en número de actividades o colaboradores, tiene el reto de seguir mejorando en otros sentidos, contribuyendo de manera más directa a consolidar una red de música contemporánea para la circulación de artistas en España por ejemplo, o mejorando la manera como nos dirigimos al público general facilitando el acercamiento a las estéticas contemporáneas. Tenemos muchas ideas y muchas ganas de seguir trabajando!

S.P.: Las fechas del próximo Mixtur están cerca ¿Puedes hacernos un resumen de la programación de esta edición?

O.S.: La programación es el resultado de un proceso largo que bebe de varias fuentes interrelacionadas. Están los proyectos y artistas que seleccionamos a partir de las convocatorias que publicamos (entre las que destaca la Convocatoria Mixtur), las que se seleccionan en el marco del proyecto Ulysses Platform coordinado por el IRCAM y en el que participamos unos quince festivales europeos, las que seleccionamos de forma directa, las participantes de los talleres y su profesorado, las derivadas de otras colaboraciones.. El programa de cada concierto es el fruto de un diálogo con los grupos y solistas tratando de encontrar siempre la mejor fórmula. Por otro lado reservamos un espacio para las músicas improvisadas, algo que a menudo no encontramos en los festivales de música contemporánea; la improvisación es una práctica que ha aportado mucho al desarrollo de la música en los siglos XX y XXI (¡y antes!) y pensamos que merece ese espacio.

Teniendo en cuenta todo esto, el Mixtur pretende ser una especie de ventana desde donde poder observar lo que está pasando actualmente en el campo de la música contemporánea. Evidentemente no se puede dar una visión completa en sólo 25 conciertos y por lo tanto se muestra una parte del panorama. ¡Eso es precisamente lo que pasa al mirar a través de una ventana! Y siempre intentamos que entre una edición y la siguiente la ventana mire hacia un lado un poco distinto.

Otro aspecto que me gustaría comentar es que a nivel curatorial no establecemos temáticas alrededor de las cuales se articula la programación, sólo lo hicimos en la primera edición. No porque no nos parezca interesante hacerlo, sino por dos razones muy concretas. Por un lado, porque sería una dificultad añadida teniendo en cuenta todo lo que ya debemos considerar a la hora de construir la programación, y posiblemente en algunos casos tendríamos que forzar los conceptos para incluir o rechazar tal obra o tal proyecto. Y por el otro, porque partir de una temática puede llevar al oyente a mirarlo todo desde ese punto de vista, y eso a veces puede resultar limitante. Pensamos que hay muchas maneras de recibir y de comprender lo que expresa y nos dice la música, y lo que la rodea, e invitamos al oyente a descubrir y elaborar la suya.

No voy a mencionar artistas de esta edición porque me cuesta mucho hacer este tipo de resúmenes, nuestra intención es que todo sea interesante, y cada cuál puede navegar por nuestra web para ver a dónde le lleva la propia intuición.

S.P.: Durante varios años has trabajado en Francia y formaste parte del Conservatoire national supérieur de musique et de danse de Paris. ¿Qué impacto tuvo la escena francesa en tu evolución como compositor y como persona? ¿Y qué diferencias ves entre Francia y España en lo referente a la música contemporánea?

O.S.: Antes de trabajar en el cnsmdp había estado unos años estudiando en París. Cuando llegué ahí en 2008 tuve la sensación de que se abría un mundo de posibilidades inmenso ante mí, tantos conciertos (y exposiciones, cines, librerías…) y tantas personas interesantes procedentes de todo el mundo, fue una época que recuerdo con mucha emoción, además tenía la suerte de tener una beca y poderme dedicar a investigar y componer a tiempo completo. Me sorprendía ver las salas llenas en los conciertos de música contemporánea, aunque hubiera varios el mismo día (algo que por ejemplo en Barcelona aún hoy es un problema). Me sorprendía ver publicidad de conciertos de música contemporánea en el metro, lo importante que era en los centros de enseñanza, no sólo en el superior. Tenía la sensación de que era una sociedad culturalmente más avanzada y conectada con el mundo. Es cierto que ya hace algunos años en los que parece que la cosa empeora, pero con respecto a España la situación sigue siendo mucho mejor. Por ejemplo si consideramos la existencia del régimen de los llamados intermitentes del espectáculo, por el que la seguridad social francesa compensa la sucesión de contratos temporales con intervalos de inactividad (algo habitual en el sector) y que en Francia existe desde los años 60, y vemos que en España justo se están tomando medidas en ese sentido desde los últimos años, nos hacemos una idea de la diferencia en cómo se ha estado valorando la actividad cultural a nivel social y político.

Creo que en España la situación ha mejorado en cuanto a iniciativa cultural en las últimas décadas, porque la generación que nacimos terminado el franquismo tomamos el relevo de la generación anterior con muchas más facilidades, aunque no fuera fácil! Actualmente en España hay una gran cantidad de músicos de gran talento que quieren hacer música contemporánea (en todas sus formas), de todas las disciplinas, y además hay un ambiente muy bonito y muchas ganas de colaborar y hacer cosas nuevas. Mi sensación es que el cambio se está produciendo lentamente, y que una cosa que ayudaría enormemente, y disculpa que me ponga muy prosaico, es que los calendarios de las subvenciones funcionen de otra manera. No puede ser que una subvención que se publica en mayo y se resuelve en septiembre ponga en sus bases que “el proyecto se tiene que llevar a cabo entre enero y diciembre” de ese año! Porque una de dos, o se celebran los eventos sólo durante los últimos tres meses del año, o se celebran antes sin saber si habrá dinero para pagar las actuaciones, el equipo, los alquileres de material etc… Una de las cosas que ha permitido que el Mixtur se consolide es el formar parte de proyectos europeos, la Comisión Europea asigna un presupuesto a 3 o 4 años vista, eso nos permite planificar, saber con antelación lo que podemos hacer y lo que no, es decir nos permite trabajar con normalidad.

En fin sería muy largo adentrarnos en este tema, de hecho este año con motivo de la XV edición del Mixtur invitaremos a la dirección artística de varios festivales e instituciones dedicadas a la música contemporánea en España para debatir conjuntamente sobre la situación actual y posibles estrategias de mejora.

S.P.: Después de todos estos años de creación, docencia y gestión cultural, ¿qué preguntas siguen impulsando hoy tu música y qué nuevos proyectos (si pueden revelarse) tienes próximamente?

O.S.: Sinceramente creo que lo que motiva e impulsa mi actividad creativa es básicamente lo mismo de siempre, el intentar plasmar y dar forma a ciertos aspectos de la realidad tal como yo la percibo, o imaginar nuevas realidades, y compartirlo con otras personas para establecer un debate abstracto a través de la música y el sonido. Eso no excluye un debate más concreto por supuesto, de hecho lo puede motivar.

Actualmente vivimos una gran exacerbación de muchas cosas que nos pueden alejar de nosotros mismos y de los demás, al mismo tiempo que disponemos de herramientas privilegiadas para cultivar lo contrario, es decir acercarnos y comprendernos. Es evidente que estamos entrando en un período de lucha, y no me refiero sólo a las guerras, sino a un ambiente basal de cierta violencia, de polarización, de falta de empatía, incluso de fanatismos. En un contexto así hay que ser activista, y hay muchas formas de serlo, yo escribiendo música o trabajando en el Mixtur me siento un activista porque lo hago para poner mi granito de arena en la construcción de un mundo más plural y empático, más crítico en el buen sentido.

Con respecto a los proyectos actuales, la verdad es que desde que nació mi hija la mayor parte de mi tiempo útil de trabajo se va con el Mixtur, y por eso compongo sin fechas límite y de manera discontinua. Ideas siempre hay muchas pero me falta el tiempo para desarrollarlas. Recibí una propuesta súper interesante hace cosa de un año, en la que pienso cada día, pero no la voy a revelar porque no me quiero meter presión! Ahora priorizo el trabajar bien, sin prisa, y siento que estoy haciendo una especie de barbecho que espero que dé frutos en el futuro.

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