Más Que Mi Voz hace parte de mi actual investigación de doctorado que vincula Arte Sonoro y Feminismos. Por medio de este texto busco introducir brevemente a lxs lectorxs al trasfondo de esta sección.

Ana María Estrada Zúñiga
7 enero 2020
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Acción

Foto: Natalia Riquelme. Acción «Sigue Mi Voz», junio 2019, La Rambla, Barcelona, España.

La autoetnografía corresponde a un género escritural autobiográfico, que conecta lo personal con lo cultural (Ellis, 2003)[1] y que me permite pensar como lo personal se vuelve político[2] desde y en la propia experiencia artística. De acuerdo a esto, es que para desarrollar mi actual línea de investigación utilizo técnicas performativas (Contreras, 2013), las cuales permiten pensar las acciones y hechos que me motivan a escribir, no sólo como datos, sino como una forma de investigar en sí misma. Es decir, que los hechos y acciones por sí mismas son capaces de generar reflexión y conocimiento, sin acudir necesariamente a la teoría de manera a priori, por eso quiero subrayar, que en mi escritura pesa tanto la práctica (que sería acá experiencia), como la teoría.

Como feminista me interesan los residuos de los feminismos, aquello que se descarta como pensamiento inteligible, una práctica, un gesto, una palabra, un conflicto, un silencio, un afecto, una identidad, una pregunta, un silencio, un hacer, una voz, un color, una imagen. (Flores, 2018, p.48)

En base a lo anterior, se debe enfatizar también, el aporte que representan las epistemologías, métodos y metodologías feministas, ya que estas se definen bajo términos con los que me identifico:

Un rasgo distintivo de la investigación feminista es que define su problemática desde la perspectiva de las experiencias femeninas y que, también, emplea estas experiencias como un indicador significativo de la «realidad» contra la cual se deben contrastar las hipótesis (Harding, 1998)

Contemplando las características que definen a la autoetnografía y a la investigación (y escritura) feminista, es que mi trabajo pretende enlazar ambas prácticas desde una ejercicio de reflexión personal, que representa una realidad que ha sido poco estudiada; esto es el vínculo que desarrollamos (o no) con nuestra propia voz como elemento identitario. Basándome principalmente en una serie de experiencias artísticas que he estado proponiendo y desarrollando en conjunto con otras mujeres y personas vinculadas a lo femenino, busco dar cuenta de una realidad que me involucra de manera protagónica, para desde allí plantear la necesidad de situarme como artista investigadora, desde un lugar que haga referencia a una particularidad y por tanto a una subjetividad, pero que refiere a una realidad que excede mi propia experiencia. Caben aquí además experiencias directas con la realidad, que no han sido necesariamente creadas por mí, pero que me afectan e interpelan.

Acción llevada a cabo en el Primer Encuentro TecnoFeminista en Enero 2019, Santiago de Chile.

Foto: Alexis Llerena Mallea (PAM). Acción llevada a cabo en el Primer Encuentro TecnoFeminista en enero 2019, Santiago de Chile.

Al inicio de mi investigación, el contexto sonoro y de escucha en Chile era completamente diferente. Hoy, la voz está en las calles, las cuerpas se agitan al ritmo de las cacerolas, los cánticos colectivos se mezclan con el sonido de bocinas y silbatos.

Considero importante también revisar lo que nos dice la científica feminista Donna Haraway (1995, p.339):

«No buscamos la parcialidad porque sí, sino por las conexiones y aperturas inesperadas que los conocimientos situados hacen posibles. La única manera de encontrar una visión más amplia es estar en algún sitio en particular. La cuestión de la ciencia en el feminismo trata de la objetividad como racionalidad posicionada.» (El destacado es mío)

De acuerdo a esto, es que la noción de conocimiento situado abriría la posibilidad de concebir la práctica artística como un camino para conocer e investigar. Esto, considerando que no intento sólo relatar historias o hechos en relación a experiencias particulares, sino que pretendo que estas experiencias nos abran vínculos con problemáticas que son contingentes y que de una u otra manera atañen a un gran número de personas.

Ahora bien, al hablar de un cruce entre Arte Sonoro y Feminismos, lo que propongo es generar pensamiento crítico respecto a la idea de identidad, a partir de las reflexiones que se pueden desprender del trabajo consciente con la propia voz, partiendo de la base que ninguna consciencia es posible sin la voz (Derridá, 1985), en diálogo con una perspectiva de género que intenta trascender nociones binarias y heterosexuales. Bajo esta línea y entendiendo el género como un campo de ambivalencias (Zadjermann, 2006) es que mis reflexiones pretende apuntar a un replanteamiento de la categoría mujer, tal como la inspirara De Beauvoir en su célebre texto “El Segundo Sexo” (publicado por primera vez en 1945) –con su afirmación respecto a que no se nace mujer, sino que llega uno a serlo– para cruzarla con lecturas contemporáneas que critican y extienden esta idea. Para ello he recurrido a pensadoras representantes de feminismos no binarios como lo son Judith Butler, Monique Wittig y Valeria Flores, entre otras autoras.

En este sentido, es que el trabajo consciente con nuestra voz femenina (ya sea que nos identifiquemos como mujeres o como disidencia), el hecho mismo de accionar con nuestras voces, sería los que permitiría darnos cuenta y cuestionar algunas de las problemáticas que se vinculan a la idea de la feminidad y de lo que implica ser mujer. En estas acciones no tan sólo se propone utilizar la propia voz como rasgo sonoro de la identidad, sino que además se da voz, se escucha a otras voces que propician un pensamiento crítico respecto a quién soy yo como mujer y desde dónde me he concebido como tal.

Acción llevada a cabo en el Primer Encuentro TecnoFeminista en Enero 2019, Santiago de Chile.

Jorge Matta. Taller Intensivo Más Que Mi Voz, enero 2019, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago de Chile.

¿Es posible entonces reconocerme como mujer sin que este hecho afirme de por sí un pensamiento binario excluyente?

Siguiendo con esta idea, sostengo que, para pensar críticamente nuestra identidad como mujer debemos afectar a/ y dejarnos afectar por/ otras personas, que no necesariamente se definan a sí mismas como mujer o que calcen en dicha denominación. De esta manera, se hace necesario abrir el oído a otras voces, ya no sólo reconocidas como mujeres, para construir alianzas que nos permitan (re)sonar, escuchar y ser escuchadas. Es por ello, que los afectos y la amistad política (Derrida, 1998) son tópicos que también aparecen en el camino de mi investigación, en la medida que todas las acciones sobre las cuales escribo aquí, han procurado seguir la línea de las alianzas y los afectos.

Es así, que opero con la problemática de la voz en su dimensión sonora y en tanto lenguaje, es decir, la perspectiva inicial que me convoca a escribir es desde lo sonoro y es desde allí que llego al sentido de esta voz, ya que “[…] de manera tendencial, otra vez, si se busca sentido en el sonido, como contrapartida también se busca sonido, resonancia en el sentido.” (Nancy, 2007, p.19). Bajo esta idea, es que en un análisis con enfoque de género, me interesan las premisas de Cavarero cuando señala que: “Si lo que está en juego en el término logos –una palabra notoriamente equívoca que significa, entre otras cosas, «lenguaje»- es «habla» [palabra], entonces la «voz» también juega un papel aquí.” (2005, p.9)[3]. Asimismo, la dimensión del lenguaje cobrará una notoria importancia, en la medida que lo pensamos desde la idea de la performatividad (Austin, 1955)[4] y de cómo esta idea, de manera crítica y extendida se aplica a las nociones sobre género (Butler, 2017a)[5]

De esta manera, mi investigación propone relatos que surgen mayoritariamente desde diversas experiencias creativas llevadas a cabo colectivamente –que se basan en la voz y en la escucha-, con el propósito de profundizar en la manera en que las experiencias cotidianas y artísticas son capaces de generar reflexión y de cómo estas permiten imaginar otras posibilidades de concebirse a sí misma, así como de replantear la relación que mantenemos con el resto.

La escritura feminista opera como técnica de extrañamiento, abriendo huecos, heridas, lapsus, fallas en la historia biográfica, social, cultural y política que acopian las palabras que hablamos y que nos hablan, revelando que en esa materialidad del lenguaje nuestros cuerpos han sido sistemáticamente objeto de inferiorización, borramiento, silenciamiento y aniquilamiento. (Flores, 2018, p.53)

En concordancia con todo lo señalado anteriormente, es que la forma de escribir que intento desarrollar, buscar ser un reflejo de la diversidad de voces que inspiran mi trabajo, así como de las diferentes voces que pueden emerger en una misma. Deseo generar textos que aunque sean coherentes por sí mismos, representen también una búsqueda, ya que considero, que la forma en que escribimos es siempre un reflejo de las propias voces…

BIBLIOGRAFÍA

Libros

  • Butler, J. (2017a) El género en disputa. Barcelona: Paidós Ibérica.
  • Butler, J. (2017b) Cuerpos aliados y lucha política. Barcelona: Paidós Básica.
  • Butler, J. (2009) Lenguaje, poder e identidad. España: SINTESIS.
  • Cavarero, A. (2005) For More than one voice. Toward a Philosophy of Vocal Expression. California: Stanford University Press.
  • De Beauvoir, S. (2015) El Segundo Sexo. Valencia: Cátedra. Universitat de Vàlencia.
  • Derridá, J. (1985) La voz y el fenómeno. Valencia, España: Pre-textos.
  • Derridá, J. (1998) Políticas de la amistad seguido de El oído de Heidegger. Madrid, España: Trotta.
  • Haraway, D. (1995) «Conocimientos situados: la cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la perspectiva parcial”, en Ciencia, ciborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Valencia: Cátedra. Universitat de Vàlencia.
  • Nancy, J.L. (2007) A la Escucha. Buenos Aires: Amorrortu.
  • Wittig, M. (2006) El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Barcelona: EGALES.
  • Wittig, M. (2010) No se nace mujer. Seguido de Paradigmas. Granada: CUADERNOS DESGENERAD@S.

Libros electrónicos

Revistas

  • Blanco, M. (2012) “Autoetnografía: Una forma narrativa de generación de conocimientos”, en Revista de investigación social, vol. 9 n°19, pp. 49-74.
  • Contreras, M. J. (2013) “La práctica como investigación: nuevas metodologías para la academia latinoamericana”, en Poiésis, n°21-22, pp. 71-86.
  • Flores, V.“ Febriles alquimias del cuerpo. (2018) Una poética excrementicia.”, en Pléyade. Revista de Humanidades y Ciencias Sociales. n°22, pp. 45-60.

Artículos en red

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Notas

    1. ^ Citada por Blanco (2012).
    2. ^ La frase «Lo personal es político» fue acuñada por el entonces naciente movimiento feminista llamado Women´s Liberation Movement y comenzó a ser utilizada como slogan desde 1965. Obtuvo mayor notoriedad a partir del artículo The Personal is Political, escrito por la feminista radical Carol Hanish en 1969.
    3. ^ La traducción es mía.
    4. ^ Austin lo define de la siguiente manera: «La palabra ‘realizativo’ será usada en muchas formas y construcciones conectadas entre sí, tal como ocurre con el término ‘imperativo’. Deriva, por supuesto, de ‘realizar’, que es el verbo usual que se antepone al sustantivo ‘acción’. Indica que emitir la expresión es realizar una acción y que ésta no se concibe normalmente como el mero decir algo.» (1955, p.6)
      Es importante señalar que en el texto en castellano se ha traducido «realizativo», como neologismo del verbo «realizar». En el original en inglés, Austin utiliza el término «performative» que vendría del verbo «to perform».
    5. ^ «La postura de que el género es performativo intentaba poner de manifiesto que lo que consideramos una esencia interna del género se construye a través de un conjunto sostenido de actos, postulados por medio de la estilización del cuerpo basada en el género. De esta forma se demuestra que lo que hemos tomado como un rasgo ‘interno’ de nosotros mismos es algo que anticipamos y producimos a través de ciertos actos corporales, en un extremo, un efecto alucinatorio de gestos naturalizados.» (Butler, 2017a, p.17).

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