¿Qué es el salón sino el corazón de un hogar? El lugar de la casa donde quizá nos gustaría pasar más tiempo del que podemos, el espacio que solemos atravesar una y otra vez, donde a veces comemos, leemos, charlamos e incluso nos dormimos. El salón como el tránsito del mundo exterior al refugio más personal. También como ese recibidor de visitas y encuentros. Y para aquéllos que compartimos hogares, el espacio de convivencia y de diálogo.

Laura Romero
2 diciembre 2019
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Pase al salón, por favor

El último salón donde conviví tenía dos magníficos guardianes, Kafka y Adolfo, dos gatos que cuidaban el uno del otro como si fueran padre e hijo. Atentos a cualquier movimiento, a cualquier olor y a cualquier sonido… Ese magnífico salón tenía un sofá, una chimenea, una antigua mesa de madera, libros por cada rincón, una pletina de vinilo, un equipo de amplificación de audio, varios discos y una radio. Tuve suerte de vivir durante un tiempo aquél salón, me permitió valorar el cuidado por nuestros espacios, la importancia de crear una armonía, una atmósfera. El salón como un cuidado casi personal. Y fue en ese salón, precisamente mientras escuchaba una pieza radiofónica, cuando recibí la invitación de Sul Ponticello para colaborar con una nueva sección llamada La Escucha Lenta.

En los primeros años de existencia de la radio, un salón podía ser no sólo el centro neurálgico de una casa, sino también de toda una calle o barrio. Vecinos, amigos, familiares… pasaban horas en el salón de aquél que tuviera la suerte de tener un receptor de radio. Una reunión para escuchar.

Son habituales expresiones como el salón de actos, salón de espera, salón de baile… Yo había imaginado aquél salón como el Salón de Escucha: ese espacio donde tener una experiencia acusmática escuchando obras radiofónicas y sonoras en comunidad. Junto a mi compañera de apartamento, escuchábamos algún podcast, música o poesía sonora después de cenar. La escucha en compañía, en comunidad, nos abría otros puentes de entendimiento y de interpretación. Una a la otra nos descubríamos a menudo nuevas historias contadas con sonidos. Hablábamos sobre las obras. Ahí se comprende que  precisamente cuando se habla de ello se consigue impulsar una cultura sobre ello: la cultura de escucha.

Antiguamente, ir al cine era (ahora no tanto) un acto social. Implicaba una interrelación, el propio entusiasmo por la experiencia cinematográfica invitaba a la gente a hablar. Esa necesidad de compartir pensamiento originó el nacimiento del cinéclub en Francia. En España se creó el Cineclub Español en diciembre de 1928, bajo el paragüas de la revista cultural La Gaceta Literaria y dirigido por Ernesto Giménez Caballero y por Luis Buñuel. Poco después se programó la primera sesión de cine sonoro en España con la proyección de El cantor de jazz, que curiosamente fue presentada por uno de los grandes pioneros y experimentadores del medio radiofónico, Ramón Gómez de la Serna.

Hace apenas unas semanas, desde la asociación Ondulada[1] organizamos una primera sesión de escucha pública de obras radiofónicas y sonoras en Valencia, en la Sala Plutón. Allí creamos un saloncito a modo de escenario, un rincón donde poder escuchar al calor del sonido con buena compañía. El escenario fue el propio público: todos sentados alrededor de varios reproductores de audio, con los ojos cerrados, mientras escuchábamos una selección de obras de diversos autores atravesando narrativas muy dispares[2]. A veces sonaba una obra en vinilo, otras en casete… Esta primera sesión se tituló ¿Quién es Ramón?, pregunta que tratamos de responder con la interpretación y sonorización en directo de algunas de las greguerías que Gómez de la Serna escribió sobre radio. Además, nos acompañaron otros textos del autor y narrador Domingo Chinchilla, y la voz de quien escribe junto a la dramaturga Kika Garcelán y el compositor David Alarcón.

How to have fun with radio

Mientras fuera llovía, nuestro saloncito de escucha había seducido los oídos de aquéllos que se abrieron a una experiencia de escucha lenta. Una escucha pausada que implica una escucha también profunda (como señalaría, por supuesto, la gran Pauline Oliveros). En cada mínima vibración hay un mensaje y una emoción. La escucha lenta permite que lo sonoro no sólo se visualice, sino que se palpe, que se toque. Entendre…c’est être touché à distance (escuchar es como ser tocado a distancia, decía Pascal Quignard). Y si lo pensamos bien, ¿cómo se acaricia de forma rápida, a gran velocidad? ¿acaso es posible? ¿no hay en esa lentitud de la caricia una casi reconciliación con el mundo? ¿una paz, una serenidad? ¿no hay una atención y una concentración en la lentitud que nos facilita conectar con el mensaje y con el emisor?

En los tiempos de aceleración que vivimos, multitud de reflexiones han surgido sobre el silencio como el nuevo lujo y el elogio a la lentitud como forma de vida: slow food, slow fashion, slow cinema, slow media… Incluso existe algún proyecto ligado a las artes y la investigación llamado Slow Listening sobre nuevos comportamientos en la escucha de música. El tiempo siempre se ha visto como una amenaza, tanto en los estudios de producción donde las horas están contadas, como en los momentos de “consumo” de audio. En La Escucha Lenta quisiera provocar el detenimiento como un placer, un abandono del tiempo como reloj, un abandono de la señales horarias radiofónicas.

Recientemente leía sobre los podfasters, oyentes de podcast que escuchan los audios activando la opción de reproducción a una velocidad de 1.5x (o incluso de 2x y 3x…). Este tipo de oyente puede escuchar en 5 o 7 horas diarias lo que sería de 15 a 21 horas de contenido a una velocidad normal. Para ellos, la velocidad de 1.5x es la más indicada porque consideran que los diálogos se comprimen lo justo para poder entenderlos sin perder información. Lo que aquí no está puesto en valor es que se produce una alteración en el ritmo de la escena, en la realización, en la composición sonora en sí, y por supuesto, en la calidad del audio. La mayor plataforma de podcast en español, Ivoox, ofrece esta posibilidad cuando reproduces sus audios (además de ser una de las que más comprime los audios cuando se alojan en su servidor). También hay quien escucha podcast a menor velocidad –aquellos dedicados a la enseñanza de idiomas- porque de esta manera el oyente cree que memoriza mejor. Una de las preguntas que formó parte de una encuesta colaborativa sobre podcasting realizada durante 2019 fue: ¿Aceleras a veces la velocidad de un podcast para escuchar más rápido? Poco más de un 13% dijo que sí. Era una de las cuestiones que más preocupaba a los creadores de podcast.

Encuesta velocidad de reproducción

El tiempo del que disponemos para crear y para difundir nuestras creaciones sonoras es también una de las mayores preocupaciones. Si la radio convencional tiene menos flexibilidad en cuanto a la distribución de formatos, el podcasting, que sí la tiene, está en pleno apogeo tratando de responder a una vorágine de serialización, estandarización y estrategias de marketing. El tiempo de escucha, la curva de atención, son parámetros que se miden y que se monetizan. Además, estamos escuchando cada vez más con dispositivos que comprimen el audio al máximo. La descarga en el teléfono móvil y la escucha de un contenido mientras vamos en el autobús es una escucha acompañada de grandes niveles de ruido y rodeada de muchos otros estímulos externos. Por ello, se torna importante procurar un equilibrio y recuperar esos espacios de escucha de obras sonoras y radiofónicas o de podcast que podemos hacer a oscuras, o en comunidad, con otra atención más sosegada. Esta es otra de las razones de ser de las sesiones de escucha públicas.

El equipo de Radio Ambulante, el podcast en español que cuenta historias de Latinoamérica, comenzó a crear los “clubes de escucha”, donde oyentes de diferentes ciudades se reúnen para escuchar conjuntamente alguno de sus episodios. Abren diálogo y se cuentan experiencias similares en relación a la historia escuchada. La empatía se abre paso. Desde su surgimiento en 2002, Arte Radio organiza las “goûters d’écoute” (meriendas de escucha) una vez al mes en París. Desde hace años, en Londres, el colectivo In the Dark organiza sesiones de escucha en lugares públicos. Hoy acumula sesiones en Lisboa, Bristol, Berlin, Bruselas y muchas otras ciudades europeas. Los festivales y encuentros de radio, como el de Brest, del cual escribí en Sul Ponticello el pasado mes de febrero, es otro gran ejemplo: este festival se denomina a sí mismo Festival de la radio et de l’écoute Longueur d’Ondes, osea, un festival no sólo de radio, sino de la escucha.

Volviendo a la invitación de Sul Ponticello, La Escucha Lenta se traduce en una serie de artículos que, asiduamente, invitarán al lector a inventar su propio salón de escucha para disfrutar de obras sonoras y radiofónicas: ficciones, documentales, piezas experimentales, podcast, programas… En definitiva, en La Escucha Lenta recomendaré creaciones desde narrativas sonoras diversas para escuchar desde el paladar.

Y para ir abriendo boca hasta el comienzo del nuevo año, les invito a escuchar el podcast de 6 episodios Ways of Hearing (producido en inglés), del músico y escritor Damon Krukowski para Showcase Radiotopia. Explora la naturaleza de la escucha en el mundo digital alrededor de varios conceptos: tiempo, espacio, amor, dinero, poder y ruido. Una serie de podcast sobre sonido y sobre la forma en las que usamos el audio para compartir información: nuestras voces llegan más lejos que nunca gracias a los medios digitales, pero, ¿cómo se les escucha?. En el primer episodio, Time, se plantea cómo el audio digital, la grabación de música, la radio y la televisión emplean un sentido del tiempo diferente al que usamos en nuestra vida offline. Un tiempo más regular pero menos comunitario. ¡Vaya… quizá esto sea algo parecido a lo que venía contando!

@lauromvall

Referencias:

  • Báez y Pérez de Tudela, José María (2012). Fútbol, cine y democracia. Ocio de masas en Madrid, 1923-1936 . Alianza Editorial.
  • Quignard, Pascal (1997). La haine de la musique. Folio Ed.
  • Oliveros, Pauline (2019). Deep Listening. Una práctica para la composición sonora. Dobra Robota Editora.

Notas

  1. ^ Ondulada Asociación de Creación Radiofónica y Sonora es una asociación estatal de reciente creación co-fundada por David Alarcón, Rocío Calvo y Laura Romero. Estamos trabajando para que la asociación crezca formando una comunidad de socios abierta y diversa. Más información próximamente.
  2. ^ Selección de piezas por Rocío Calvo, Laura Romero y David Alarcón.

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